Finalizamos esta temporada con la excursión al Torrent de Pareis. Será el domingo que viene día 20. Como siempre en esta excursión quedamos una hora antes, las 08:00, en el restaurante de Escorca, ya que habrá que hacer movimiento de coches.
En esta ocasión nos guiará Tomeu Rigo.
No creo que vaya muy descaminado, pero desde que la hice por primera vez con 18 años, la habré hecho al menos 20 veces y siempre hay cosas que me sorprenden. Y sin mencionar el entorno impresionante que te envuelve mientras caminas por el cauce.
Hasta el domingo.
Ver Escorca en un mapa más grande
domingo, 13 de junio de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
Canaleta del Massanella
A las 09:15 estamos preparados para empezar la marcha. Hoy nos acercaremos desde Mancor a la Canaleta del Massanella, subiendo por Es Refals y bajando por Can Bajoca. A punto de empezar a andar una llamada de teléfono hace que nos demoremos apenas unos minutos a la espera de la llegada de otros compañeros.
Iniciamos la excursión saliendo de Mancor por la calle del campo de fútbol (C/ Margarita Sintes). Pasamos las últimas casas del pueblo y entramos en terreno de bancales con olivar. Subimos por camino asfaltado que en ocasiones se empina bastante. Durante la subida tenemos casi siempre a nuestra izquierda una tubería de conducción de agua y dejamos también a la izquierda un antiestético depósito de agua, una pequeña surgencia y una fuente junto a un pozo. Casi a las 10 llegamos a la altura de las casas de Es Refals que dejamos a la derecha.
Andamos unos minutos más, ya por camino de carro, y paramos a merendar en una revuelta del mismo. Frente a nosotros se ve la Bahía de Alcudia (y la chimenea de la central de Es Murterar). Al oeste tenemos una bella vista del Puig de Massanella, Puig de ses Bassetes y Puig de n'Alí. Y al sur, aunque no vemos la cima pues estamos en sus laderas, tenemos el Puig des Suro. Pasada la merienda continuamos el camino que desde Es Refals se ha hecho casi llano y cómodo de andar. Es la zona conocida como Es Replà. En un momento dado tenemos a nuestra derecha lo que suponemos sería el antiguo camino, bien flanqueado por gruesos muros y un poco invadido por la vegetación.
El olivar deja paso al encinar y poco después, en una curva del camino a la derecha, lo abandonamos para desviarnos por un sendero a la izquierda. Subimos paralelos a una pared de partió que tenemos a la izquierza hasta dar con un portillo en la pared que atravesamos. Nuestro camino continúa recto, casi hacia el oeste. Pero nos desviamos un momento para visitar la Cova d'Almadrà, bajando (dirección sur) por la vaguada de un torrente y dejando también la pared anterior a la izquierda. La cueva está a menos de 5 minutos del portillo. No es muy visible desde el sendero y hay que desviarse un poco hacia la izquierda hasta encontrar una depresión del terreno y la cueva en un lateral de esta depresión. La entrada es grande. El terreno se adentra en pendiente hacia el fondo. Se ven restos de paredes aquí y allá separando dependencias (es de suponer que en su momento se aprovechó para tener ganado). Por las estalagmitas aún gotea agua producto de las últimas lluvias.
Regresamos por el mismo camino en dirección al portillo que dejamos atrás. Poco antes de llegar a el, giramos a la izquierda por el sendero bastante definido. Andamos por la zona de Es Pinetons. Frente a nosotros tenemos la mola del Puig de s'Alcadena y el puntiagudo Puig de Sant Miquel. Delante los campos de cultivo de la posesión de Son Ordines. Más allá se intuye el valle de Orient. En esta zona el camino conserva restos de su antiguo y bello empedrado.
Aparecen sitjas por aquí y por allá, vestigios del aprovechamiento del bosque en otras épocas pasadas. El camino se hace un poco mas empinado y mediante unas pocas revueltas en zig-zag llegamos a una nueva pared de partió con otro portillo. Tras el vemos postes indicadores del sendero de gran recorrido GR-221 así como de otras rutas secundarias. Nosotros continuamos hacia la izquierda, en dirección a la Font des Prat. Ahora podemos ver el Puig del Castell d'Alaró que antes no veíamos porque nos lo tapaba el Puig de s'Alcadena.
Llegamos a una nueva pared y a un nuevo portillo y a una nueva encrucijada de caminos. Seguimos hacia la derecha, de nuevo hacia la Font des Prat. Caminamos en dirección casi Norte. A nuestra izquierda dejamos las Casas Velles de Tossals. Pronto vemos a nuestra derecha, al otro lado del Torrent des Prat, la línea que traza la canaleta del Massanella. Incluso el sitio llamado La Foradada donde a través de un pequeño túnel salva un tramo bastante aéreo en la ladera del Puig des Castellot des Rafal. Un poco más adelante divisamos el acueducto de la canaleta. De este modo llegamos al cauce del Torrent des Prat a las 13:00. En ese rincón, a la orilla del torrente y con el murmullo del agua, hacemos la parada para comer, y más de uno aprovecha también la parada para refrescarse bien sean los pies o la cabeza.
Después de comer y antes de iniciar el recorrido por la canaleta, nos acercamos a uno de los registros de dicha conducción. Está a pocos metros de donde hemos hecho la parada para la comida y se llega subiendo por la canal hacia la Font des Prat. Levantando la tapadera del registro vemos como el agua viene a borbotones. Parte se derrama por el terreno, la otra se encauza por la tubería. El agua llega hasta aquí desde la Font des Prat de forma subterránea y desde aquí discurre, antiguamente por la canal, ahora entubada dentro de la propia canal. Desde aquí partimos siguiendo la canaleta en dirección sur. Una vez abandonado el encinar dejamos a la derecha una construcción llamada Es Molinot (antiguo molino de agua). Un poco más adelante está la joya de esta obra de ingeniería: el acueducto. Éste salva un accidente del terreno mediante cuatro arcos separados de la pared de la montaña. Hay que caminar por encima con el vacío a cada lado, venciendo, aquel que lo tenga, la posible sensación de vértigo. Continuamos la marcha faldeando la ladera que aquí hace un amplio arco y llegamos a La Foradada, que ya vimos desde la otra ladera del Torrent des Prat. La Foradada es un pequeño túnel en la roca por donde pasa la canal y que salva de esta manera el acantilado que tiene la montaña en este punto.
Andamos cinco minutos mas hacia el sur y giramos en dirección noreste pegados a la pared este del Puig des Castellot des Rafal. Este tramo es de los más aéreos del recorrido y maravilla cómo pudieron 'pegar' esta construcción a la montaña desafiando el vacío. Por desgracia, en algunos tramos los desprendimientos han caido sobre la canaleta, si bien aún no la han afectado gravemente. Quiera Dios que así continúe por muchos años. Desde aquí vemos Inca y el Puig de Santa Magdalena. Más o menos frente a nosotros el Puig de n'Alí. Delante de él el coll de la Canaleta hacia el que nos dirigimos y al que llegamos en apenas un cuarto de hora desde que cambiamos de dirección.
La llegada al collado destaca por un cambio en la vegetación. Ahora nos vuelve a rodear el encinar. La canaleta lo atraviesa casi en línea recta. Unas marcas de pintura, fitas y unos troncos atravesados en la canal nos indican el sitio donde tenemos que abandonar la acequia por la izquierda por un camino de herradura entre el encinar y que en zig-zag va descendiendo rápidamente en dirección a las Cases del Bosc. El camino se hace más ancho al llegar a las casas donde se junta con el que baja del Coll de sa Línia bajando hacia Mancor pegado al Torrent del Bosc. El camino es ancho aunque empinado hasta la llegada a S'Estret, a partir del cual se suaviza un poco. Cerca de S'Estret, se ve a la derecha el último tramo, en fuerte desnivel, del camino de herradura que baja de la canaleta. En una de las paredes que nos rodean, unos alpinistas practican ese deporte tan arriesgado. En S'Estret volvemos a encontrarnos con la canaleta que atraviesa por debajo del camino hacia nuestra izquierda. Su recorrido, desde que la abandonamos, ha sido por la ladera nororiental de la Serra Mitjana hasta llegar a este punto precipitándose por el llamado Salt de l'Aigua.
El último tramo del camino hasta llegar a Mancor será un suave paseo casi por terreno llano. Volvemos a encontrarnos en terreno de Olivar. Pronto llegamos a las casas de Can Bajoca y a las de Massanella donde intentamos encontrar a alguien para que nos deje ver siquiera el estanque aunque sin fortuna. Aquí, en el estanque, es donde termina la canaleta. Una canaleta que en su día no pudieron o no supieron realizar destacados ingenieros españoles y extranjeros y que Monserrat Fontanet, natural de Lloret, encargado del cuidado de los cerdos y que apenas tenía estudios, supo culminar con éxito; gracias también a la confianza que puso en él el Sr. Dezcallar, dueño de la finca de Massanella. En 1750 llegaba el agua a las casas de Massanella.
Tras las casas de Massanella queda un kilómetro por carretera hasta el pueblo al que llegamos a eso de las cinco menos cuarto. Al final han sido casi 20 kilómetros de marcha durante los cuales hemos visto una de las obras de ingeniería popular más sorprendentes de Mallorca.
Iniciamos la excursión saliendo de Mancor por la calle del campo de fútbol (C/ Margarita Sintes). Pasamos las últimas casas del pueblo y entramos en terreno de bancales con olivar. Subimos por camino asfaltado que en ocasiones se empina bastante. Durante la subida tenemos casi siempre a nuestra izquierda una tubería de conducción de agua y dejamos también a la izquierda un antiestético depósito de agua, una pequeña surgencia y una fuente junto a un pozo. Casi a las 10 llegamos a la altura de las casas de Es Refals que dejamos a la derecha.
Andamos unos minutos más, ya por camino de carro, y paramos a merendar en una revuelta del mismo. Frente a nosotros se ve la Bahía de Alcudia (y la chimenea de la central de Es Murterar). Al oeste tenemos una bella vista del Puig de Massanella, Puig de ses Bassetes y Puig de n'Alí. Y al sur, aunque no vemos la cima pues estamos en sus laderas, tenemos el Puig des Suro. Pasada la merienda continuamos el camino que desde Es Refals se ha hecho casi llano y cómodo de andar. Es la zona conocida como Es Replà. En un momento dado tenemos a nuestra derecha lo que suponemos sería el antiguo camino, bien flanqueado por gruesos muros y un poco invadido por la vegetación.
El olivar deja paso al encinar y poco después, en una curva del camino a la derecha, lo abandonamos para desviarnos por un sendero a la izquierda. Subimos paralelos a una pared de partió que tenemos a la izquierza hasta dar con un portillo en la pared que atravesamos. Nuestro camino continúa recto, casi hacia el oeste. Pero nos desviamos un momento para visitar la Cova d'Almadrà, bajando (dirección sur) por la vaguada de un torrente y dejando también la pared anterior a la izquierda. La cueva está a menos de 5 minutos del portillo. No es muy visible desde el sendero y hay que desviarse un poco hacia la izquierda hasta encontrar una depresión del terreno y la cueva en un lateral de esta depresión. La entrada es grande. El terreno se adentra en pendiente hacia el fondo. Se ven restos de paredes aquí y allá separando dependencias (es de suponer que en su momento se aprovechó para tener ganado). Por las estalagmitas aún gotea agua producto de las últimas lluvias.
Regresamos por el mismo camino en dirección al portillo que dejamos atrás. Poco antes de llegar a el, giramos a la izquierda por el sendero bastante definido. Andamos por la zona de Es Pinetons. Frente a nosotros tenemos la mola del Puig de s'Alcadena y el puntiagudo Puig de Sant Miquel. Delante los campos de cultivo de la posesión de Son Ordines. Más allá se intuye el valle de Orient. En esta zona el camino conserva restos de su antiguo y bello empedrado.
Aparecen sitjas por aquí y por allá, vestigios del aprovechamiento del bosque en otras épocas pasadas. El camino se hace un poco mas empinado y mediante unas pocas revueltas en zig-zag llegamos a una nueva pared de partió con otro portillo. Tras el vemos postes indicadores del sendero de gran recorrido GR-221 así como de otras rutas secundarias. Nosotros continuamos hacia la izquierda, en dirección a la Font des Prat. Ahora podemos ver el Puig del Castell d'Alaró que antes no veíamos porque nos lo tapaba el Puig de s'Alcadena.
Llegamos a una nueva pared y a un nuevo portillo y a una nueva encrucijada de caminos. Seguimos hacia la derecha, de nuevo hacia la Font des Prat. Caminamos en dirección casi Norte. A nuestra izquierda dejamos las Casas Velles de Tossals. Pronto vemos a nuestra derecha, al otro lado del Torrent des Prat, la línea que traza la canaleta del Massanella. Incluso el sitio llamado La Foradada donde a través de un pequeño túnel salva un tramo bastante aéreo en la ladera del Puig des Castellot des Rafal. Un poco más adelante divisamos el acueducto de la canaleta. De este modo llegamos al cauce del Torrent des Prat a las 13:00. En ese rincón, a la orilla del torrente y con el murmullo del agua, hacemos la parada para comer, y más de uno aprovecha también la parada para refrescarse bien sean los pies o la cabeza.
Después de comer y antes de iniciar el recorrido por la canaleta, nos acercamos a uno de los registros de dicha conducción. Está a pocos metros de donde hemos hecho la parada para la comida y se llega subiendo por la canal hacia la Font des Prat. Levantando la tapadera del registro vemos como el agua viene a borbotones. Parte se derrama por el terreno, la otra se encauza por la tubería. El agua llega hasta aquí desde la Font des Prat de forma subterránea y desde aquí discurre, antiguamente por la canal, ahora entubada dentro de la propia canal. Desde aquí partimos siguiendo la canaleta en dirección sur. Una vez abandonado el encinar dejamos a la derecha una construcción llamada Es Molinot (antiguo molino de agua). Un poco más adelante está la joya de esta obra de ingeniería: el acueducto. Éste salva un accidente del terreno mediante cuatro arcos separados de la pared de la montaña. Hay que caminar por encima con el vacío a cada lado, venciendo, aquel que lo tenga, la posible sensación de vértigo. Continuamos la marcha faldeando la ladera que aquí hace un amplio arco y llegamos a La Foradada, que ya vimos desde la otra ladera del Torrent des Prat. La Foradada es un pequeño túnel en la roca por donde pasa la canal y que salva de esta manera el acantilado que tiene la montaña en este punto.
Andamos cinco minutos mas hacia el sur y giramos en dirección noreste pegados a la pared este del Puig des Castellot des Rafal. Este tramo es de los más aéreos del recorrido y maravilla cómo pudieron 'pegar' esta construcción a la montaña desafiando el vacío. Por desgracia, en algunos tramos los desprendimientos han caido sobre la canaleta, si bien aún no la han afectado gravemente. Quiera Dios que así continúe por muchos años. Desde aquí vemos Inca y el Puig de Santa Magdalena. Más o menos frente a nosotros el Puig de n'Alí. Delante de él el coll de la Canaleta hacia el que nos dirigimos y al que llegamos en apenas un cuarto de hora desde que cambiamos de dirección.
La llegada al collado destaca por un cambio en la vegetación. Ahora nos vuelve a rodear el encinar. La canaleta lo atraviesa casi en línea recta. Unas marcas de pintura, fitas y unos troncos atravesados en la canal nos indican el sitio donde tenemos que abandonar la acequia por la izquierda por un camino de herradura entre el encinar y que en zig-zag va descendiendo rápidamente en dirección a las Cases del Bosc. El camino se hace más ancho al llegar a las casas donde se junta con el que baja del Coll de sa Línia bajando hacia Mancor pegado al Torrent del Bosc. El camino es ancho aunque empinado hasta la llegada a S'Estret, a partir del cual se suaviza un poco. Cerca de S'Estret, se ve a la derecha el último tramo, en fuerte desnivel, del camino de herradura que baja de la canaleta. En una de las paredes que nos rodean, unos alpinistas practican ese deporte tan arriesgado. En S'Estret volvemos a encontrarnos con la canaleta que atraviesa por debajo del camino hacia nuestra izquierda. Su recorrido, desde que la abandonamos, ha sido por la ladera nororiental de la Serra Mitjana hasta llegar a este punto precipitándose por el llamado Salt de l'Aigua.
El último tramo del camino hasta llegar a Mancor será un suave paseo casi por terreno llano. Volvemos a encontrarnos en terreno de Olivar. Pronto llegamos a las casas de Can Bajoca y a las de Massanella donde intentamos encontrar a alguien para que nos deje ver siquiera el estanque aunque sin fortuna. Aquí, en el estanque, es donde termina la canaleta. Una canaleta que en su día no pudieron o no supieron realizar destacados ingenieros españoles y extranjeros y que Monserrat Fontanet, natural de Lloret, encargado del cuidado de los cerdos y que apenas tenía estudios, supo culminar con éxito; gracias también a la confianza que puso en él el Sr. Dezcallar, dueño de la finca de Massanella. En 1750 llegaba el agua a las casas de Massanella.
Tras las casas de Massanella queda un kilómetro por carretera hasta el pueblo al que llegamos a eso de las cinco menos cuarto. Al final han sido casi 20 kilómetros de marcha durante los cuales hemos visto una de las obras de ingeniería popular más sorprendentes de Mallorca.
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| De CMP Canaleta del Massanella |
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domingo, 9 de mayo de 2010
Próxima salida: Mancor - Font des Prat - Canaleta Massanella
El domingo que viene Santueri hará la excursión habitual del tercer domingo del mes. Esta vez visitaremos la Font des Prat y la Canaleta del Massanella y será nuestra compañera Eva Serra quien nos guíe por esa ruta.
Se ha quedado a las 09:00, como siempre, en el campo de fútbol de Mancor.
Os esperamos a todos.
Ver mapa más grande
Se ha quedado a las 09:00, como siempre, en el campo de fútbol de Mancor.
Os esperamos a todos.
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domingo, 18 de abril de 2010
Talaia d'Alcúdia y cova Tancada
El día ha amanecido soleado. Se anunciaban previsiones de lluvia pero por suerte no va a ser así. De hecho hará calor durante el día. El mar está en calma, las montañas nítidas y a la luz de esas primeras horas de la mañana configura un paisaje realmente fabuloso.
Nos hemos reunido en la desembocadura del torrent de ses Fontanelles (poco antes de la entrada del campamento de la Victoria). Hay un poco de explanada donde dejar los coches. En total somos 20 adultos y un niño. Como dije en la entrada anterior, un servidor hará de guía del grupo. Es la primera vez que lo hago para el grupo. Nos ponemos en marcha a las nueve y cuarto, después de haber esperado los minutos de cortesía habituales.
Por un sendero, evitando el asfalto de la carretera, nos acercamos al camino de entrada del campamento. Nos internamos por las, ahora solitarias, instalaciones: pistas de deporte, comedores, aseos, etc., donde algunos comentan alguna aventuras que tuvieron por aquí haciendo campamento o de monitores. Andamos hacia el sureste por camino ancho y bien señalizado, compartiendo itinerario con otro para la práctica de la marcha nórdica (o nordic walking), modalidad deportiva de marcha con bastones.
A los 10 minutos dejamos a la derecha el camino por el que regresaremos. Cinco minutos mas y llegamos a otro cruce señalizado. El camino gira a la izquierda. Sin embargo seguimos recto con intención de visitar la Cova d'en Navarro. En la última visita que hice para preparar la excursión, desde la cima de la Talaia, un señor enseñaba a otros distintos lugares de la zona, y uno de ellos era este. Ya en casa, con mapas y fotos aéreas pude ver que desde ese punto donde estábamos se podía llegar fácilmente. Era un aliciente más: ir a la descubierta de un sitio desconocido, eso si, con el acuerdo del grupo. Dejamos, por tanto, el camino que seguiremos después a la izquierda y seguimos recto por un camino de carro entre pinos. Poco después giramos a la derecha en subida; subida que se acentuará más adelante, aunque sin ser especialmente dura. En diez minutos desde el cruce llegamos a una explanada al pie de unos pequeños acantilados. La cueva se abre en la pared rocosa de uno de ellos. Una gran abertura con un gran espacio interior con suelo inclinado hacia adentro y a la derecha. A nuestra llegada un grupo de palomas (unas 15 o 20) vuelan espantadas saliendo de la cueva. En su día debía de servir de jaula para ellas ya que se ven restos de rejilla que seguramente cerraban la entrada de la cueva y en el interior aún se ven cajas nido. Alguno de nosotros entra en la cueva lo que hace que salgan más palomas del interior.
Retrocedemos hasta el cruce y girando a la derecha (noreste) nos dirigimos hacia la Ermita de la Victoria. El sendero discurre entre carrizos al principio y entre pinos al final. Una fuerte subida nos sitúa en el aparcamiento de la ermita. Son las diez y cuarto aproximadamente cuando paramos a almorzar en la explanada frente a la ermita. A nuestros pies, vemos el campo de tiro del Cap Gros, la bahía de Pollença y al fondo toda la costa de Formentor.
Media hora después retomamos la marcha. Andamos por un camino ancho, apto para coches, entre pinos. El camino va ascendiendo poco a poco. En una revuelta dejamos a la izquierda el sendero que conduce a la Penya Roja y a la antigua fortificación militar que allí se encuentra. En su cima, además de la vista sobre el Cap des Pinar, destaca el Canó des Moro, una pieza de artillería del siglo XVII.
Nosotros seguimos por el camino ancho en subida, hasta llegar al Coll des Pedregaret y el Pla de sa Talaia. A la altura de un depósito de agua contra incendios se acaba el camino ancho y empieza un sendero que en zig-zag asciende por la ladera norte de la Talaia. Pasamos el Pas de s'Aritja, dejamos a la izquierda el sendero por el que continuaremos mas tarde y a las once y media llegamos a la cima de sa Talaia de Alcudia.
Aquí el panorama se nos abre en todas direcciones: la península de Alcudia con el cap des Pinar, la bahía de Pollença, la península y cabo de Formentor, Pollença con el Puig de María, toda la serra de Tramuntana, Alcudia, el puerto de Alcudia y el Puig de Sant Martí, la Albufera de Mallorca, el Pla de Mallorca con Sa Pobla y Muro en primer término, la bahía de Alcudia, Can Picafort y, por último, las montañas de Artá con el Puig de sa Tudossa y sa Talaia Moreia. 360 grados para nuestro disfrute. En la Talaia, además del hito geodésico hay dos casetas-refugio de cazadores (una en mal estado) y una caseta de vigilancia de incendios.
Un cuarto de hora después empezamos la bajada desviándonos por el sendero en dirección al Coll Baix. Pasamos por el Coll dels Hams y dejamos el Puig des Boc a nuestra izquierda antes de empezar una bajada, no digo vertiginosa, pero sí bastante empinada. En una revuelta del sendero hay una hermosa vista de la playa pedregosa del Coll Baix a nuestros pies, y se ven a algunas personas que suben y bajan por el sendero de acceso. Al fondo, la punta del Gavinot y el cap de Menorca cierran esta pequeña bahía.
Después de casi una hora de descenso, llegamos al Coll Baix con su mini área recreativa y después de agruparnos bajamos por el amplio camino del mismo nombre en dirección sur. Pasamos por el aparcamiento para los coches y un poco más abajo nos desviamos por un camino a la izquierda cerrado por una cadena por el que iniciamos el acceso al segundo punto caliente de la excursion: la Cova Tancada. Ascendemos una pequeña cuesta durante unos diez o quince minutos. El pinar nos rodea al llegar al collado donde nos desviamos a la derecha para tomar en seguida un sendero a la izquierda marcado con una fita. El sendero hace un poco de bajada para volver a subir una ladera. Nos dirigimos hacia el mar, hacia la bahía de Alcudia, que ya vemos entre los árboles. Al terminar la subida, el terreno se aclara. Escasean los pinos y el terreno se hace más rocoso. Casi al llegar al borde del acantilado bajamos por nuestra izquierda hacia una vaguada que atravesamos. Al poco se empiezan a ver escalones para facilitar la bajada. Un descenso escalonado muy vertical, donde aún se conservan soportes de antiguas barandillas, nos deja en una pequeña explanada a modo de terraza sobre un marge. Giramos a la derecha para al final de esa explanada girar a la izquierda y seguir bajando hacia la izquierda, por una especie de cornisa inclinada hasta llegar a la entrada de la cueva situada a escasos metros del nivel del mar. El descenso no ha sido difícil pero sí un poco delicado. Cerca de la entrada de la cueva otros excursionistas están descansando al sol. Desde el camí del Coll Baix han pasado unos 40 minutos.
Los escalones que hemos visto y otros que veremos dentro de la cueva indican que en un momento pasado se intentó acondicionar tanto ésta como el acceso para la visita turística, pero seguramente el elevado coste que suponía hizo que se abandonara el proyecto.
A la entrada, un cartel informa de no encender velas ni antorchas para no modificar las condiciones ambientales de la misma. Un pequeño túnel de entrada de dos metros y enseguida unos escalones en bajada nos adentran en la oscuridad. Encendemos las linternas y nos encontramos con una pequeña sala con una gran columna en medio. Nuevos escalones y nueva sala que atravesamos de frente. Apenas hemos entrado un poco y se empiezan a oír las exclamaciones de admiración por parte de todos. Las formaciones calcáreas, bien sean columnas, estalactitas, estalagmitas o 'cascadas' de carbonato cálcico en las paredes nos rodean por todos los sitios. Otros compañeros de los excursionistas que encontramos en la entrada han ido dejando velas encendidas por aquí y por allá que junto con nuestras linternas configuran un entorno misterioso. Seguimos atravesando salas y pasillos, algunos con el techo no muy alto. Se nota la mano del hombre que ha ido trazando un camino más o menos cómodo entre el laberinto de piedra. También se nota la mano del hombre, aunque esta vez censurable, pues casi no hay ninguna estalactita entera a no ser aquellas de lugares inalcanzables. Prácticamente todas están truncadas por ese afán coleccionista que tenemos y que luego no sirve para nada y quedan arrinconadas en cualquier rincón o, lo que es peor, tiradas a la basura. A pesar de eso, la visión de todas esas formaciones es espléndido.
Llegamos a la sala más grande de la cueva, con dos columnas estilizadas de color blanco a nuestra derecha. La luz de las linternas apenas consigue iluminar el fondo de la sala. Durante el camino hemos ido adivinando formas y figuras en las formaciones pétreas, aquí un hombre, aquí un animal. Atravesamos la sala hacia unas columnas grandes de color más rojizo debido a las impurezas de la caliza.
La visita, al menos la que se puede hacer de forma cómoda con el equipamiento que llevamos, termina un poco más allá de esas columnas, donde nos juntamos con el otro grupo. Hacemos la vuelta por el mismo camino volviéndonos a maravillar por el espectáculo que nos regala la tierra.
Hemos estado casi una hora dentro de la montaña, es un poco tarde aún no hemos comido, pero no lo haremos aquí, pues el sol pega con cierta fuerza y no hay sombra alguna, así que ascendemos por el acantilado por el camino que hemos hecho de bajada hasta llegar al collado del camino ancho antes de bajar al camino del Coll Baix donde hay abundancia de sombra. Casi a las tres de la tarde llegamos al sitio. No se si en alguna otra excursión se ha comido tan tarde (pido perdón) y espero que no sirva de precedente, pero pienso que la ocasión merecía la pena. Subiendo a la Talaia me preguntaron en broma que si encargaban la paella para las dos y media. Yo también en broma dije que a las tres. Así que como eran las tres, saqué mi paella que llevaba en el taper y ala, a comer. La verdad es que me salió redonda la respuesta.
No paramos mucho para la comida. Media hora y nos volvemos a poner en marcha. Bajamos hasta el camino del Coll Baix, giramos a la izquierda pero apenas dos minutos después nos desviamos a la derecha por el sendero señalizado hacia el Coll de Na Benet. La senda discurre al principio por el lecho del torrente de la Cova de ses Puces (en otros mapas lo señalan con el de sa Coma de s'Egua). Sale del mismo por la izquierda y lo atraviesa después varias veces dejando el cauce ahora a la izquierda, ahora a la derecha. Vamos subiendo de forma constante hasta alcanzar el Coll de na Benet (o de ses Fontanelles) al que llegamos 10 minutos después de las cuatro. Poco antes hemos dejado a la izquierda, en el mismo cauce del torrente, un depósito de agua a modo de embalse. Son las Fontanelles Sobiranes que seguramente se utilizarían antiguamente de abrevadero para animales. El calor ha hecho proliferar las algas dando al agua ese color verdoso característico.
En el collado, a la sombra de unos acebuches, vamos esperando a los rezagados para agruparnos. Desde aquí parten otros senderos. Uno señalizado a la izquierda en dirección al Puig d'en Vauma y con posibilidad de llegar a Alcudia, y otro sin señalizar, a la derecha por el que podríamos llegar por otra ruta diferente a la Talaia.
Retomamos la marcha siguiendo de frente, y en bajada definitiva por la vaguada del torrent de ses Fontanelles y con la bahía de Pollença y las montañas de Formentor frente a nosotros. Veinte minutos después del collado llegamos a una nueva zona húmeda: Ses Fontanelles Fondes. Al igual que la anterior tiene forma de charca aunque no parece tan profunda como la otra. Y también el agua está verdosa debido a las algas que crecen en ella.
Nos queda el último tramo de la excursión. Atravesamos un poco de pinar, vemos en el lecho del torrente a nuestra izquierda un pequeño embalse para aprovechamiento de agua (Cocó del Teler), se ven también las casas de la urbanización de Bonaire también a la izquierda, dejamos a la derecha el camino por el que fuimos por la mañana, atravesamos las instalaciones del campamento y llegamos, poco después, a la desembocadura del torrent de ses Fontanelles, donde dejamos los coches. Son casi las cinco cuando terminamos la excursión.
En total han sido unos 17 kilómetros, algo duros pese a carecer de desniveles pronunciados, pero con continuas subidas y bajadas. Picando en las fotos podéis acceder a los álbumes y podéis ver en el mapa la ruta realizada.
Nos hemos reunido en la desembocadura del torrent de ses Fontanelles (poco antes de la entrada del campamento de la Victoria). Hay un poco de explanada donde dejar los coches. En total somos 20 adultos y un niño. Como dije en la entrada anterior, un servidor hará de guía del grupo. Es la primera vez que lo hago para el grupo. Nos ponemos en marcha a las nueve y cuarto, después de haber esperado los minutos de cortesía habituales.
Por un sendero, evitando el asfalto de la carretera, nos acercamos al camino de entrada del campamento. Nos internamos por las, ahora solitarias, instalaciones: pistas de deporte, comedores, aseos, etc., donde algunos comentan alguna aventuras que tuvieron por aquí haciendo campamento o de monitores. Andamos hacia el sureste por camino ancho y bien señalizado, compartiendo itinerario con otro para la práctica de la marcha nórdica (o nordic walking), modalidad deportiva de marcha con bastones.
A los 10 minutos dejamos a la derecha el camino por el que regresaremos. Cinco minutos mas y llegamos a otro cruce señalizado. El camino gira a la izquierda. Sin embargo seguimos recto con intención de visitar la Cova d'en Navarro. En la última visita que hice para preparar la excursión, desde la cima de la Talaia, un señor enseñaba a otros distintos lugares de la zona, y uno de ellos era este. Ya en casa, con mapas y fotos aéreas pude ver que desde ese punto donde estábamos se podía llegar fácilmente. Era un aliciente más: ir a la descubierta de un sitio desconocido, eso si, con el acuerdo del grupo. Dejamos, por tanto, el camino que seguiremos después a la izquierda y seguimos recto por un camino de carro entre pinos. Poco después giramos a la derecha en subida; subida que se acentuará más adelante, aunque sin ser especialmente dura. En diez minutos desde el cruce llegamos a una explanada al pie de unos pequeños acantilados. La cueva se abre en la pared rocosa de uno de ellos. Una gran abertura con un gran espacio interior con suelo inclinado hacia adentro y a la derecha. A nuestra llegada un grupo de palomas (unas 15 o 20) vuelan espantadas saliendo de la cueva. En su día debía de servir de jaula para ellas ya que se ven restos de rejilla que seguramente cerraban la entrada de la cueva y en el interior aún se ven cajas nido. Alguno de nosotros entra en la cueva lo que hace que salgan más palomas del interior.
Retrocedemos hasta el cruce y girando a la derecha (noreste) nos dirigimos hacia la Ermita de la Victoria. El sendero discurre entre carrizos al principio y entre pinos al final. Una fuerte subida nos sitúa en el aparcamiento de la ermita. Son las diez y cuarto aproximadamente cuando paramos a almorzar en la explanada frente a la ermita. A nuestros pies, vemos el campo de tiro del Cap Gros, la bahía de Pollença y al fondo toda la costa de Formentor.
Media hora después retomamos la marcha. Andamos por un camino ancho, apto para coches, entre pinos. El camino va ascendiendo poco a poco. En una revuelta dejamos a la izquierda el sendero que conduce a la Penya Roja y a la antigua fortificación militar que allí se encuentra. En su cima, además de la vista sobre el Cap des Pinar, destaca el Canó des Moro, una pieza de artillería del siglo XVII.
Nosotros seguimos por el camino ancho en subida, hasta llegar al Coll des Pedregaret y el Pla de sa Talaia. A la altura de un depósito de agua contra incendios se acaba el camino ancho y empieza un sendero que en zig-zag asciende por la ladera norte de la Talaia. Pasamos el Pas de s'Aritja, dejamos a la izquierda el sendero por el que continuaremos mas tarde y a las once y media llegamos a la cima de sa Talaia de Alcudia.
Aquí el panorama se nos abre en todas direcciones: la península de Alcudia con el cap des Pinar, la bahía de Pollença, la península y cabo de Formentor, Pollença con el Puig de María, toda la serra de Tramuntana, Alcudia, el puerto de Alcudia y el Puig de Sant Martí, la Albufera de Mallorca, el Pla de Mallorca con Sa Pobla y Muro en primer término, la bahía de Alcudia, Can Picafort y, por último, las montañas de Artá con el Puig de sa Tudossa y sa Talaia Moreia. 360 grados para nuestro disfrute. En la Talaia, además del hito geodésico hay dos casetas-refugio de cazadores (una en mal estado) y una caseta de vigilancia de incendios.
Un cuarto de hora después empezamos la bajada desviándonos por el sendero en dirección al Coll Baix. Pasamos por el Coll dels Hams y dejamos el Puig des Boc a nuestra izquierda antes de empezar una bajada, no digo vertiginosa, pero sí bastante empinada. En una revuelta del sendero hay una hermosa vista de la playa pedregosa del Coll Baix a nuestros pies, y se ven a algunas personas que suben y bajan por el sendero de acceso. Al fondo, la punta del Gavinot y el cap de Menorca cierran esta pequeña bahía.
Después de casi una hora de descenso, llegamos al Coll Baix con su mini área recreativa y después de agruparnos bajamos por el amplio camino del mismo nombre en dirección sur. Pasamos por el aparcamiento para los coches y un poco más abajo nos desviamos por un camino a la izquierda cerrado por una cadena por el que iniciamos el acceso al segundo punto caliente de la excursion: la Cova Tancada. Ascendemos una pequeña cuesta durante unos diez o quince minutos. El pinar nos rodea al llegar al collado donde nos desviamos a la derecha para tomar en seguida un sendero a la izquierda marcado con una fita. El sendero hace un poco de bajada para volver a subir una ladera. Nos dirigimos hacia el mar, hacia la bahía de Alcudia, que ya vemos entre los árboles. Al terminar la subida, el terreno se aclara. Escasean los pinos y el terreno se hace más rocoso. Casi al llegar al borde del acantilado bajamos por nuestra izquierda hacia una vaguada que atravesamos. Al poco se empiezan a ver escalones para facilitar la bajada. Un descenso escalonado muy vertical, donde aún se conservan soportes de antiguas barandillas, nos deja en una pequeña explanada a modo de terraza sobre un marge. Giramos a la derecha para al final de esa explanada girar a la izquierda y seguir bajando hacia la izquierda, por una especie de cornisa inclinada hasta llegar a la entrada de la cueva situada a escasos metros del nivel del mar. El descenso no ha sido difícil pero sí un poco delicado. Cerca de la entrada de la cueva otros excursionistas están descansando al sol. Desde el camí del Coll Baix han pasado unos 40 minutos.
Los escalones que hemos visto y otros que veremos dentro de la cueva indican que en un momento pasado se intentó acondicionar tanto ésta como el acceso para la visita turística, pero seguramente el elevado coste que suponía hizo que se abandonara el proyecto.
A la entrada, un cartel informa de no encender velas ni antorchas para no modificar las condiciones ambientales de la misma. Un pequeño túnel de entrada de dos metros y enseguida unos escalones en bajada nos adentran en la oscuridad. Encendemos las linternas y nos encontramos con una pequeña sala con una gran columna en medio. Nuevos escalones y nueva sala que atravesamos de frente. Apenas hemos entrado un poco y se empiezan a oír las exclamaciones de admiración por parte de todos. Las formaciones calcáreas, bien sean columnas, estalactitas, estalagmitas o 'cascadas' de carbonato cálcico en las paredes nos rodean por todos los sitios. Otros compañeros de los excursionistas que encontramos en la entrada han ido dejando velas encendidas por aquí y por allá que junto con nuestras linternas configuran un entorno misterioso. Seguimos atravesando salas y pasillos, algunos con el techo no muy alto. Se nota la mano del hombre que ha ido trazando un camino más o menos cómodo entre el laberinto de piedra. También se nota la mano del hombre, aunque esta vez censurable, pues casi no hay ninguna estalactita entera a no ser aquellas de lugares inalcanzables. Prácticamente todas están truncadas por ese afán coleccionista que tenemos y que luego no sirve para nada y quedan arrinconadas en cualquier rincón o, lo que es peor, tiradas a la basura. A pesar de eso, la visión de todas esas formaciones es espléndido.
Llegamos a la sala más grande de la cueva, con dos columnas estilizadas de color blanco a nuestra derecha. La luz de las linternas apenas consigue iluminar el fondo de la sala. Durante el camino hemos ido adivinando formas y figuras en las formaciones pétreas, aquí un hombre, aquí un animal. Atravesamos la sala hacia unas columnas grandes de color más rojizo debido a las impurezas de la caliza.
La visita, al menos la que se puede hacer de forma cómoda con el equipamiento que llevamos, termina un poco más allá de esas columnas, donde nos juntamos con el otro grupo. Hacemos la vuelta por el mismo camino volviéndonos a maravillar por el espectáculo que nos regala la tierra.
Hemos estado casi una hora dentro de la montaña, es un poco tarde aún no hemos comido, pero no lo haremos aquí, pues el sol pega con cierta fuerza y no hay sombra alguna, así que ascendemos por el acantilado por el camino que hemos hecho de bajada hasta llegar al collado del camino ancho antes de bajar al camino del Coll Baix donde hay abundancia de sombra. Casi a las tres de la tarde llegamos al sitio. No se si en alguna otra excursión se ha comido tan tarde (pido perdón) y espero que no sirva de precedente, pero pienso que la ocasión merecía la pena. Subiendo a la Talaia me preguntaron en broma que si encargaban la paella para las dos y media. Yo también en broma dije que a las tres. Así que como eran las tres, saqué mi paella que llevaba en el taper y ala, a comer. La verdad es que me salió redonda la respuesta.
No paramos mucho para la comida. Media hora y nos volvemos a poner en marcha. Bajamos hasta el camino del Coll Baix, giramos a la izquierda pero apenas dos minutos después nos desviamos a la derecha por el sendero señalizado hacia el Coll de Na Benet. La senda discurre al principio por el lecho del torrente de la Cova de ses Puces (en otros mapas lo señalan con el de sa Coma de s'Egua). Sale del mismo por la izquierda y lo atraviesa después varias veces dejando el cauce ahora a la izquierda, ahora a la derecha. Vamos subiendo de forma constante hasta alcanzar el Coll de na Benet (o de ses Fontanelles) al que llegamos 10 minutos después de las cuatro. Poco antes hemos dejado a la izquierda, en el mismo cauce del torrente, un depósito de agua a modo de embalse. Son las Fontanelles Sobiranes que seguramente se utilizarían antiguamente de abrevadero para animales. El calor ha hecho proliferar las algas dando al agua ese color verdoso característico.
En el collado, a la sombra de unos acebuches, vamos esperando a los rezagados para agruparnos. Desde aquí parten otros senderos. Uno señalizado a la izquierda en dirección al Puig d'en Vauma y con posibilidad de llegar a Alcudia, y otro sin señalizar, a la derecha por el que podríamos llegar por otra ruta diferente a la Talaia.
Retomamos la marcha siguiendo de frente, y en bajada definitiva por la vaguada del torrent de ses Fontanelles y con la bahía de Pollença y las montañas de Formentor frente a nosotros. Veinte minutos después del collado llegamos a una nueva zona húmeda: Ses Fontanelles Fondes. Al igual que la anterior tiene forma de charca aunque no parece tan profunda como la otra. Y también el agua está verdosa debido a las algas que crecen en ella.
Nos queda el último tramo de la excursión. Atravesamos un poco de pinar, vemos en el lecho del torrente a nuestra izquierda un pequeño embalse para aprovechamiento de agua (Cocó del Teler), se ven también las casas de la urbanización de Bonaire también a la izquierda, dejamos a la derecha el camino por el que fuimos por la mañana, atravesamos las instalaciones del campamento y llegamos, poco después, a la desembocadura del torrent de ses Fontanelles, donde dejamos los coches. Son casi las cinco cuando terminamos la excursión.
En total han sido unos 17 kilómetros, algo duros pese a carecer de desniveles pronunciados, pero con continuas subidas y bajadas. Picando en las fotos podéis acceder a los álbumes y podéis ver en el mapa la ruta realizada.
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sábado, 10 de abril de 2010
Próxima excursión: Talaia de Alcudia - Cova Tancada
Para el domingo 18 de abril se hará la excursión de Santueri a la Talaia de Alcudia y la Cova Tancada. Un servidor guiará al grupo.
El lugar de reunión será poco después de la urbanización Es Mal Pas, en dirección a la ermita de la Victoria, en una explanada que hay al cruzar el Torrent de ses Fontanelles, a la hora habitual de las 09:00.
En el mapa tenéis la situación exacta.
Esperemos que haga buen tiempo para disfrutar de la excursión.
Hasta el domingo.
Ver mapa más grande
El lugar de reunión será poco después de la urbanización Es Mal Pas, en dirección a la ermita de la Victoria, en una explanada que hay al cruzar el Torrent de ses Fontanelles, a la hora habitual de las 09:00.
En el mapa tenéis la situación exacta.
Esperemos que haga buen tiempo para disfrutar de la excursión.
Hasta el domingo.
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sábado, 27 de marzo de 2010
Femenia Vell - Puig de ses Moles - Lavanor - Mortitx
El lugar de reunión lo tenemos en el aparcamiento del refugio de Son Amer, cerca del Monasterio de Lluc. La idea era saber cuantos iríamos de excursión para ir al lugar de salida con el menor número de coches, evitando posibles problemas de aparcamiento. Además al no coincidir la salida con la llegada, obliga a mover los coches. El día está nublado y desde la llegada al refugio cae una fina llovizna que no nos abandonará, a veces más a veces menos, durante casi toda la excursión.
Nos juntamos 24 personas (incluyendo un niño) y en marcha neutralizada, por segunda excursión consecutiva, nos acercamos al lugar, esta vez sí, de salida y esperamos mientras los conductores dejan los coches en el lugar de llegada y vuelven.
Iniciamos la excursión en el camino de entrada a las casas de Femenia Vell en la carretera de Lluc a Pollença. Poco después de las 09:30 atravesamos el portillo de entrada al pie de la carretera aprovechando la entrada de un coche de la posesión, lo que nos evita pasar por el 'botador' que hay a la izquierda.
El camino que seguimos es ancho y discurre por terrenos de olivar. Frente a nosotros destaca la silueta del Puig Ciuró, a modo de verruga en la parte oriental del Puig Caragoler de Femenia. Muy poco a poco vamos ascendiendo y acercándonos a las casas de Femenia Nou, primero, y Femenia Vell después. Poco antes de llegar a esta última dejamos a la izquierda la Font de Femenia. Junto a las casas de Femenia Vell hay un corral con animales domésticos, entre ellos unos cabritillos que, aunque no sea correcto decirlo, estaban muy pero que muy apetecibles. Un poco mas arriba nos detiene la marcha un rebaño de ovejas que se dirige a unos comederos.
A partir de aquí el camino sigue siendo ancho pero se hace más pedregoso y empinado. Frente a nosotros ya vemos el Coll Ciuró, entre el Puig Caragoler y el Puig de ses Moles. A la derecha del camino tenemos una franja de terreno quemado de carrizo de unos 15 a 20 metros de ancho. Aún se nota un poco de olor a quemado por lo que es una quema reciente. Más o menos a mitad de camino entre las casas de Femenia Vell y el Coll Ciuró se encuentra la Font d'en Quelota, una fea construcción de tochos con aspecto de 'mina'. En su interior una pica donde recoger el agua y una serie de grifos y tuberías para canalizarla. Por suerte, un grifo exterior, funcional, permite llenar la cantimplora en caso de necesidad.
Seguimos subiendo en dirección al collado. A nuestra derecha vemos, abajo, uno de los embalses del Torrent de ses Comes que se utilizan para regar los cultivos de Mortitx. También se ve un trozo del camino cementado que va de Mortitx a Ses Basses y que recorreremos al final de la excursión. Más lejos, entre la neblina, se intuye el surco del Torrent de Mortitx y al fondo, la silueta del Puig Gros de Ternelles que cierra el valle de Ariant. Quince minutos después de la Font d'en Quelota llegamos al Coll Ciuró, donde aprovechamos para merendar.
Retomamos la marcha ascendiendo por la ladera occidental del Puig de ses Moles. Un desnivel de 50 metros que subimos, un poco a la mala, en apenas un cuarto de hora. El Puig de ses Moles no tiene una cima definida. Hay varios puntos casi con la misma altura (apenas hay uno o dos metros de diferencia). La que coronamos primero es la más cercana al Coll Ciuró. Sobre una piedra hay un Belén hecho con figuras de barro colocadas por el grupo excursionista de Consell. Desde esta primera cima vamos por el altiplano hacia la cima 'principal', al noreste y a la que llegamos en otros quince minutos y que está coronada con una fita. También en ella hay un Belén de figuras de barro en una vasija del mismo material.
El día nublado y lluvioso que tenemos nos impide ver la panorámica que nos rodea: el mar, las escarpadas laderas de las montañas que nos rodean y pequeños valles y hondonadas donde al haberse acumulado un poco de tierra han servido para poder cultivar. Allí donde se podía, se aprovechaba al máximo para sacer algún rendimiento a esta comarca. La bajada la hacemos más o menos por el mismo sitio de subida. El descenso es más delicado, pues las rocas mojadas hacen comprobar muy bien donde poner las botas para evitar caidas (aunque a veces sin éxito). Al alcanzar los primeros rellanos, giramos en dirección noroeste sin sendero definido pero con alguna que otra fita que sirve para que Jesús nos vaya guiando a todos. Tenemos que rodear por la izquierda el altiplano que tenemos delante y, siempre en descenso, llegar a los pies de un pequeño acantilado. Un poco mas abajo alcanzamos otra 'senda fitada' (por denominarlo de algún modo) que nos llega por nuestra izquierda. La senda, hacia la derecha, continúa hacia Ses Basses de Mortitx. Seguimos esta senda un tramo para, poco después, desviarnos a la derecha, en dirección noreste, subiendo por una canal estrecha. El motivo es evitar un área protegida en esta época del año a causa de la cría de los buitres negros que anidan por esa zona. Al igual que antes, el camino no es tal, y sólo las fitas nos van indicando por donde ir. En un momento dado, a la izquierda de nuestro camino, unas rocas han habilitado una especie de refugio, que podría recordar al que hay en la cima del Puig de n'Alí. En poco tiempo llegamos al Camí de ses Basses, ancho y cementado, y que, salvo algún desvío, no dejaremos hasta el final de la excursión.
El primer desvío lo hacemos para visitar la Font Blanca, que está a la derecha del camino a los pies de una enorme roca que se distingue detrás de unos chopos. Chopos que causan la admiración de todos por lo grandes que son. No tanto por su altura, quebrada en vete a saber cuantas ocasiones por tormentas y vendavales, si no por el grosor de sus troncos. A la fuente se llega por un senderillo enfangado más o menos bien marcado que asciende entre los chopos. Bajo la gran roca, una pequeña pared de piedra con una abertura separa una estancia amplia aunque de techo bajo. El agua recorre la estancia y, ya fuera de ella, se dirigía hacia una pequeña pileta. Actualmente, sin embargo, la tierra y hojarasca impiden que ésta se llene y el agua se pierde por la ladera.
Retornamos al camino y tres minutos después lo volvemos a dejar, ésta vez por la izquierda, siguiendo un camino ancho que conduce al refugio de Lavanor al que llegamos en otros dos minutos. El refugio es una antigua caseta restaurada con un porche donde nos cobijamos de la lluvia. Está cerrado y sólo se abre en caso de aviso según indican los carteles. Aprovechamos esta parada para comer y descansar un poco.
Después de comer volvemos al camino de Ses Basses en dirección a Mortitx. El camino va en descenso, suave al principio y más acusado después cuando llegamos al mas bajo de los embalses del torrent de Ses Comes y que veíamos de camino al Coll Ciuró. El agua está transparente y darían ganas, si no fuera por el día, de darse un chapuzón. De fondo se escucha el croar de las ranas.
Seguimos un poco más por el camino y nos desviamos, por tercera y última vez, por otro que sale a mano derecha, bastante empinado, y que conduce al embalse superior. La verdad es que el rincón es fantástico, con las siluetas del Puig de ses Moles y del Puig Caragoler de Femenia reflejándose en el agua transparente.
Bajamos hacia el camino principal y sin ninguna interrupción más y por un camino prácticamente llano llegamos a los viñedos de la finca de Mortitx y poco después a las casas y a la carretera, donde terminamos la excursión.
Apenas han sido 12 kilómetros, y aunque parte de ellos han sido por camino ancho, el resto fue por terreno muy accidentado, que obligaba a tener todos los sentidos en alerta, bien sea para no tropezar o resbalar y para atinar con las 'fitas' para no perderse. Picando en las fotos iréis a los álbumes de fotos y también tenéis la ruta realizada.
Nos juntamos 24 personas (incluyendo un niño) y en marcha neutralizada, por segunda excursión consecutiva, nos acercamos al lugar, esta vez sí, de salida y esperamos mientras los conductores dejan los coches en el lugar de llegada y vuelven.
Iniciamos la excursión en el camino de entrada a las casas de Femenia Vell en la carretera de Lluc a Pollença. Poco después de las 09:30 atravesamos el portillo de entrada al pie de la carretera aprovechando la entrada de un coche de la posesión, lo que nos evita pasar por el 'botador' que hay a la izquierda.
El camino que seguimos es ancho y discurre por terrenos de olivar. Frente a nosotros destaca la silueta del Puig Ciuró, a modo de verruga en la parte oriental del Puig Caragoler de Femenia. Muy poco a poco vamos ascendiendo y acercándonos a las casas de Femenia Nou, primero, y Femenia Vell después. Poco antes de llegar a esta última dejamos a la izquierda la Font de Femenia. Junto a las casas de Femenia Vell hay un corral con animales domésticos, entre ellos unos cabritillos que, aunque no sea correcto decirlo, estaban muy pero que muy apetecibles. Un poco mas arriba nos detiene la marcha un rebaño de ovejas que se dirige a unos comederos.
A partir de aquí el camino sigue siendo ancho pero se hace más pedregoso y empinado. Frente a nosotros ya vemos el Coll Ciuró, entre el Puig Caragoler y el Puig de ses Moles. A la derecha del camino tenemos una franja de terreno quemado de carrizo de unos 15 a 20 metros de ancho. Aún se nota un poco de olor a quemado por lo que es una quema reciente. Más o menos a mitad de camino entre las casas de Femenia Vell y el Coll Ciuró se encuentra la Font d'en Quelota, una fea construcción de tochos con aspecto de 'mina'. En su interior una pica donde recoger el agua y una serie de grifos y tuberías para canalizarla. Por suerte, un grifo exterior, funcional, permite llenar la cantimplora en caso de necesidad.
Seguimos subiendo en dirección al collado. A nuestra derecha vemos, abajo, uno de los embalses del Torrent de ses Comes que se utilizan para regar los cultivos de Mortitx. También se ve un trozo del camino cementado que va de Mortitx a Ses Basses y que recorreremos al final de la excursión. Más lejos, entre la neblina, se intuye el surco del Torrent de Mortitx y al fondo, la silueta del Puig Gros de Ternelles que cierra el valle de Ariant. Quince minutos después de la Font d'en Quelota llegamos al Coll Ciuró, donde aprovechamos para merendar.
Retomamos la marcha ascendiendo por la ladera occidental del Puig de ses Moles. Un desnivel de 50 metros que subimos, un poco a la mala, en apenas un cuarto de hora. El Puig de ses Moles no tiene una cima definida. Hay varios puntos casi con la misma altura (apenas hay uno o dos metros de diferencia). La que coronamos primero es la más cercana al Coll Ciuró. Sobre una piedra hay un Belén hecho con figuras de barro colocadas por el grupo excursionista de Consell. Desde esta primera cima vamos por el altiplano hacia la cima 'principal', al noreste y a la que llegamos en otros quince minutos y que está coronada con una fita. También en ella hay un Belén de figuras de barro en una vasija del mismo material.
El día nublado y lluvioso que tenemos nos impide ver la panorámica que nos rodea: el mar, las escarpadas laderas de las montañas que nos rodean y pequeños valles y hondonadas donde al haberse acumulado un poco de tierra han servido para poder cultivar. Allí donde se podía, se aprovechaba al máximo para sacer algún rendimiento a esta comarca. La bajada la hacemos más o menos por el mismo sitio de subida. El descenso es más delicado, pues las rocas mojadas hacen comprobar muy bien donde poner las botas para evitar caidas (aunque a veces sin éxito). Al alcanzar los primeros rellanos, giramos en dirección noroeste sin sendero definido pero con alguna que otra fita que sirve para que Jesús nos vaya guiando a todos. Tenemos que rodear por la izquierda el altiplano que tenemos delante y, siempre en descenso, llegar a los pies de un pequeño acantilado. Un poco mas abajo alcanzamos otra 'senda fitada' (por denominarlo de algún modo) que nos llega por nuestra izquierda. La senda, hacia la derecha, continúa hacia Ses Basses de Mortitx. Seguimos esta senda un tramo para, poco después, desviarnos a la derecha, en dirección noreste, subiendo por una canal estrecha. El motivo es evitar un área protegida en esta época del año a causa de la cría de los buitres negros que anidan por esa zona. Al igual que antes, el camino no es tal, y sólo las fitas nos van indicando por donde ir. En un momento dado, a la izquierda de nuestro camino, unas rocas han habilitado una especie de refugio, que podría recordar al que hay en la cima del Puig de n'Alí. En poco tiempo llegamos al Camí de ses Basses, ancho y cementado, y que, salvo algún desvío, no dejaremos hasta el final de la excursión.
El primer desvío lo hacemos para visitar la Font Blanca, que está a la derecha del camino a los pies de una enorme roca que se distingue detrás de unos chopos. Chopos que causan la admiración de todos por lo grandes que son. No tanto por su altura, quebrada en vete a saber cuantas ocasiones por tormentas y vendavales, si no por el grosor de sus troncos. A la fuente se llega por un senderillo enfangado más o menos bien marcado que asciende entre los chopos. Bajo la gran roca, una pequeña pared de piedra con una abertura separa una estancia amplia aunque de techo bajo. El agua recorre la estancia y, ya fuera de ella, se dirigía hacia una pequeña pileta. Actualmente, sin embargo, la tierra y hojarasca impiden que ésta se llene y el agua se pierde por la ladera.
Retornamos al camino y tres minutos después lo volvemos a dejar, ésta vez por la izquierda, siguiendo un camino ancho que conduce al refugio de Lavanor al que llegamos en otros dos minutos. El refugio es una antigua caseta restaurada con un porche donde nos cobijamos de la lluvia. Está cerrado y sólo se abre en caso de aviso según indican los carteles. Aprovechamos esta parada para comer y descansar un poco.
Después de comer volvemos al camino de Ses Basses en dirección a Mortitx. El camino va en descenso, suave al principio y más acusado después cuando llegamos al mas bajo de los embalses del torrent de Ses Comes y que veíamos de camino al Coll Ciuró. El agua está transparente y darían ganas, si no fuera por el día, de darse un chapuzón. De fondo se escucha el croar de las ranas.
Seguimos un poco más por el camino y nos desviamos, por tercera y última vez, por otro que sale a mano derecha, bastante empinado, y que conduce al embalse superior. La verdad es que el rincón es fantástico, con las siluetas del Puig de ses Moles y del Puig Caragoler de Femenia reflejándose en el agua transparente.
Bajamos hacia el camino principal y sin ninguna interrupción más y por un camino prácticamente llano llegamos a los viñedos de la finca de Mortitx y poco después a las casas y a la carretera, donde terminamos la excursión.
Apenas han sido 12 kilómetros, y aunque parte de ellos han sido por camino ancho, el resto fue por terreno muy accidentado, que obligaba a tener todos los sentidos en alerta, bien sea para no tropezar o resbalar y para atinar con las 'fitas' para no perderse. Picando en las fotos iréis a los álbumes de fotos y también tenéis la ruta realizada.
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| CMP Puig de ses Moles - Lavanor |
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| JLT CASES DE FEMENIA NOU I VELL |
domingo, 14 de marzo de 2010
Próxima excursión: Cases de Femenia - Puig de ses Moles - L'Havanor - Mortitx
El próximo domingo 21 de marzo haremos la habitual excursión del tercer domingo del mes. Esta vez le corresponde a Jesús Lear guiar al grupo por terrenos que apenas ha tenido presencia y actividad humana ya que la orografía del terreno, muy agreste, no ha permitido cultivar mas que algún que otro rincón. La zona es la de Mortitx y más concretamente el Puig de ses Moles (como accidente geográfico mas representativo).
Como siempre nos reuniremos a las 09:00, esta vez en el aparcamiento del refugio de Son Amer (poco antes de llegar a Lluc). Allí nos agruparemos y distribuiremos en el menor número de coches para continuar hacia el punto de inicio de la excursión: las casas de Femenia Nou. El motivo es que no hay mucho sitio para aparcar en ese sitio.
Si el tiempo acompaña, puede ser una excursión fantástica. Eso si, algo dura.
Todos estáis invitados.
Ver Refugio de Son Amer en un mapa más grande
Como siempre nos reuniremos a las 09:00, esta vez en el aparcamiento del refugio de Son Amer (poco antes de llegar a Lluc). Allí nos agruparemos y distribuiremos en el menor número de coches para continuar hacia el punto de inicio de la excursión: las casas de Femenia Nou. El motivo es que no hay mucho sitio para aparcar en ese sitio.
Si el tiempo acompaña, puede ser una excursión fantástica. Eso si, algo dura.
Todos estáis invitados.
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