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domingo, 16 de mayo de 2021

Volta a Mallorca (etapa 32 i última): Cala Figuera - Cala s'Almonia

A las 9 ya estamos comentando el buen día que va a hacer. Hoy es un día grande. Se termina la Volta a Mallorca que nuestro compañero Jaume Salom he guiado durante 31 etapas a lo largo de la costa mallorquina. Hemos de mover coches, para dejarlos en Cala S'Almonia donde concluiremos la última etapa (la 32). Entre idas y vueltas empezamos a andar por las calles de Cala Figuera a eso de las diez menos cuarto. Pronto salimos a campo abierto con el mar a la izquierda y con vistas a la costa y al archipiélago de Cabrera. Somos 14.
Caminamos por la parte superior de los acantilados, entre ullastres y mates. El terreno es y será siempre que vayamos por campo abierto muy pedregoso. Encontramos un corte en el lienzo del acantilado poco antes de la torre de Cala Santanyí. Tras salvar una pequeña cala rocosa, una de las zapatillas de Eva se desmonta y la otra está empezando. Echando mano de cinta aislante, Jesús la remienda lo mejor que puede. Poco después paramos a merendar. Estamos a la orilla del mar, en una zona con grandes bloques de piedra al pie del acantilado.
Tras la merienda nos dirigimos hacia la torre de defensa (Torre Nova de sa Roca Fesa). Hay escalera pero la puerta está cerrada por lo que no podemos ver el interior. La torre estaba practicamente en ruina total, pero en el 2004 se empezó la restauración hasta dejarla tal como se ve actualmente. De la torre vamos hacia la playa de Cala Santanyí donde ya se ven bastantes bañistas. Hace calor y día de playa. Vamos bordeando la costa y llegamos a Es Pontàs, un arco natural de roca en medio del mar a pocos metros de la costa.
Tras Es Pontàs hemos de salvar una pared de roca con árboles y arbustos al pie de los jardines de los chalets que nos dificultan el paso. A continuación llegamos al Caló des Macs, pequeña calita rocosa, y a continuación a Cala Llombards, donde el porcentaje de bañistas se ha incrementado.
Seguimos bordeando la costa entre el acantilado y los límites de los chalets que casi casi llegan al mismo borde. En algunos puntos la caida es directamente en el mar, en otras sería un poco mas dura. Vamos bordeando la Punta des Corb Marí y divisamos ya los alrededores del Caló des Moro. Nos queda atravesar un par de pequeñas torrentes que forman hendiduras en el terreno. En seguida llegamos a la altura de la playa del Caló des Moro donde ya se ve un poco de arena acumulada (hace unos meses, un temporal que hubo la hizo desaparecer). El agua tiene un aspecto y color fantástico. En los alrededores han cuidado el entorno haciendo un pequeño parque botánico con plantas autóctonas y alguna que otra alóctona. Dejamos el descenso hacia la playa a la izquierda y giramos en dirección a Cala s'Almonía, con su pequeño puerto y los escars para los llauts. Ahí terminamos la excursión (aunque queda un trecho para llegar a los coches) y la Volta a Mallorca. Hemos llegado a eso de las dos y cuarto de la tarde. Y por cierto y por suerte, las zapatillas de Eva han aguantado.
Aprovechamos para comer y, algunos, para nadar. Más tarde nos quedarán subir los 120 escalones que nos separan de las calles y hacer un pequeño paseo hasta llegar a los coches. Jesús nos invita a un refresco en la casa de sus suegros y aprovechamos la ocasión para entregar a Jaume un libro con fotos de las excursiones de la Volta a Mallorca. En el se ven reflejados casi todas las 32 etapas recorridas en estos 16 años. Etapas intensas llenas de belleza. A ver ahora quien es el que plantea otro reto para s'Estol.

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Fotos de la excursión
Vídeo de la excursión (36 Mb) (gracias Jesús)


domingo, 16 de febrero de 2020

Volta a Mallorca: Cala Egos - Cala Figuera (etapa 31)

Cuando llegamos ya están todos esperando, excepto los conductores que ya han salido hacia Cala Figuera para dejar los coches. Jaume, nuestro guía, ha esperado para acompañar al último chófer. Al final, los 19 que nos hemos reunido, empezamos a andar a eso de las diez y cuarto.
Cruzamos la playa de Cala Egos y pronto salimos a la costa para ir bordeándola. Un poco antes de entrar en la bahía de Porto Petro paramos a merendar. En ese corto tramo que hemos hecho ya nos damos cuenta de cómo será casi todo el resto del camino. Muy pedregoso y en ocasiones con rocas afiladas. También hemos visto posibles consecuencias de los recientes temporales; paseos cementados de acceso al mar desde las casas están totalmente rotos y algunas placas de cemento están desplazadas unos cuantos metros de donde deberían estar. Si es verdad que fue la tormenta Gloria quien hizo este destrozo, las olas batieron sobre la costa con verdadera fuerza.
Tras parar veinte minutos para merendar, emprendemos la marcha entrando en los terrenos de Porto Petro. Del otro lado de la cala vemos la Punta de sa Torre, con Sa Torre d’en Bossa, antigua fortaleza de defensa. Vamos recorriendo la costa acercándonos al núcleo urbano de Porto Petro con su blanca iglesia. Salimos al asfalto y recorremos después la costa pegados a antiguas casas a la orilla del mar. Tras una pasarela de madera llegamos al club náutico con multitud de barcas mayoritariamente llaüts.
En seguida llegamos a una pequeña playa, el Caló des Homes Morts, con un gran pino en la misma orilla del agua. Entramos de nuevo en terreno rocoso, mientras rodeamos la Punta de sa Torre, llegando hasta Sa Torre d'en Bossa. Desde ahí se ve casi toda la ensenada de Porto Petro, y al fondo, el Castell de Santueri y el Puig de Sant Salvador. Continuamos un rato por el lapiaz costero hasta salir a una calle, la Avinguda Jorn Utzon, arquitecto danés, cuya obra mas conocida es el edificio de la ópera de Sídney. En esta calle diseñó y construyó Can Lis, cuando se estableció en Mallorca a principios de los años setenta. Volvemos otra vez a la orilla del acantilado teniendo el mar a la izquierda y chalets a la derecha. Llegamos a Sa Barca Trencada, previo al Parc Natural de Mondragó. Pasamos por un antiguo búnker y llegamos a la playa de Cala Mondragó. Tras un corto tramo de paseo cementado llegamos a la playa de S'Amarador y tras una pequeña subida que nos deja en un mirador, paramos a comer en las rocas observados de cerca por un par de gaviotas de Audouin, especie amenazada hace unos años y que afortunadamente se está recuperado poco a poco. Esta pareja nos mira como pidiendo comida; parece que sus hábitos, antes bastante esquivos, también están cambiando poco a poco.
Reanudamos la marcha costera, pasando por pequeñísimas calas y por el borde de acantilados. En ocasiones se ven en la orilla del mar antiguas canteras donde se extraía el marés o piedra de Santany para la construcción. También tenemos que salvar un pequeño barranco llegando a s'Estret des Temps y en seguida al faro y torre de Cala Figuera, otra antigua torre defensiva. El faro tiene además un radar costero. Aprovechamos el sitio para hacer la foto de grupo y retomamos la marcha. Nos queda un tramo de camino rocoso a la entrada de la ensenada de Cala Figuera. Al fondo vemos el ramal que tiene el pequeño puerto pesquero. Recorremos al ensenada oriental entre las casas de pescadores y el mar, llegando al final y volviendo por la otra orilla. No hay muchas barcas en esta zona. Giramos hacia la ensenada occidental, mas resguardada, con el puerto pesquero y donde sí hay mas barcas. Durante el recorrido costero, descubrimos unas estrellas de mar con su vistoso color rojo casi al alcance de la mano. Terminamos este bonito paseo final pasando entre las redes de los pesqueros amarrados a puerto. Y para finalizar un refresco en uno de los bares cercanos.
Así y todo, hoy hemos andado unos 17 kilómetros, pasando por parques naturales, pequeñas calas solitarias en esta época del año y encantadores pueblos costeros. Ha sido la penúltima etapa de la Volta a Mallorca. En mayo terminará este proyecto de Jaume Salom que comenzó el 18 de mayo de 2005.

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Fotos de la excursión

domingo, 19 de mayo de 2019

Volta a Mallorca: Cala Marçal - Cala Serena (etapa 30)

La excursión de hoy es una nueva etapa de la Volta a Mallorca. Ya van quedando menos y para el año que viene se terminará el proyecto que comenzó Jaume hace tiempo. Hoy hemos quedado en la playa de Cala Marçal. Y a las nueve ya estamos los que somos (11), listos y dispuestos para empezar a andar. Pero antes, hay que mover coches, por lo que tardaremos un poco en salir mientras vamos y venimos. Dejaremos los coches en Cala Serena (final de excursión).
Falta un cuarto de hora para las diez cuando empezamos a caminar por el paseo (lado sur) que bordea la playa, solitaria en estos momentos. En seguida dejamos la zona de servicios y vamos bordeando la costa para al poco rato pasar entre unas casas y salir a 'mar abierto'. El mar está casi en calma y solo se ven algunas nubes a lo lejos. Ya nos damos cuenta del terreno que pisaremos durante casi toda la excursión. Terreno áspero muy erosionado por el aire, lluvia y mar. Si nos acercamos a la orilla del acantilado, el mar está a unos 15 ó 20 metros por debajo. Andamos hacia el sur entre las rocas sorteándolas mal o bien. Hoy van a sufrir las suelas y será una dura prueba para ellas. Frente a nosotros tenemos un islote (el Faralló d'en Fred) separado unas decenas de metros de la costa. Al poco tiempo pasamos por una cueva o agujero por la que podríamos llegar al mar (con el equipo adecuado, evidentemente) que vemos al fondo.
La roca que pisamos apenas tiene tierra pero en la poca que hay crecen plantas acostumbradas y adaptadas a este tipo de ambientes extremos: flors de tot l'any, sabinas, coixinet de monja, saladinas, ... y un poco mas separada de la costa, la garriga de mata y ullastre junto con lletreras. Llegamos a Cala Brafi, una pequeña cala con un poco de playa arenosa y una caseta medio derruida. Encontramos unas personas que se tuestan sin pudor al sol de la mañana. Nos alejamos un poco de la playa y hacemos la parada habitual para merendar bajo los pinos. Hemos andado de momento tres cuartos de hora. Al sol hace calor, pero a la sombra aunque parezca mentira hace algo de fresco.
Como la excursión es cortita nos tomamos la merienda con calma así que tardamos un poco mas que lo habitual en emprender la marcha. Seguimos hacia el sur bordeando la costa. Llegamos a una nueva cala, Cala Estreta, muy estrecha, como su nombre indica, y pedregosa, pero muy coqueta. Tras ella, al poco rato pasamos por un agujero en las rocas. Nos comenta Jaume que es un secret de contrabando, donde en tiempos del estraperlo se escondía la mercancía que llegaba por mar.
Poco después llegamos a Cala sa Nau, una nueva playa arenosa, con servicios (chiringuito, vigilante, ...). Ya hay bastante gente tomando el sol, aunque nadie está dentro del agua. Se ve que está fría todavía. Hemos tardado una hora aproximadamente desde la parada de la merienda. Dejamos la cala atrás y pasamos al lado de unas cuevas artificiales de uso funerario de la edad del bronce. Una nota mas de cultura en este ambiente costero. El siguiente punto destacable por el que pasamos es por Sa Foradada del Llevant, un agujero en una roca similar a la conocida Foradada (aunque salvando las distancias). Aprovechamos la ocasión para hacer la foto de grupo.
Seguimos adelante llegando a Cala Mitjana, donde una arboladura (que me perdonen si no se llama así) colocada en las rocas nos da la bienvenida. Por desgracia, poco antes de llegar, un mal paso ha hecho que una de nosotros caiga haciéndose unas magulladuras y rozaduras en piernas y manos. Por suerte no parece nada grave. En Cala Mitjana entramos en una zona mas selecta y privada, aunque en ningún momento hay señales que nos impidan seguir la excursión. Cuando llegamos, un gran velero sale de la cala. Nosotros recorremos la orilla viendo campos de césped y jardines bien cuidados y casas que a saber lo que valdrán. También pasamos por una pequeña cala de arena y por un embarcadero. Desde la cala anterior han pasado unos tres cuartos de hora.
Nos queda el último tramo que hacemos sin complicaciones. Llegamos a las primeras casas de Cala Serena y vamos bordeando la costa entre las casas y el acantilado, hasta que giramos por un pasillo entre chalets por el que llegamos a las calles de la urbanización y por ellas y tras bajar unas escaleras llegamos a la playa de Cala Serena, a la que llegamos a eso de las dos de la tarde. Hora de comer. El agua del mar está fría como suponíamos y como mucho nos mojamos los pies, aunque Jesús y Guillem sí que se meten en el agua del todo.
Ha sido una excursión cortita, suave, con buen tiempo y por paisajes muy vistosos. Apenas 8 ó 9 kilómetros. Como ha sido corta, una vez de vuelta a los coches nos acercamos a s'Horta a tomar un refresco y comentar la excursión.
Por último solo recordar que ya tenéis el programa de excursiones de la temporada que viene (2019-2020). Como comentario al mismo solo quiero indicar que hay una marcada como de alta dificultad. Aquí os dejo el enlace: Santueri 2019-2020, aunque también podéis descargarlo de nuestra página web.

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Fotos de la excursión

domingo, 17 de febrero de 2019

Volta a Mallorca: Cala Magraner - S'Algar de Porto Colom (etapa 29)

Dejo los enlaces de las fotos, videos, ruta, etc, etc. No la pude hacer, por lo que pongo el material cedido por Jaume.

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Fotos de la excursión
Vídeo de la excursión (26 Mb)

domingo, 20 de enero de 2019

Volta a Mallorca: Porto Cristo - Cala Magraner (etapa 28)

Hoy el tiempo no acompañaba en la salida. Frío y lluvia habían indicado los pronósticos y añadiéndole la reciente víspera de Sant Sebastià han hecho que solo unos pocos (7) valientes nos hayamos dado cita en la torre del Serral dels Falcons, en Porto Cristo, para emprender una nueva etapa de la Volta a Mallorca, después de un año de parón. Como en casi todas ellas, Jaume Salom será nuestro guía.
Tras mover coches nos ponemos capas y chubasqueros pues hace un poco de llovizna. Por los alrededores se ven unas nubes bastante negras aunque un poco alejadas. Hacemos la foto de grupo de rigor (no vaya a ser que después no podamos) y emprendemos la marcha.
Será un continuo descubrir calas, a cual mas bonita y solitaria, sin una alma aparte de nosotros. Calas de arena, calas de piedra, calas al lado de urbanizaciones, calas vírgenes. El camino será a ratos cómodo, a ratos pedregoso, a ratos muy áspero, con ese lapiaz costero con piedras plagadas de restos de organismos fósiles, a ratos muy fangoso. Incluso tendremos que utilizar las manos en algún punto para salvar un obstáculo.
Desde la torre des viginalcia andamos hacia el sur saliendo en seguida de la zona asfaltada. En seguida encontramos la primera cala, cala Murta, próxima a las coves del Drac. Tras remontar un poco la vertiente sur de la cala y viendo que el tiempo mejora, aprovechamos para merendar. Los chubasqueros han servido para ahuyentar la lluvia. Solo ha caído esa poca llovizna al inicio y en seguida ha parado y ya no volverá a caer ni una gota mas. Es mas... en ocasiones saldrá el sol que, si bien no calentará como en verano, hará que la manga larga sea un poco molesta.
Tras la merienda retomamos la marcha siempre hacia el suroeste. El terreno es muy pedregoso. En ocasiones se atraviesan grandes arbustos achaparrados de mata. Pasamos cerca de na Magrana (que apenas vemos) y tras un paseo entre las casas de la urbanización de Cala Mendia llegamos a la playa arenosa de cala Anguila.
La siguiente cala será la propia de cala Mendia. Pero antes de llegar hacemos una pequeña parada para hacer un poco de geocaching. Jesús tiene una aplicación que indica 'tesoros' ocultos por aquí y por allá. Se trata de encontrarlos con ayuda de pequeñas pistas que da el que los ha escondido u otras personas que los han encontrado. En esta ocasión no tenemos suerte. El terreno es muy escarpado, con piedras muy erosionadas por el mar y por tanto con infinidad de sitios donde ocultarlo. Hay que pensar que no pueden estar muy a la vista pues cualquiera lo podría quitar o cambiar de sitio. El caso es que tras unos minutos de búsqueda desistimos. No podemos entretenernos mucho más tiempo tampoco, así que otra vez será.
Pasamos por la playa de cala Mendia, también arenosa y de notable extensión, y tras un tramo de cómodo paseo al lado del mar, llegamos a la cala del estany d'en Mas, también de arena aunque no tan grande como las anteriores. Aquí tenemos que ascender con algo de esfuerzo por la pared sur de la cala. Llega ahora un terreno pedregoso pero con mucha tierra entre las piedras. Ir por el sendero es incómodo pues te llenas de barro, aunque ves por donde pisas. Ir por al lado del sendero, entre la vegetación, es incómodo pues no tienes una visión directa de lo que pisas, aunque no te llenas de barro. Así que cada uno va por donde quiere. En poco tiempo llegamos a cala Falcó, pero antes vemos frente a nosotros la cova des Coloms (y alguna que otra que no sabemos el nombre). Cala Falcó es una minúscula calita arenosa. Tras ella nos situamos en seguida sobre la cova des Coloms (unos anclajes en las piedras nos indican el lugar). Poco más adelante llegamos a la cova des Pont. El nombre es por el arco en forma de puente que se ha mantenido en la entrada de la cueva, mientras que todo lo que era el techo o cavidad se ha hundido. Tras otra pequeña cala pedregosa (caló Blanc) llegamos a la playa de cala Barques donde hacemos la parada para comer y descansar (y ver como un par de gaviotas se pelean por comer unas galletas que les tiramos).
Retomamos la marcha cruzando el istmo de la punta de Llevant y pasando por la cala de s'Olla. El terreno ha cambiado un poco. Es pedregoso, si, pero la piedra tiene muchos agujeros y se ven en algunos puntos gran cantidad de señales de organismos fósiles, tipo almejas y ostras. No hay tanto barro y abundan cojinetes espinosos. En seguida llegamos a cala Sequer, con una pequeña playa de arena y donde un portillo de metal (si... no hay paredes, ni rejilla, ni nada; solo una puerta) nos da la bienvenida. El portillo, en realidad, indica un camino de acceso a un megachalet de lujo situado en lo alto de la loma. Rodeamos la loma a ran de la mar hasta la siguiente cala donde nos encontramos con otro portillo (si... igual que antes). Estamos en el caló des Serral. Se ve que los del chalet no sabían muy bien por donde entrar y salir de la playa y decidieron poner unas puertas. La playa de esta cala también es de arena.
Ya nos queda poco para acabar la excursión; hacia atrás vemos a lo lejos la torre del Serral dels Falcons desde donde partíamos por la mañana. Recorremos un tramo de costa hasta llegar a la punta des Moro que da entrada a las calas de cala Magraner, cala Pilota y cala Virgili. Desde la punta solo vemos bien la playa de la segunda. Cala Magraner está en seguida a nuestra derecha, al pie del acantilado sobre el que andamos. No bajamos a la playa. Lo dejaremos para el mes que viene que retomaremos la Volta a Mallorca desde este punto.
El sendero nos conduce hacia el interior y en un momento dado destrepamos hasta llegar al fondo del barranco. La playa la tenemos a nuestra izquierda. Nosotros terminaremos la excursión yendo hacia la derecha cruzando unos campos de cultivo hasta salir a la carretera en el lugar donde dejamos el coche unas horas antes.
La caminata ha sido fantástica y el día al final ha acompañado. Un poco de lluvia, un poco de viento y bastante sol, teniendo en cuenta que las previsiones indicaban lo contrario. En total hemos andado unos 14 km.

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Aquí podéis ver unas fotos de la excursión.
Y aquí otras fotos (gracias Jaume).

Y aquí un vídeo de la excursión (36 Mb) (También gracias a Jaume).

domingo, 19 de febrero de 2017

Volta a Mallorca: Font de sa Cala - Costa dels Pins

Hoy nos hemos juntado 28 excursionistas (incluidos 4 niños) para hacer esta etapa de la Volta a Mallorca. A las 9 estamos en la Font de sa Cala y hacemos los preparativos para mover los coches hasta el final de la excursión. Al final se decide que mientras los conductores van y vienen, el resto irán hasta la Cala Provençal que será donde nos reuniremos todos. En esta etapa de la Volta a Mallorca también es Tomeu Garau quien se encarga de hacer de guía.
A las 9:20 salimos unos a pie y otros en coche de la Font de sa Cala. Nos juntamos de nuevo a las 9:50 en las cercanías de Cala Provençal donde, ya todos a pie, nos internamos en un sendero entre pinos hacia la Talaia Nova. Dejamos el Caló des Contraban y la Punta des Cingles a nuestra izquierda. Tras una pequeña subida a un collado aprovechamos para descansar y merendar.
Desde el collado en el que estamos hacia la derecha está el sendero que va hacia la antigua torre de vigilancia. Nosotros vamos hacia la izquierda por un sendero en bajada algo escarpada que conduce hacia la Cova de na Mitjana (aquel que quiera verla que sepa que para entrar en ella hay un salto de unos cuatro o cinco metros, así que hay que ir preparado).
Dejamos la cueva a nuestra izquierda (a unos 10 minutos bordeando la costa) y continuamos ahora en subida por una ladera de càrrtitx. La subida empieza a ser fatigosa para algunos. Incluso en algún punto hay que hacer uso de las manos para seguir progresando, pero poco a poco vamos llegando todos al sendero que comunica la Talaia Nova (con la Torre de s'Heretat en la cima) y la Talaia Vella. Nosotros nos acercamos a la Talaia Vella, justo encima del Cap Vermell y de las Coves d'Artà. Son las 12:15.
Tras admirar las vistas y hacer unas fotos, volvemos sobre nuestros pasos y, dejando a la derecha la Torre de s'Heretat, empezamos el descenso hacia las urbanizaciones de Canyamel. Entramos de nuevo en el pinar y enseguida llegamos a calles asfaltadas. A las 13:10 nos plantamos en la playa de Canyamel. Cruzamos el torrente (de Can Simoneta) por el puente, aunque alguno lo intenta vadear sin quitarse las botas, cosa que no puede ser.
Desde la playa y por carretera vamos hasta la entrada de la urbanización Costa de Canyamel. Desde la ella hasta los coches hay unos 15 minutos, pero nosotros pasando por un botador a su derecha iremos rodeando el Puig Negre de sa Torre y el Puig des Moro, pasando por el Coll Baix. Vamos poco a poco subiendo suavemente (excepto el último tramo que es un poco mas empinado) entre pinares hasta llegar al Coll Baix (14:00) donde paramos a comer con vistas a la Costa dels Pins. A la derecha tenemos el Puig de Son Jordi y a la izquierda el Puig Negre de sa Torre.
Tres cuartos de hora mas tarde empezamos el último tramo de la excursión. Sin abandonar los pinos que dan nombre a esta zona descendemos del Coll Baix llegando al campo de golf de Son Servera. Ahora hay que tener cuidado con los proyectiles, pues algún que otro jugador tiene el punto de mira algo desviado (somos testigos de rotura de ramas de pinos por el impacto de las pelotas). Mientras rodeamos el campo vamos encontrando alguna que otra entre la vegetación.
Pronto volvemos a entrar en zona urbanizada (15:20) y parece que no vamos a dejarla hasta los coches, hasta que llegamos a una rotonda en obras sobre el Cap des Pinar donde destaca un armazón colocado a propósito para que la gente pueda dejar candados. Además de candados también tiene corazones de piedra enganchados con hierro.
Ahí se acaba el camino asfaltado. Desde aquí un sendero nos conducirá hasta el otro lado del Cap des Pinar. Un sendero con sorpresas pues hay que hacer una subida (fácil) con una cuerda para ayudar a los inseguros, y luego una bajada, un poco mas delicada, con tierra suelta que hace que puedas resbalar. También hay una cuerda y esta sí que sirve de ayuda. En 20 minutos hemos hecho este último tramo 'salvaje' llegando de nuevo a zona urbanizada y caminos asfaltados. Tras otros 20 minutos de asfalto entre grandes casonas (si que es verdad, Pep, lo que debe de costar limpiar casas de esas), algunas de 3 pisos, llegamos por fin a los coches dando por concluida la excursión (16:30).
Hemos andado unos 14 kilómetros por esta zona de Mallorca donde naturaleza y urbanización están separadas por apenas un paso. Por terrenos no muy transitados junto a otros que, en verano, no dan ganas de transitar y en invierno parecen ciudades fantasmas. Esos son los contrastes de esta tierra nuestra.

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En este enlace podéis ver fotos de la excursión. En este también. Y en este otro también.

domingo, 15 de enero de 2017

Volta a Mallorca: Cala Mesquida - Cala Gat

Un poco pasadas las nueve de la mañana llegamos a la rotonda de Cala Mesquida. Nos hemos juntado 27 excursionistas (incluidos 3 niños). Tenemos que mover coches para dejarlos en Cala Ratjada que será donde terminaremos la excursión. Esta es una etapa de la Volta a Mallorca, pero no la guiará Jaume como otras. Ha dejado los bártulos a Tomeu Garau que será nuestro guía en ésta y en la siguiente etapa.
Tras mover los coches, a las 9:45 iniciamos la caminata bajando hacia la playa de Cala Mesquida. Cruzamos el complejo dunar por una pasarela. Delante tenemos la Talaia de Son Jaumell, primera referencia de nuestro recorrido. Ya en estos primeros momentos notamos el fuerte viento que nos acompañará durante casi toda la excursión. El mar está encrespado y hay un montón de 'borreguitos' en él.
Paramos un momento a merendar al abrigo de unos pinos que nos resguardan un poco del aire. Estamos poco tiempo pues un ligero calabruix (granizada) hace que nos apresuremos. En el horizonte se ven los nubarrones que han pasado y otros que están pasando en ese momento y que son los causantes de ese granizo.
Tras la merienda nos desviamos hacia el Cap des Freu (hoy Reserva Natural) y desde allí hacemos el ultimo esfuerzo para coronar la cima de la talaia. La torre está en muy mal estado, casi con tres cuartas partes derruidas. El viento sigue soplando. Desde aquí hay dos posibilidades. Una seguir el sendero definido mas fácil y otra un poco mas complicada. Aprovechando que no llueve nos decidimos por esta segunda opción (para que lo vamos a hacer fácil si lo podemos hacer difícil). Bajando entre carrizos y sin sendero definido llegamos a la Cala de Na Llòbriga. Ha sido la parte difícil. Desde allí sí que hay un buen sendero y teniendo a la vista Cala Moltó, la Punta des Gulló y Cala Agulla llegamos a las primeras casas de Cala Ratjada. El mar está realmente espectacular con unas olas encrespadas que chocan contra la costa.
La playa de Cala Agulla está prácticamente desierta y las olas la barren en casi toda su amplitud. Después callejeamos un poco entre la urbanización hasta tomar un sendero en dirección a la Sa Torre Esbucada. Esta también está muy deteriorada. Desde allí llegamos a la carretera del Far de Capdepera donde el viento sopla con mas fuerza y hay que hacer realmente esfuerzos en mantener el equilibrio.
Bordeamos la costa en dirección a la Punta de Cala Gat y llegamos a Cala Gat y posteriormente al puerto de Cala Ratjada donde llegamos a eso de las 15:45.
Ha sido una excursión fantástica, cuyo protagonista ha sido el aire. Por suerte no ha llovido casi nada y hemos podido disfrutar de cada uno de los 14 km de recorrido.
Otro protagonista ha sido Noa, una perra que nos ha ido siguiendo todo el tiempo desde Cala Mesquida. Cuando llamamos a sus dueños nos dijeron que la volviéramos a llevar a Cala Mesquida y ella ya sabría llegar a su casa. El caso es que poco antes de partir, tras tomar el refresco post-excursión, nos abandonó y no pudimos llevarla, o al menos nadie me ha comentado que lo hiciera. Esperemos que haya podido regresar a casa de alguna manera.

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Fotos en este enlace y en este otro.

domingo, 17 de abril de 2016

Volta a Mallorca: Betlem - Cala Mesquida

En el aparcamiento de Cala Mesquida nos espera el autocar que nos llevará hasta Betlem. Esta vez como otras pocas lo hemos hecho de esta forma, evitando hacer traslados de coche demasiado largos. A última hora se han descolgado unos cuantos y en total somos 13 los que emprenderemos este recorrido.
En Betlem el autocar que nos ha traído, tras dejarnos y saldar cuentas, tiene un pequeño percance que hace que nos retrasemos un poco. Al hacer maniobra, ha pegado con el morro en un poco de rampa y ha quedado atascado. Con un poco de ayuda consigue salir del apuro. A las diez menos diez empezamos la marcha, por el camino de costa hasta Es Caló. El mar está en calma y el paseo es agradable. Con nosotros, a poca distancia, un grupo de chicas y un perro también están dando un paseo hasta Es Caló. Jaume ha dejado los bártulos de guiar a Tomeu Garau, que será quien nos conduzca en estas etapas costeras del levante. Poco antes de llegar a Es Caló nos paramos 'a la sombra de los pinos' a merendar.
La parada es breve. Tras la merienda emprendemos la parte dura del recorrido: la ascensión hacia la Talaia Moreia. Rodearemos la Esquena des Mul y ascenderemos por la vaguada que vemos a su derecha. Al principio es algo suave, pero poco a poco se va empinando y el grupo empieza a disgregarse. El sol no nos ayuda; está calentando de lo lindo. Esta primera parte es las mas dura y Martina, nueva con nosotros en estas lides, lo va notando por lo que Biel tiene que ayudarla.
Tras un primer collado seguimos remontando hacia el Collet des Vent. La subida ya no es tan dura, pero sigue siendo fatigosa. Llegamos al collado a eso de las doce y cuarto. Ante nosotros tenemos la brecha por la que ascenderemos a la altiplanicie de la Talaia Moreia. Hay otro paso por la izquierda (el Pas des Torrers) pero el acceso está restringido por esa zona; es mejor respetarlo. El paso (no sabemos si tiene o no nombre; nosotros lo hemos llamado Pas d'en Garau) no tiene apenas complejidad y menos si se va con gente joven que puede echarte una mano en un momento dado. Trepar un poco y agarrarse bien. Tras el, tenemos la torre de vigilancia ya casi al alcance de la mano. Sin sendero definido llegamos a ella a eso de la una. Allí nos encontramos con otra excursionista, María, que ha venido por el camino tradicional desde el aparcamiento de s'Alqueria Vella. Va sola y la invitamos a unirse a nosotros en la bajada hacia s'Arenalet.
Desde la torre, lo que nos queda de excursión, sin ser poco, será algo mas sencillo. Pero la distancia y las subidas y bajadas continuas no harán que sea un paseo. El descenso de la Talaia es escarpado. Bajamos hacia el sureste por un sendero que recorre la divisoria de vaguadas. Tras cuarenta minutos llegamos a una barrera y a continuación un camino de carro. Martina lo pasa mal también en la bajada (tiene mal el menisco de una de sus rodillas) y los demás la esperan (nos esperan) a la sombra de un solitario pino al lado del camino. A eso de las dos y media llegamos al Camí d'en Mondoi, donde en una mesa de picnic cercana, y colocada a la sombra, nos invita a descansar y a comer.
Media hora es lo que dedicamos a la holganza. Tras el descanso seguimos en descenso por dicho camino en dirección a s'Arenalet d'Albarca. A lo lejos, en el mar, se ve el islote del Faralló d'Albarca. A su derecha el Morro d'Albarca con la torre de vigilancia del mismo nombre o de Matzoc. En media hora llegamos a s'Arenalet. Nuestra acompañante ocasional, María, se despide de nosotros; regresará por el camino de s'Esquena Llarga. Cuando quieras María, puedes volver con nosotros. Nosotros atravesamos la playa de s'Arenalet y ya no dejaremos la línea de costa hasta el final de la excursión.
El camino costero es un rompepiernas de subidas y bajadas. Terreno pedregoso y arenoso al atravesar las calas. Tras la Cala Fontsalada, y un trecho rocoso, llegamos a la Torre de Matzoc. La torre domina un acantilado. Está en muy buen estado y su función era vigilar el Canal de Menorca en la época de la colonización británica de dicha isla. El día parece que se ha lavado y aclarado y Menorca se divisa muy nítidamente en la lejanía.
Tras la torre, pasamos por Cala es Matzoc, Cala Dèntola y Cala Estreta. Hasta aquí llega una carretera y hay coches aparcados y gente disfrutando del buen día.
Martina y Juana (sobre todo la primera, con sus problemas de rodilla), regresarán a Artà por otro camino y por otros medios. Hemos pedido a unos chicos que las bajen en su coche. Son las cinco de la tarde y aún queda mas o menos una hora para llegar a Cala Mesquida.
Tras Cala Estreta el camino, sin serlo, se hace duro. El cansancio y el calor ha hecho mella en nosotros. A nuestra espalda, la torre de Matzoc se ve muy lejana, pero la de la Talaia Moreia se ve todavía más lejana. Es difícil creer que hace unas horas estábamos allí arriba. Pasamos por Cala Mitjana y Cala Torta y tras un breve ascenso a la cima de la Punta des Boc (parece mentira lo que cuesta subir apenas 60 metros) y con vistas a la Talaia de Son Jaumell (por donde pasaremos en la siguiente etapa de la Volta a Mallorca), llegamos a Cala Mesquida finalizando la excursión. El siguiente punto es recoger a las compañeras y la cerveza en Artà como colofón a la caminata.
Han sido 18 kilómetros bien aprovechados y bien disfrutados. Cansados, por supuesto, y con altas y bajas en participantes (ahora somos más, ahora somos menos) como pocas veces hemos tenido.

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CMP Betlem-Cala Mesquida

De CMP Betlem-Cala Mesquida

domingo, 21 de febrero de 2016

Volta a Mallorca: Son Bauló - Betlem

Estamos en la rotonda de Son Bauló preparados para una nueva excursión de la Volta a Mallorca. Esta vez iremos desde Son Bauló hasta Betlem.
Mientras los conductores van a dejar los coches a Betlem y regresan, nos dirigimos hacia la playa de Son Bauló callejeando por la urbanización. En total somos 19, guiados por Jaume Salom, como siempre en estas etapas. En poco mas de 20 minutos llegamos a la playa y mientras esperamos a los conductores (tardarán una media hora aún) aprovechamos a tomar un café en un bar al lado de la playa que acaba de abrir.
La etapa de hoy será sencilla. Sin desniveles. Lo único pesado será andar por la arena de las playa, bastante mas incómodo de lo que parece.
Alrededor de las 10 empezamos propiamente la excursión, atravesando la playa de Son Bauló. Seguiremos siempre el sendero GR-222 (Artà-Lluc). En seguida nos damos cuenta de lo incómodo que es andar por la arena, por lo que vamos buscando la parte mas dura del terreno. Unos jinetes pasan también por la playa y otros grupos de excursionistas también van en nuestra misma dirección. La vegetación es la típica de dunas y arenales, con algunas plantas como el peu de milà que curiosamente también crece en las cumbres de las montañas.
En otros 20 minutos nos plantamos en la Necrópolis de Son Real, en la Punta des Fenicis. Es uno de los mejores yacimientos que tenemos en Mallorca, aunque su conservación ha tenido sus altibajos. Según indican en el cartel hay unas 110 tumbas (de planta cuadrada, circular, de herradura y naviforme) y se encontraros restos de cerca de 300 personas. Está datado entre el siglo VII y el V antes de J.C. Aprovechamos para merendar y hacer también la foto de grupo.
El día, sin estar del todo despejado, es agradable. A primera hora hacía mas fresco, pero poco a poco va mejorando y no tardaremos en poder ir en manga corta. Estamos mas o menos en el medio de la bahía de Pollença, entre la península de Alcudia a la izquierda y el Cap de Farrutx a la derecha. El Cap de Formentor se adivina al fondo tras el Cap de Pinar.
Pasamos a lado de las torres de tiro (o de enfilación) que hay a lo largo de la costa. Algunas mas abandonadas que otras. Servían antaño para las prácticas de tiro por parte de los submarinos. También dejamos a la izquierda la Illa des Porros, que también tiene unas construcciones de la misma época que la necrópolis. A la altura de la Punta des Patró nos desviamos un poco hacia el interior para acercarnos al refugio de Son Real. Son cerca del mediodía.
Seguimos caminando por la playa, ahora por el Arenal d'en Casat. Aquí hay mas resto de posidonia, o alga, acumulada en la playa. Cada vez vemos mas cercanas las montañas de la Península de Levante: Puig de sa Creu, Talaia Freda, Puig de sa Tudosa y Talaia Moreia. Pero antes tenemos que pasar la desembocadura del Torrent de Son Real y llegar a Son Serra de Marina, más o menos tres cuartos de hora mas tarde de haber dejado el refugio.
Un tramo de asfalto y paseo marítimo al lado de los chalets de primera línea y en seguida llegamos al otro extremo de la urbanización, donde desemboca el Torrent de na Borges. Nuevamente paseamos por la arena de la playa. Por el agua nada algún que otro corb marí y algunos pescadores pescan con caña. También nos cruzamos con un recogedor de puu o pulgas de agua y otro que, no sabemos para qué, recoge bolas de alga (de Posidonia) grandes como naranjas. Este tramo es el Arenal de sa Canova. Aprovechando los restos que el mar escupe a la arena, algunos 'artistas playeros' se dedican a crear esculturas con ellos a modo de tótems de madera y plástico. Otra escultura tiene forma de barca. Imaginación no falta. A eso de las dos menos cuarto llegamos a las primeras casas de S'Estanyol y un cuarto de hora mas tarde a Montferrutx y a la Colonia de Sant Pere. Aquí vemos algo mas de movimiento por las calles gracias a algunos restaurantes que tienen abierto.
Ya nos queda poco para terminar la excursión, pero antes nos paramos, poco después de dejar atrás este último pueblo, a la altura de unas torres de tiro. Son las dos y media aproximadamente.
Tres cuartos de hora mas tarde iniciamos el último tramo de caminata. Este tramo apenas tiene zonas de arena y casi siempre iremos por terreno rocoso. Pasamos por el dolmen de S'Aigua Dolça (alrededor del 1800 antes de J.C.), que ya vimos no hace mucho en una excursión al Bec de Ferrutx. Betlem es el punto final de la excursión, al que llegamos a eso de las cuatro de la tarde.
Ha sido un recorrido interesante, siempre al lado del mar, sin desniveles, con retales de cultura y 18 kilómetros más o menos. Lo que mas destaca es la tranquilidad que hay en estas zonas fuera de temporada. Entre nosotros hemos hablado y estamos de acuerdo que la playa cuando mas se disfruta es en invierno. En verano el calor y la gente no permite disfrutar mas que del baño en el mar. Invierno es diferente. Y eso lo notamos también tras la excursión pues no hay un bar abierto y tenemos que ir a uno de los restaurantes a tomar la cerveza de rigor. La siguiente etapa de la vuelta a Mallorca no será tan descansada como esta.

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CMP Son Bauló-Betlem

MJ Son Bauló-Betlem

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domingo, 19 de abril de 2015

Volta a Mallorca: Camí Vell del Far - Cala Engosalba - Cala Murta

A las 9 de la mañana ya estamos todos preparados. Dejamos los típicos minutos de cortesía para esperar a algún rezagado y a las nueve y diez minutos partimos carretera adelante, hacia el faro. Nos hemos reunido 17 personas en el parking de Cala Figuera (Formentor) con ganas de una nueva etapa de la Volta a Mallorca (la 20) que nos prepara nuestro amigo Jaume.
Recorremos un poco la carretera en dirección al faro de Formentor hasta llegar a la boca oeste del túnel bajo el Fumat. Aquí nos desviamos por unas escaleras a la izquierda. Son las Escales de l'amo Joan Cerdà que en su día sirvieron para que los obreros que construyeron el túnel pudieran pasar al otro lado. Los escalones están un poco (o mucho) destrozados, el pasamanos no existe, el acantilado que hay a la izquierda impone cierto respeto, por lo que conviene andar con mucho cuidado; pero a aquellos que por suerte no sientan ese vértigo que a otros amilanan disfrutarán de bellas vistas sobre Cala Figuera y la costa y faro de Formentor. Salvando las comparaciones, este paso sería nuestro particular 'Caminito del Rey' (El Chorro, Málaga), y que aprovecho para decir que recientemente ha sido rehabilitado. Ojalá tramos como este de las Escales d'En Joan Cerdà también lo sean algún día.
Subimos fora camí por una vaguada por la que llegamos al Coll de la Creu, ya en el Camí Vell del Faro. Vemos a nuestra derecha los largos zig-zags del camino viejo que descienden del Coll de la Bretxa, al que posteriormente subiremos. Pero ahora descendemos en dirección al faro en una bajada suave que nos conduce de nuevo a la carretera. Recorremos un pequeño tramo de esta para salir por la izquierda en un sendero cerca del acantilado. Poco antes de un mirador hacemos la parada para merendar. Casi ha pasado una hora desde la salida.
Tras media hora de descanso sobre el Cingle de ses Lletreres, retomamos la marcha dirigiéndonos hacia el mirador sobre el Racó d'en Tomàs. Desde allí se divisa el Faro de Formentor en lo alto de los acantilados. A nuestra derecha, a lo lejos, el Pla de ses Basses, siguiente destino. Volvemos a la carretera y tras unos 200 metros nos volvemos a desviar hacia la izquierda, retomando el camino viejo del faro. Volvemos a llegar a la carretera y tras otros 200 metros tomamos un sendero, esta vez a la derecha que nos conduce a la depresión o dolina del Pla de ses Basses. Tras llegar al borde de los acantilados de la Punta des Vent, nos adentramos en la depresión para llegar a un majestuoso pino junto a una sima (el Avenc des Pi) por donde desagua el agua tras una intensa lluvia.. Desde el mirador han pasado unos tres cuartos de hora.
Vamos hacia el suroeste hasta el inicio de una dura bajada que nos conducirá hacia Cala en Gossalba. Pasamos también por otro avenc (el Avenc del Carregador). Un par de piedras que tiramos a la sima nos indican que hay agua en el fondo, pero a mucha distancia. Seguimos hacia el oeste subiendo un poco y bajando posteriormente a la cala. El mar está en calma y unos barcos, como nosotros disfrutan del entorno. Hemos tardado algo mas de una hora tras el Avenc des Pi.
En la cala hay un resto de camino pero enseguida se pierde. Nos metemos por el Torrent de les Agulles y ascendiendo por el, sorteando piedras y tratando de encontrar el mejor camino llegamos de nuevo al camino viejo del faro. A la derecha tenemos el Coll de la Creu por donde pasamos por la mañana. Nosotros vamos hacia la izquierda, en dirección al Coll de la Bretxa. El antiguo camino del faro está a tramos en buen estado, aunque en general necesita una buena rehabilitación. En el Coll de la Bretxa, el camino pasa por un corte en el terreno. Allí nos paramos, en el collado, al abrigo del aire que viene del oeste. Es la una y media, buena hora para comer.
Una hora mas tarde emprendemos la bajada hacia Cala Murta por el antiguo camino. Aquí al camino se le ve un poco mas descuidado con grandes derrumbes aquí y allí, aunque hay tramos que conservan su encanto. La pendiente es suave y si no fuera por que hay que esquivar los derrumbes, la bajada sería un auténtico paseo. Poco antes de llegar a la cala, nos desviamos a la derecha, pues han privatizado el camino impidiéndonos llegar por el a la playa. Hacemos una breve visita a la playa de cantos rodados. Han sido unos tres cuartos de hora de bajada y nos queda para rematar el tramo final de la excursión subiendo por el camino de acceso desde las casas de Cala Murta y llegando al aparcamiento donde dejamos los coches por la mañana. Terminamos poco antes de las cuatro de la tarde.
Ha sido una buena excursión, muy interesante por el aspecto cultural del camino viejo del faro y fantástica en cuanto al paisaje y el entorno. Quince kilómetros muy bien aprovechados. Algún resbalón, alguna fatiga, alguna torcedura de tobillo, pero nada grave. Ojalá llegue el día en que también rehabiliten el viejo camino del faro del mismo modo que han rehabilitado otros antiguos caminos de la Serra.



CMP Camí Vell del Far

De CMP Camí Vell del Far

domingo, 19 de octubre de 2014

Volta a Mallorca: El Pal - Cala Figuera

El día pintaba bien a primera hora por parte de los que nos habíamos reunido. Había buen ambiente y ganas de empezar. Tras unos minutos de espera en las cercanías del hotel Formentor, vamos hasta la explanada sobre Cala Figuera para dejar los coches. El día está despejado y se espera mucho calor y poco viento.
A las 09:20 empezamos a andar, 29 excursionistas, por la carretera en dirección Pollença. Dejamos un desvío hacia Cala Figuera, y un kilómetro después, en la zona llamada Pla de les Arenes nos desviamos por un camino ancho entre el pinar. Otro kilómetro después nos desviamos a la derecha en dirección a una vaguada que es la subida típica hacia El Pal. La cosa ya empieza a ser mas complicada. No hay sendero definido y la pendiente se va incrementando a media que vamos subiendo. El grupo se estira y así poco a poco vamos llegamos a un altiplano y a la sombra de un gran pino nos paramos para merendar, una hora después de haber empezado. Mientras subíamos no hemos tenido muchas sorpresas y tampoco muchas posibilidades de vistas y panorámicas. Pero una vez arriba la cosa cambia. El paisaje de la costa y la vista desde el acantilado es magnífico, desde la derecha (hacia el Cabo Formentor) hasta la izquierda (El Pal, Es Colomer, la Serra del Cavall Bernat y la de Cornavaques). Cerca de donde estamos hay un agujero por donde se puede acceder, no sin mucha dificultad y mejor con ayuda de cuerdas, a la parte baja de los acantilados.
Tras la merienda, algunos de nosotros nos dirigimos hacia El Pal, la montaña mas elevada de esta zona. Como será un viaje de ida y vuelta, dejamos las mochilas al cuidado de algunos que no van a acercarse.
No hay camino y el terreno es muy accidentado (cárstico). Continuamente has de vigilar donde pones el pie pues también hay carrizo que te oculta posibles piedras o agujeros. Intentamos ir saltando de piedra en piedra lo que obliga además a un pequeño sobreesfuerzo. Si bien la subida es de apenas 100 metros de desnivel, la ida y vuelta nos supone casi una hora de marcha. Pero desde la cima de El Pal volvemos a disfrutar del paisaje que nos rodea, incrementado además por la visión hacia el sur de la Península de Alcudia y de las Serras de Llevant (Artà), así como las bahías de Pollença y Alcudia. Hacia el este, hacia Formentor, tenemos la visión de lo que nos espera. Hacia el oeste la Serra de Tramuntana, un poco difuminada por cierta calima que flota en el ambiente.
Esta hora de marcha ha sido un pequeño aperitivo de lo que nos espera. Dejamos a la derecha el sendero, por llamarlo de algún modo, por el que hemos llegado y seguimos hacia el este por el altiplano. Todo parece fácil hasta que nos topamos con la bajada hacia el Coll de l'Home. Unos 160 metros de desnivel que a algunos se les atraganta de tal forma que se retiran retrocediendo por el sendero de subida. La bajada se hace muy dura también para otros de nosotros. Tanto que buscaran una salida desde ese collado hacia la carretera. Dos alemanas que nos acompañan por primera vez han elegido una mala excursión para venir. No porque la excursión no sea agradable, pero realmente es dura, como lo son por esta zona de la Serra y que ya muchos de nosotros conocemos. Es de las típicas de Jaume de la Volta a Mallorca. Cortas en kilómetros pero intensas en esfuerzo.
Antes de llegar al collado nos paramos a comer. No habiendo árboles nos protegemos del sol a la sobra de unas peñas y allí comemos y descansamos del esfuerzo de la bajada. Pasan unos minutos de la una y media. A nuestra espalda, realmente impresiona lo que hemos bajado.
Tras la comida aún nos queda un cuarto de hora para llegar al collado. Ahí otra parte del grupo se separa bajando por la vaguada de la derecha, por la zona de Es Clapers, para encontrar el camino y la carretera por la que empezamos la excursión. De los 29 que empezamos, sólo 15 terminaremos la excursión. A nuestra izquierda vemos toda la zona del Cingle de ses Bufaranyes y la Punta de les Fonts Salades. Hay que subir nuevamente por la ladera que teníamos enfrente cuando bajábamos hacia el collado para después en un continuo y fatigoso sube y baja ir caminando o saltando en dirección al Morro de Catalunya. Siempre cresteando y disfrutando, aunque haya que pararse para eso (no hay que dejar de mirar al suelo para ver donde poner los pies), del paisaje a derecha, izquierda y de frente. Una hora y media de fatiga tras el collado y cuando ya alguno de nosotros van renqueando (Jesús se ha caído, Mateo se ha torcido un tobillo, yo voy dolorido de mis rodillas), llegamos a un resto de sendero. Es el que desde Cala Figuera sube hacia el Morro de Catalunya y llega hasta la parte alta del cabo del mismo nombre. Son las tres y media. Nosotros giramos a la derecha para hacer la bajada hacia la cala, que alguno la ve como si fuera un oasis en el desierto. La bajada, para variar, también es empinada así que nos lo tomamos unos con mas calma que otros y ya sin incidentes llegamos a la playa de Cala Figuera donde nos espera un chapuzón en sus limpias aguas. El buen día que ha hecho y que sigue haciendo ha posibilitado que venga mucha gente a esta pequeña cala a la que hemos llegado a eso de las cuatro de la tarde.
Vemos en la cala a los primeros que abandonaron el grupo, que cuentan que se despistaron un poco en la bajada pero al final todo fue bien. Pero no vemos a los que se separaron en el Coll de l'Home. Pasará un rato hasta que les veamos bajar hacia la cala. Han ido poco a poco pero han llegado todos.
Un buen rato de descanso en la playa ayudan a quitarnos el cansancio de la excursión, aunque a algunos el cambio brusco al meterse en el agua les ocasione algún pequeño calambre en las piernas.
Tras el descanso nos quedan quince minutos de subida hasta la explanada-aparcamiento donde tenemos los coches dando por finalizada, ahora si, la excursión.
La excursión ha sido corta pero intensa, como comentaba antes. Algo mas de 10 kilómetros. Ha habido abandonos, que no es muy normal, pero realmente la excursión era dura y no todos pueden hacer estos esfuerzos, sobre todo si no se está habituado a este tipo de terreno. Pero ha sido interesante y con bonitas vistas mientras se cresteaba por los acantilados. Una cerveza/café/refresco en un bar al que habitualmente vamos cuando estamos por esta zona de Mallorca, termina de quitar el cansancio que llevamos. Aunque yo me dormiré como un bendito en el coche en el viaje de vuelta a Palma.



CMP El Pal - Cala Figuera

De CMP El Pal - Cala Figuera

domingo, 18 de mayo de 2014

Volta a Mallorca: Serra y Talaia d'Albercutx

Hoy toca una nueva etapa de la Volta a Mallorca que nos prepara tan concienzudamente nuestro amigo Jaume Salom. El día está un poco revuelto. Cielo encapotado, algo de viento. Aunque la verdad para ir de excursión es lo mejor que podemos tener. Así no se pasa mucho calor, que por la zona que vamos a recorrer, sin una sombra donde cobijarse se puede hacer bien duro cuando el sol pega con toda su fuerza.
A las nueve y media empezamos a andar. Hemos salido un poco mas tarde para que los conductores puedan mover los coches al lugar donde acabaremos la excursión. Somos 15 y ya todos reunidos empezamos subiendo desde la explanada de tierra de la rotonda de Cala Bóquer en dirección a las casas de la posesión. A nuestra derecha tenemos el Penyal Roig que iremos rodeando en estos primeros pasos. Llegamos y pasamos frente a las casas de Cala Bóquer que dejamos a la derecha. Solo vemos a un perro que nos ladra tras una verja de hierro. Pasamos una barrera tras las casas y el camino poco a poco se va difuminando convirtiéndose en sendero. Pasamos al lado de una pileta de una fuente, ahora seca. Por nuestra izquierda nos domina toda la Serra del Cavall Bernat, desde la Talaia Vella hasta su final en el mar por la Punta de la Salada, a la izquierda de la cala. Andamos por la Vall de Bóquer, por donde sigue el camino aunque nosotros nos desviamos por un sendero un poco perdido que sale a la derecha. El sendero rodea grandes bloques de piedra desprendidos de la montaña y después poco a poco va tomando altura. Subimos por la ladera oeste del Penyal Roig entre rocas, palmitos y carrizo. Arriba vemos una grieta entre las rocas que es por donde hemos de pasar, pero antes hacemos un poquitín de escalada para salvar una gran roca (nada complicado). Desde la grieta, hacia atrás tenemos un bello encuadre de la Talaia Vella sobre la Vall de Bóquer y tras el paso dejamos atrás un gran peñasco con una curiosa forma de ¿oso? (a gusto de la imaginación de cada uno).
No llegamos a subir al Penyal Roig, tenemos la pared acantilada que baja de la cima y nosotros nos desviamos a un collado a su izquierda (según muestra marcha). De nuevo el terreno se complica un poco y hay que sortear piedras hasta llegar al collado. Es uno de los collados de la Serra d'Albercutx y nos permite observar toda la majestuosidad de la bahía de Pollença, la península de Alcudia y, al fondo, las montañas de la Serra de Llevant. Han pasado unos tres cuartos de hora. Un cuarto de hora mas y llegaremos a la cima que tenemos al noreste y donde pararemos para comer. Son 100 metros mas de desnivel que poco a poco, sin prisas y disfrutando del panorama se hacen sin esfuerzo. Bueno, un poco si. Llegamos a la cima (mas alta que el Penyal Roig) y paramos a merendar, descansar y disfrutar del panorama.
Aprovechamos para hacer la foto de grupo. Al fondo, desafiando la gravedad, la cima principal (o al menos la mas alta) de la Serra d'Albercutx, Morral. Mas al fondo, la Talaia d'Albercutx. Por el lado norte Cala Bóquer y el camino de acceso muy animado con gente de paseo y corriendo, y la cala con bastante gente.
Tras media hora de descanso, toca crestear por toda la arista (dirección noreste). Delante tenemos el extraplomo de Morral, que nos marca la dirección a seguir. En algunos puntos, aquellos que no tienen vértigo se asoman al precipicio sobre el valle de Bóquer (yo lo hago para mirar algunas de las plantas endémicas de acantilado). Aquellos que tengan vértigo pueden ver otros endemismos como la didalera o coixinets de monja entre las piedras, sin necesidad de pasar apuros. A nuestra izquierda, Cala Bóquer nos regala una estampa de aguas tranquilas y trasparentes. Pasamos por el hito geodésico de Morral y tras un poco mas de cresterío nos desviamos hacia nuestra derecha. El sendero sigue por la cresta para bajar luego hacia el Coll de la Clo a la izquierda de la Penya del Migdia. Nosotros vamos un poco atajando directos hacia el collado. Delante vemos ya el islote de El Colomer, tan fotografiado por los turistas que, como hormigas, con su ir y venir, recorren desde el Coll de la Creueta hasta el Mirador d'en Parietti. En las paredes de la Penya del Migdia vemos a unos escaladores ascendiendo y rappelando por el acantilado. Desde la parada de la merienda hasta el collado al pie de la Penya del Migdia ha pasado casi hora y media.
Desde el collado seguimos un poco en la misma dirección que traíamos pero en seguida vamos girando un poco hacia la derecha para encontrar un 'paso' (por llamarlo de algún modo) en la ladera inclinada por la que ascenderemos, sorteando piedras, a un pequeño collado dejando a la derecha la cima. Tras el ascenso, una pequeña bajada nos deja en el sendero que sube desde las casas de Albercutx, y casi enseguida llegamos al bullicio del Coll de la Creueta. Ahí no tenemos que sortear piedras ni carrizo. Toca esquivar coches, motos, autocares y turistas. Hay que ir con cuidado con los coches al cruzar la carretera. Desde el collado ha pasado una media hora.
También nosotros tenemos aquí los coches. Pero no hemos terminado la excursión. Nos queda una parte muy cómoda de recorrer. Subiremos a la Talaia d'Albercutx, pero casi toda ella por carretera, exceptuando un pequeño atajo por sendero que corta una de las vueltas de la misma. Mientras subimos destacan mas si cabe, al recortarse contra el mar al fondo, el hormigueo de los turistas en su recorrido de ida y vuelta al mirador. Empiezan a caer unas cuantas gotas. Las predicciones se cumplen, aunque no se prevé que vaya a caer mucho mas. Dejamos un radiofaro para los aviones a la izquierda y llegamos a las antiguas instalaciones militares al pie de la talaia donde hacemos la parada para comer. Hemos tardado media hora desde que llegamos a la carretera. Es casi la una y media.
La Talaia d'Albercutx es una mas de las numerosas torres costeras de vigilancia y defensa edificadas hace siglos (esta es del siglo XVI). Está bien conservada (y restaurada). De base circular tiene la puerta de acceso a unos 5 metros de altura por donde se accede a una sala interior. Desde ahí por una escalera interna se puede acceder al terrado.
Mientras comemos cae algún pequeño chubasco y otro vuelve a caer tras la visita a la torre. Jaume nos dice que tenía planeado continuar por un sendero que desde la torre llega a la carretera del faro. Pero con esta lluvia y el trayecto por carretera (un par de kilómetros con el peligro de los coches) decide no seguir y volver a los coches que hemos dejado en el Coll de la Creueta. Empezamos a bajar pasadas las dos y media y antes de las tres entre un nuevo y breve chubasquillo aunque de gruesos goterores, llegamos a los coches dando por finalizada la excursión. Al ser pronto nos paramos en un bar cercano para tomar los respectivos refrescos y cervezas y cafés y comentar la excursión así como pensar en la última que nos queda esta temporada y lo que nos espera la que viene. El recorrido ha sido de unos 9 kilómetros, de los cuales el recorrido por la cresta es recomendable cien por cien.
Para aquellos que opinan que las excursiones de Jaume son duras, esta no lo ha sido. O al menos no como otras. El terreno ha sido escarpado, sí que es verdad, pero el buen tiempo (bueno en el sentido de que al estar nublado no hacía mucho calor), no tener mucho desnivel y ser mas bien cortita ha hecho que se anduviera a gusto y sin agobios. Eso sin hacer mención a los paisajes, que han sido como siempre, fantásticos.


CMP Serra d'Albercutx
JLLB Serra d'Albercutx
JAO Serra d'Albercutx
De CMP Serra d'Albercutx

domingo, 20 de octubre de 2013

Volta a Mallorca: de Pollença a Cala Sant Vicenç

Son cerca de las 10 de mañana cuando empezamos a caminar. Antes hemos tenido que mover coches dejándolos en Cala Sant Vicenç y regresando los conductores al punto de salida. Partimos de la parte alta de la Urbanización de la Font, en la ladera sureste de la sierra del mismo nombre, al final de un camino que termina en una explanada desde donde se divisa una amplia panorámica desde Cala Sant Vicenç hasta el macizo del Puig Tomir, con la Cuculla de Fartàritx, el Puig de Ca y el propio Tomir. La península de Formentor nos queda tapada por la Serra de la Punta, de frente la Bahía de Pollença y la Península de Alcudia, detrás las montañas de Artá, la Albufereta, el Puig de Sant Martí, Pollença y el Puig de Maria. Está un poco nublado pero las previsiones son que hará sol y bastante calor. No tardaremos en comprobarlo.
Nos hemos reunido 23 personas para hacer la excursión. Vamos subiendo por una vaguada en dirección oeste. No tardamos mucho en parar a merendar en un pequeño collado también con vistas a toda la panorámica anterior. La subida no ha sido fuerte, pero nos ha marcado el terreno que nos encontraremos durante casi toda la excursión: ausencia de caminos o senderos, vegetación de càrritx y terreno cárstico. Esto hace que el andar sea fatigoso y muy incómodo. De momento hemos parado a coger fuerzas que nos harán falta.
Unos veinte minutos después retomamos la marcha ascendiendo hacia un pequeño pico a nuestro oeste y luego hacia el noroeste, en dirección al Puig de Can Groc (el mas alto de la zona). No llegamos a llegar a su cima, la dejamos a la izquierda mientras nos acercamos al acantilado que da vista a la Vall de Ternelles. Se ven los huertos de Ternelles y La Cel·la, la Punta de la Sal (por donde estuvimos el mes pasado cerca de la Font Gallarda). Hacia la derecha vemos al final de la cornisa la mole donde se alzan las ruinas del Castell del Rei. Por la izquierda, a lo lejos, se divisa la silueta del Puig Major, Puig de ses Vinyes y Puig de Massanella.
Como dije, la subida ha sido dura por lo áspero del terreno. Pero aún nos queda un rato de caminata. Continuamos hacia el noreste ahora, dejando la cornisa a nuestra izquierda. Estamos a unos 500 metros de altura y andamos más o menos en llano, que no quiere decir que no tengamos que sortear continuamente piedras y matas de carrizo haciendo que sea un constante sube y baja. Al cabo de un rato, el Coll de Cuixac nos sale al paso. Desde donde estamos tenemos que hacer una fuerte bajada hacia el collado y luego una subida por la ladera opuesta, también muy empinada; tanto la bajada como la subida recubiertas por un hermoso tapiz de carrizo. En el collado los primeros del grupo esperan a los rezagados para emprender la subida juntos. Aunque no deja de ser un espejismo, Jaume tiene un andar muy ágil y no pierde su 'marcheta' y al poco tiempo el grupo ya está otra vez estirado.
Superada la ladera vemos ya el pico de Cornavaques a lo lejos. Otra vez vamos más o menos por llano. Hay un par de bajadas y subidas con otro collado herboso con una pared de partió que recorremos dejándola a la izquierda. Pero al final llegamos al hito geodésico del pico. Tenemos prácticamente enfrente el Castell del Rei. En el castillo se ven las paredes que flanquean su lado oeste, con la puerta de entrada. Por encima se ve alguna antigua construcción, pero poco más desde donde estamos. A la derecha del castillo, vemos también Cala Castell entre Punta Topina y Punta Galera. Hemos llegado casi a la una y media y aprovechamos para hacer la parada para comer.
El Castell del Rei es uno de los castillos roqueros de Mallorca. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, aunque hay también registros que en la época de dominación romana podría haber una fortificación de defensa. Hoy en día está muy deteriorado. Su visita además está muy controlada pues solo dejan pasar a unas 20 personas cada día.
Tras la comida, unos tres cuartos de hora mas tarde, bajamos por la ladera sur por la vaguada del Torrent de les Parres (que desemboca en Cala Castell). Dejamos la vaguada y caminamos por la arista del lado derecho del torrente. Vamos hacia el este en un sube y baja que nos llevará hasta la salida del Pas dels Pescadors que posibilita la salida desde el camino de Cala Castell. Desde lo alto del acantilado vemos apenas la salida del paso, una estrecha cornisa aérea. Más allá, más abajo, no se aprecia si es o no más complicado. Por lo que cuentan los que lo conocen, la parte más complicada es precisamente esa que se ve. También se ven casi en frente Punta Topina, Cala Castell, Punta Galera y Cala Estremer. El desnivel impresiona pero las vistas son espléndidas. Que se lo pregunten a Biel que se puso a hacer 'planching' en una roca al lado del precipicio. Terminamos de crestear hacia el Puig de l'Aguila. Pronto empezamos a divisar Cala Sant Vicenç y el camino se hace mas suave. Y digo camino pues ahora hay un atisbo de camino o sendero. Hasta ahora apenas hemos visto nada que podamos definir como tal. Se nota que está más transitado, de hecho empezamos a ver gente paseando por los alrededores. Al poco rato vemos un agujero en la tierra. Es un uno de los emplazamientos de antiguas baterías defensivas. Hay otras dos por los alrededores. Un poco mas adelante llegamos al Camí de Coves Blanques que accedía de Cala Sant Vicenç a esas baterías y donde encontramos a nuestra izquierda, según bajamos por el, un túnel escavado en la roca que se empleaba como polvorín.
Desde la cima de Cornavaques hemos tardado unas dos horas aproximadamente. Sólo nos quedan unos 30 minutos hasta llegar a Cala Sant Vicenç y terminar la excursión. Ha sido muy dura a pesar de ser corta en cuanto a kilómetros, entre 11 y 12. Pero también muy agradecida por los paisajes y el entorno por el que ha discurrido.



CMP Serra de Cornavaques

JLLB Serra de Cornavaques

JAO Serra de Cornavaques

De CMP Serra de Cornavaques

domingo, 15 de septiembre de 2013

Vuelta a Mallorca: Ariant - La Font Gallarda

No he podido hacer la crónica antes pues he estado de vacaciones estos días terminando el GR-11. Ha costado unos 50 días repartidos en 4 años pero es algo que recomiendo a todos aquellos que tengan tiempo y ganas de hacerla porque si les gusta la montaña disfrutarán de ella, de los contrastes que hay entre el Atlántico y el Mediterráneo, de los paisajes por las alturas de las montañas, de los prados alpinos y los bosques de pinos o de hayas. Disfrutarán seguro.
Nos hemos reunido 19 personas para realizar la primera excursión de la nueva temporada. Empezamos al marcha a la altura del km 5,300 de la carretera Pollença-Lluc. Pasan unos pocos minutos de las nueve de la mañana. Pasamos las barreras del predio de Ariant y empezamos a caminar por el camino/carretera asfaltada que llega hasta las casas de la Torre d'Ariant en el valle del mismo nombre. Al principio el camino es suave pero poco a poco va picando para arriba de forma inmisericorde y se empieza a oír algún resoplido que otro. Se ve que el verano ha hecho de las suyas y el desentreno se nota. Son unos 5 km de subida más o menos continua hasta llegar al coll d'Ariant, después toca bajar y en seguida llegamos a las casas de la Torre d'Ariant donde la cabecera del grupo hace un poco de tiempo para juntarnos todos. Desde al lado de las casas se ven los campos de labor del predio. Parece mentira encontrar en la sierra una extensión tan grande y mas o menos llana donde poder cultivar la tierra. Las casas también se las ve bien conservadas y todo ello invita a quedarse a vivir para siempre en un sitio de esos. Pero tenemos que seguir.
Jaume, nuestro guía en estas etapas de la Volta a Mallorca, nos conduce por un sendero a ratos empedrado. Hemos dejado las casas a la izquierda y pasado una barrera y en poco tiempo llegamos a otro bucólico rincón: la Font de la Mare de Deu. Bajo unos plateros, rodeados de vegetación y a la sombra del Pa de Figa hay una fuente de mina con una imagen de la Virgen. Ahí paramos a merendar. La boca de la fuente está cerrada con una rejilla, pero hay posibilidad de coger agua fresca. Son las diez y media.
Bien descansados y merendados, una media hora después, retomamos la marcha bajando al camino que va de la Torre d'Ariant a Ariant de Baix atravesando los campos de cultivo. Por el camino veo que hasta la vegetación silvestre parece estar arreglada, como si unos jardineros se encargaran de quitar las ramas secas o las malas hierbas de un gran jardín. Igual es así y realmente hay quien se encarga de eso. Pero esa es la impresión que me da. Poco antes de llegar a las casas de Ariant de Baix giramos a la derecha y posteriormente otra vez a la izquierda (de nuevo en dirección norte). Seguimos por terreno llano siguiendo un camino hasta encontrar una de las paredes que limitan el terreno de cultivo. A nuestra izquierda tenemos el Puig dels Corbs y el Puig dels Moros. Un botador de madera nos ayuda a salvar la pared y la alambrada. A partir de aquí el terreno cambia y pasamos a la típica vegetación de garriga de la sierra, mucho carrizo, mucha mata; lo típico que nos podemos encontrar en estos lugares tan apartados de la civilización.
Seguimos yendo hacia el norte pero con un poco de tendencia al este, siguiendo la vaguada que nos marca la arista que baja de los dos picos anteriores. Empezamos a ver la Caseta dels Milicians, nuestro próximo objetivo, a la que llegamos unos quince minutos después de pasar la pared. La estructura de la misma se la ve en bien estado, pero el tejado está caído en gran parte. Desde la caseta se nos abre un fantástico mirador de esta parte de la costa desconocida para la gran mayoría de la gente (yo mismo no había estado nunca). A nuestra derecha más próxima, las estribaciones del Puig Gros de Ternelles; se ve en algunos tramos el camino por el que subiremos mas tarde desde la Font Gallarda; más hacia el noreste, toda la arista que cierra por el lado norte la Vall de Ternellas y que remata, allá a lo lejos, el Castell del Rei. Por detrás se ven retales de la Serra de Cornavaques y la Serra de la Font.
Hemos hecho una corta parada. Nos queda ahora lo mas duro. La bajada hacia la Font Gallarda que la haremos por la vaguada que tenemos a nuestros pies. Una bajada vertiginosa hacia el mar por un 'mar de carritx' salpicado aquí y allá por rocas. Es incómodo como tantas otras bajadas pues el mismo carritx se encarga de trabarte los pies y hacerte trastabillar. Por segundo año consecutivo nuestro amigo Adrián tiene problemas en esta primera excursión de la temporada. Si el año pasado fue subiendo por el Pas de s'Argamasa, este año ha sido esta bajada a la Font Gallarda. Pero es que hay bajadas y bajadas. Y la de hoy se lleva la palma. Así que mal o bien va descendiendo con la ayuda siempre cooperante de Biel. De todas formas, quien mas quien menos nota la falta de entreno en este primer esfuerzo serio. Estamos en una vaguada muy cerrada. A nuestra espalda parece que tenemos una muralla de rocas. A cada lado las paredes suben abruptamente y en ellas crecen unos pinos que se agarran a la roca de forma milagrosa. Durante la bajada, aquí y allá aparece alguna peònia, ahora sin flores evidentemente. Casi llegando a la orilla del mar, la fuente nos queda a la izquierda. Adrián se desvía hacia la derecha donde nos esperará a la sobra de unos pinos (como decía María del Monte).
La fuente no está muy lejos. Hay que ir costeando unos cinco minutos hasta encontrar una oquedad entre las rocas con una serie de piletas naturales que se llenan de agua dulce gracias a las filtraciones de las paredes de la cueva. La fuente está bastante expuesta al mar y a los temporales y no sería raro que en según que épocas sea imposible llegar y que incluso el agua que se encuentre sea salada. Incluso ahora, las piletas mas exteriores tienen un regusto a sal.
Aprovechamos para refrescarnos y curiosear por los alrededores mientras algunos también aprovecha para darse un chapuzón en el mar. Hemos llegado a eso de la una del mediodía y un cuarto de hora después volvemos tras nuestros pasos. Dejamos la vaguada por la que hemos bajado atrás y nos dirigimos hacia la Punta de la Sal que es la que cierra la pequeña cala en la que nos encontramos por su parte este. Allí al lado de la pista que sube hasta Ariant nos espera Adrián. Hablamos de comer ahí, pero en vista de la subida que tenemos que realizar, pensamos que mejor hacer la subida y después darle placer al estómago. Toca pues empezar la subida que será larga y fatigosa. Todo lo que hemos bajado antes lo tenemos que subir ahora. La ventaja es que subimos por pista y no la dejaremos hasta el final. Algunos acusan el esfuerzo pero menos mal que no hemos parado a comer antes. Como todo en esta vida, las cosas se acaban y tras una hora de esfuerzo la subida también. Ya por terreno mas llano, llegamos nuevamente a los terrenos de cultivo. Qué mejor sitio que comer que la fuente donde merendamos, y para allá nos dirigimos llegando a las tres y cuarto.
Lo que nos queda tras la comida ya lo conocemos. Un poco de subida hasta llegar al Coll d'Ariant y después bajada hasta los coches que se hace sin mayor complicación a excepción de Jesús que va un poco renqueando. Pero al final llegamos terminando la excursión poco después de las cinco de la tarde.
En total ha sido por mi GPS unos 24 km, la mayor parte por pista o por carretera, pero el tramo de la bajada ha sido lo suficientemente intenso y la belleza del paisaje compensan cualquier defecto.



JLT Ariant - Sa Font Gallarda

CMP Ariant - Sa Font Gallarda

JAO Ariant - Sa Font Gallarda

JLLB Ariant - Sa Font Gallarda

domingo, 19 de mayo de 2013

Volta a Mallorca: Pas de sa Roca Llisa

A las 9:20 de la mañana Jaume da el 'sus' y empezamos una nueva etapa de la Volta a Mallorca. Nos hemos reunido 16 personas (la niña de Jesús incluida) con muchas ganas de patear parte de esas comarcas tan inhóspitas que van desde el Torrent de Pareis hasta Formentor, para mi de las mas duras de Mallorca. Hoy tiene además, también para mi, la satisfacción de descubrir sitios desconocidos: el Pas de la Roca Llisa y el valle de la Malè. Qué gran idea ha tenido Jaume, nuestro guía, en esta Volta a Mallorca por etapas.
El día está despejado y se espera que haga sol a raudales, si bien las previsiones, que por suerte no se han cumplido, daban algo de agua al mediodía. Antes de partir nos dice que cambiará un poco el recorrido pero que quedará cubierto con la excursión de la siguiente etapa. Esta zona tiene la desventaja de que el mar queda lejos de las zonas 'civilizadas' y para llegar cerca de la costa hay que hacer mucha etapa de aproximación. Mirando a posteriori la ruta grabada por el GPS, se ve que apenas una sexta parte de la excursión se realizaba cerca del mar. No por ello, y dicho sea por adelantado, ha dejado de ser fantástica.
Como decía, partimos del km 10.900 de la carretera de Pollença a Lluc (en las barreras de la posesión de Mortitx) a las 9:20. Tenemos un tramo de camino por dentro de la posesión atravesando el viñedo hasta llegar a un 'botador' de madera que nos saca de los campos de cultivo entrando en el encinar. Iremos por el sendero de ses Voltes de s'Ullastre, que ya recorrimos en sentido contrario en la última etapa que hicimos. Volvemos por tanto por el mismo sitio pero en sentido contrario, en dirección norte. Es un sendero muy transitado, bien marcado y señalizado con pintura (puntos y flechas, aunque estas últimas señalan en dirección contraria a la que llevamos ahora) y fitas de piedra.
El terreno lo conocemos de sobra pues también Santueri lo ha recorrido en otras ocasiones, aparte de la mencionada. De todas formas, aunque sea conocido sigue siendo incómodo, pues es un rompepiernas y el terreno de lapiaz contribuye a hacerlo mas duro si cabe. Pero es una delicia ver las formas caprichosas que el agua ha esculpido en las piedras. Cuando las rocas faltan aparece el carrizo, invadiéndolo todo, haciéndote tropezar o dejándote manos y piernas como un Ecce Homo gracias a sus hojas serradas.
Dejamos los últimos restos de cultivo atrás y empezamos una ligera bajada hacia el Rafal de Ariant. A nuestra izquierda se ven las cimas del Puig Caracoler de Femenia, el Puig de ses Moles, el Puig Ciuró, ... Ya tenemos el mar delante y bien a la vista, y pronto vemos también a la izquierda el Bec d'Oca. Estamos casi sobre los acantilados que guardan el Rafal d'Ariant y que bajaremos por Ses Voltes de s'Ullastre. Empiezan a aparecer las primeras didaleras que nos acompañarán con sus flores rosadas durante toda la parte costera de la excursión. Empezamos la bajada por Ses Voltes y enseguida vemos las casas abandonadas de el Rafal d'Ariant. No paramos, seguimos adelante hasta la Font de s'Hort o del Rafal, donde sí hacemos la parada para merendar. Ha sido una buena tirada de andar. Tras casi dos horas de marcha se agradece el descanso para reponer fuerzas.
Tras la merienda, a eso de las once y media, vamos en dirección a la caleta de Ariant. Como bien dice Jaume, ahora empieza la excursión propiamente dicha de la vuelta a Mallorca. Atravesamos el Pla del Rafal llegando al Coll de la Caleta. Dejamos de ir hacia el norte para girar un poco a la derecha, bajando la vaguada hacia la Caleta d'Ariant. A nuestra espalda, majestuosa, la Coma de ses Truges. Delante, la costa acantilada, en penumbra a esa hora del día, entre el Cingle Verd y Punta Beca. No bajamos hasta el mar, nos desviamos hacia la Font de la Caleta a la que llegamos casi a la hora del Ángelus. La zona está bastante limpia (recuerdo hace unos años que tenía un montón de basura por todos lados). Echamos un trago de agua (muy fina comentan algunos, aunque un poco lejos para ir a buscar todos los días) y reanudamos la marcha remontando un poco por la ladera opuesta a la que llegamos. Poco a poco vemos mejor a nuestra espalda la Cova de ses Bruixes, en la cara este del Musclo de ses Cordes. El mar en calma invita a darse un chapuzón. La ladera que recorremos, por el contrario, no invita mucho; está llena de áspero carrizo y el sendero apenas está marcado con fites que te intentan dirigir por la zona menos complicada. No llegamos a ver Punta Beca, ya que en entrante de Les Figueretes nos lo tapa. Vemos también un pequeño deslizamiento justo en frente de nosotros, en la parte mas alejada del Cingle Verd. En ocasiones hay que poner todos los sentidos para salvar algún paso complicado entre rocas. Por aquí debe de estar el Pas des Forat, pero sinceramente no recuerdo nada que haga merecedor a ese nombre, de no ser un punto en el que el sendero pasa al lado de una gran roca a la que te puedes agarrar por tener algo mas de seguridad.
Nos acercamos un poco al mar y en algunos puntos hay que agarrarse con firmeza y echarle coraje para salvar algún punto complicado. Una caída, aunque solo sea de un par de metros puede ser muy peligrosa. Nos aproximamos al Pas des Pinetó. Un pino agarrado al acantilado y bajo el que pasa el sendero es el que le da el nombre. Hay que trepar unos metros para salvar un pequeño desnivel pero no es difícil. Tras el paso (es la una menos cuarto), una enorme mata nos sale al encuentro. Creo que no he visto otra que tenga el tronco tan grueso como esta (un poco mas grueso y no se puede abarcar con los dos brazos). Además las ramas están muy retorcidas y enredadas unas con otras. Todo un derroche de imaginación de la naturaleza. Tras el Pas des Pinetó, hay que remontar la ladera dejando el mar a la espalda dirigiéndonos hacia la base del Pas de sa Roca Llisa. La subida es fatigosa. El sol calienta de lo lindo. Menos mal que corre una brisa que refresca un poco y hace mas llevadera la subida. Tardamos una media hora en llegar al pie de los acantilados que es donde se inicia el paso. El Pas de sa Roca Llisa es una placa de piedra, lisa, como su nombre indica, con fuerte pendiente. Al principio hay que trepar unos metros y luego proseguir por dicha placa. Hay algún punto donde poner los pies, pero es muy delicado su paso y mas si tiene algo de humedad (como en esta ocasión). Por suerte se puede rodear y superar sin poner en peligro la integridad física. En otra ocasión, si se presenta, se intentará hacer como toca. Además las fuerzas ya no son como al principio y no es cuestión de forzar la máquina. A eso de la una y veinte dejamos el paso atrás y emprendemos una subida por la ladera (sureste) cubierta, como no, de carrizo. Hay que extremar bien el sentido de marcha pues apenas hay sendero, está todo invadido por el càrritx. Nos acercamos a los terrenos de Ariant y al final de la subida llegamos a una pista apta para coches. Hacia la izquierda iríamos hacia las casas (nos acercamos un poco para ver el valle y casas de la Torre d'Ariant; tras ellas, de izquierda a derecha, el Pa de Figa, el Puig de Gironella y el Puig de l'Esbaldregat). Por la derecha se llega a una explanada donde termina la pista y donde paramos a comer (son las dos y media).
Después de comer dejamos la comodidad de la pista (qué poco ha durado) y nos volvemos a internar por el roquedal. Vamos en dirección al valle escondido de La Malé. Como decía al principio, tenía muchas ganas de conocer este sitio. Mis lecturas de las Rutas Escondidas de Mallorca, en mis años mozos, me lo hacían imaginar como un lugar bucólico rodeado de montañas y casi inaccesible y donde trabajar ese puñado de tierra era casi mas un castigo que una satisfacción. Hoy, tras haber pasado por ahí, me afirmo en la belleza del entorno y en la casi inaccesibilidad del mismo. Por desgracia, el fruto de la tierra no compensa el esfuerzo que hay que dedicar y se nota la dejadez y el abandono. Veo de nuevo las fotos de entonces y las comparo con las de ahora y se nota el avance de la vegetación que invade aquellos terrenos cultivables. Pero como decía, todo es belleza.
Pasamos al lado de una gran piedra, como colocada a propósito, bajo la cual hay un poco de cueva con unas piletas para recoger el agua de lluvia que pueda ir resbalando por la roca o la que pueda venir por escorrentía. Un poco mas adelante un gran acebuche (si alguna vez fue olivo ya no queda nada de el) con un tronco de los mas gruesos que haya visto. Si el tronco de la mata era espectacular, el de este acebuche no le va a la zaga. Llegamos al Pou de la Malé, único lugar donde abastecerse de agua en esta zona. Aquí tiene lugar el momento cómico del día. El pozo tiene agua y algunos tienen ganas de beber un poco. El problema es que está a unos cuantos metros de nosotros. Uno tiene una cuerda, otro tiene una botella y todos los demás dando ideas para poder coger agua. Que si ata la cuerda a la botella, que si el aire hará de flotador y no se llenará, que si la atas una piedra se hundirá, que no ates la piedra arriba, que si la atas abajo mejor, que si me falta cuerda, que si me sobra. Parecía sacado de la antología del humor, igual que Tip y Coll con su famoso número de 'cómo llenar un vaso de agua'. Al final, tras varios intentos apenas podemos coger un culín de agua. Por cierto, Simó, ¿tuvo alguna consecuencia? Espero que no te diera ninguna diarrea.
Dejamos el pozo pasadas las tres y media y abandonamos el valle de La Malé en la misma dirección suroeste por la que hemos entrado. Ascendemos pegados a las paredes acantiladas de nuestra izquierda, estribaciones del Puig de Can Massot. La salida hay que hacerla por el Pas des Garrover, un pequeño collado desde donde divisamos un nuevo panorama de rocas y de montañas. Vemos el Puig Tomir y el Puig Caragoler de Femenía. En medio, al fondo, el macizo del Massanella, con el Puig de Galileu y Puig de n'Alí. Más a la derecha el Puig de ses Moles y el Puig de ses Parades. Nos queda aún un trecho hasta las casas de Mortitx, casi todo el en bajada. Casi un paseo teniendo en cuenta lo que hemos andado. Solo queda deleitarse y disfrutar lo máximo posible con el paisaje que nos rodea y que pronto dejaremos atrás. Llegamos a los terrenos de cultivo de Mortitx y media hora mas tarde a las casas y a los coches, dando por terminada la excursión (un poco después de las 5 de la tarde). Bueno no hemos terminado del todo. Queda disfrutar de un merecido descanso en el bar del Coll de sa Batalla tomando unos refrescos y comentando la excursión.
Han sido unos 14 o 15 kilómetros por un terreno abrupto, difícil de andar e incómodo por las piedras y el carrizo. Pero han sido muy gratificantes. Muy duros pero muy gratificantes.




CMP Pas de sa Roca Llisa
SFu Pas de sa Roca Llisa
JAy Pas de sa Roca Llisa

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