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domingo, 17 de marzo de 2013

Pas de Na Lluïsa

Aunque tarde (puñetero trabajo pero que mil años dure) me animo a escribir la crónica de la excursión pasada por los alrededores de la Fita del Ram (Esporles). Son poco antes de las nueve al lado del cementerio de Esporles. Somos los primeros en llegar. El cielo está un poco nublado y aunque anuncian previsión de lluvia no parece que ésta vaya a presentarse.
Poco a poco, coche a coche, van llegando. Algunos llegan a pie, ya que viven en Esporles y no han tenido casi que madrugar. De todas formas, hay que coger coche para llegar al lugar de salida real, en la zona de Sobremunt (un poco pasado Es Verger). Hacia allí vamos en procesión motorizada los 25 excursionistas que nos hemos juntado. La excursión es hacer el Pas de Na Lluïsa, subir a la Fita del Ram, acceder a la segunda cima situada algo más al norte y visitar lo que se pueda de la Cova dels Ermassets. Finalmente, bajar por otro camino al lugar donde tenemos los coches.
Una vez de nuevo organizados, puestos en marcha los GPS, preparados los bastones y apretados los cordones de las botas, emprendemos la marcha por una pista de tierra que recorre la ladera sur de la Fita del Ram. Pasan unos minutos de las nueve y media y pronto dejamos a nuestra derecha un desvío por el que regresaremos a la tarde. La pista es prácticamente llana, siguiendo la curva de nivel de la montaña que tenemos a la derecha. Dejamos a la izquierda las casas de Ca na Lluïsa (¿son las que dan nombre al paso que cruzaremos mas tarde?) y un poco después encontramos unos burros sueltos que se acercan curiosos a nosotros y se dejan (uno de ellos) acariciar. Seguimos yendo por la pista y vemos unos bancales bien cuidados y los jardines de S'Hort des Pouet. La pista sigue a la derecha pero nosotros la dejamos siguiendo de frente por las antiguas terrazas ahora abandonadas a su suerte con bastante maleza y pinos caídos por los temporales que nos obligan a hacer ejercicios de contorsionismo y equilibrio. Vamos poco a poco ascendiendo por dichas terrazas en dirección a unas antiguas construcciones (una antigua ermita dicen que es) en ruinas. Poco antes de llegar a ella hay que destacar un gran pozo de piedra, ahora seco.
En esa antigua construcción en ruinas, apenas quedan las paredes en pie y sin ningún adorno que destacar, aprovechamos para merendar. Son las diez y cuarto y de momento lo que estamos haciendo es un paseo en comparación a otras excursiones. Tras la merienda retomamos la marcha rodeando las ruinas (dejándolas a la derecha) y subiendo por la ladera por un sendero algo perdido aunque se ven rayas y puntos y flechas rojas (no sé para qué tanta marca). Aquí la subida se acentúa, pero no mucho y además aprovechamos antiguas escaleras hechas en los mismos bancales. Se me ha olvidado poner el GPS en marcha, pero tampoco debería ser muy complicado llegar al Pas de Na Lluïsa desde las ruinas. Cuando ya estás pegado a la pared del acantilado, hay que seguir por una cornisa dejando la pared a la derecha y tras una revuelta el sendero se interna en una grieta entre dos moles de piedra. Es el Pas de Na Lluïsa por el que nos internamos en ascenso. No tiene ninguna complicación pero sí es bastante espectacular a pesar de la brevedad del mismo. Una vez superado estamos en la zona del Pla de Sobremunt, un altiplano al sur de la Fita del Ram, en un mirador natural sobre el valle de Superna. Al fondo tenemos la Serra des Puntals y la Mola de Planicia. Hacia el sur el Puig de Galatzó domina el paisaje. Mas lejos, al fondo en medio del mar, se distingue débilmente la silueta de Ibiza. Si. El día está lo suficientemente claro para poder distinguirla, aunque para mi no es mas que un borrón oscuro en medio del mar. Hacia el noreste, sobre la línea del acantilado, se ve la ladera final de la Fita del Ram.
Dejamos de momento los acantilados a la izquierda y nos adentramos en el Pla de Sobremunt por senderos apenas visibles. Hay que tener las ideas bien claras de a dónde se quiere ir pues la gran cantidad de senderos de carboneros que hay en la zona hacen de ésta un lugar ideal para perderse. No puedo decir muy bien de por donde fuimos pues de tanto en tanto cruzábamos otros senderos unos mas anchos que otros. En ocasiones pasábamos por antiguos ranxos de carboneros con hornos de pan todavía en buen estado de conservación. A eso de las once y media pasamos por la Coma de ses Edges y pasando al lado de un avenc bastante profundo. Volvemos de nuevo a subir ladera arriba en dirección norte. Cruzamos un sendero que mirando en casa la ruta realizada pasaremos mas tarde a la vuelta. Y de esta forma dejándonos llevar por el guía llegamos casi sin darnos cuenta a la Cova dels Ermassets, a la que llegamos a la hora del Angelus. Antes nos hemos acercado a otro balcón natural que da vista a la bahía de Palma.
Aquí pararemos a comer, pero antes iremos hasta la cima de la Fita del Ram que tenemos a escasos 10 minutos hacia el noreste. Allí nos hacemos las fotos de rigor y disfrutamos del panorama que nos rodea. La llegada a la cima tiene, para mi, uno de esos lugares fantásticos que hay que guardar en la memoria y que la cámara de fotos apenas puede captar en toda su belleza: un bosque de encinas, sin sotobosque, con una alfombra de hojarasca cubriendo la tierra y bloques de piedra caliza sobresaliendo aquí y allí. Quizás para otros no sea mas que un ambiente mas, pero para mi fue lo mejor del día.
Dejamos la cima con su hito geodésico y bajamos por la canal de acceso habitual. Digo habitual pues es la que siempre he realizado las veces que he subido a esta montaña viniendo desde la ermita de Maristella. Pero nosotros hemos venido hoy de la parte sur y no hemos subido por ella. A nuestra derecha tenemos una pared de partió que seguimos en dirección norte sin atravesarla. Así llegamos a la segunda cima, con un mejor balcón natural que su hermana mayor. Abajo tenemos la ermita de Maristella. Un poco mas al este, aunque no se ve, está Esporles. Hacia el norte la Serra de Tramuntana, con la Mola de Planicia en primer lugar, después el Puig des Teix, la Serra d'Alfabia, el Puig Major (con nieve), el Puig de Massanella (también con algo de nieve), etc. En el lugar en el que estamos uno de los invitados del programa 'Tira Tira' (IB3) comentaba que esa es la verdadera 'Fita den Ram' y que en un punto de ese lugar (hay una roca con un agujero) se colocaba una fita (o un mástil) a modo de señal para delimitar su terreno.
Volvemos por nuestros pasos y mientras unos van de nuevo a la Cova dels Ermassets, nos desviamos unos pocos a visitar el pozo de nieve que hay en esta zona. Pasamos la pared de partió, que ahora teníamos a la izquierda, y en tres minutos llegamos a lo que queda de el. Está en bastante mal estado, pero tampoco se ha degradado mas de lo que recuerdo la primera vez que lo vi hace ya bastantes años. El encinar ocupa casi todo el terreno y del pozo solo quedan en pie las dos paredes de los extremos. Regresamos con los compañeros que ya están en la entrada de la cueva haciendo los preparativos para su visita. Es la una menos cuarto.
La entrada tiene un poco de pared a modo de portillo y justo después a la izquierda una pequeña pileta natural recoge el agua que gotea por el techo y paredes. Por la derecha nos adentramos en la cueva y tras un primer estrechamiento estamos en una sala por la que entra luz natural por una grieta en el techo. A partir de aquí la cosa se complica. No porque sea difícil transitar, pero hay que ir con cuidado evitando resbalones y procurando no meterse por ninguna grieta ni agujero. Hay un paso estrecho con una grieta a la derecha, después una rampa y luego saltos entre piedras. Simplemente hay que extremar las precauciones. Unos pocos se adentran más todavía en las entrañas mientras los demás vamos saliendo. Al final, dicen, hay un pozo y a partir de ahí ya se necesita equipo especializado para seguir adelante.
Esta cueva da nombre a un grupo de excursionismo de Esporles. Según dice la leyenda (Rondalles mallorquines d'en Jordi des Racó) el ermasset era un ser de mediana estatura, delgado, de color verde, con grandes orejas, ojos y boca, los brazos largos y manos con uñas afiladas y piernas pequeñas y ágiles. Su misión era guardar el tesoro que hay en la cueva que muchos han buscado y que todavía no se ha encontrado.
Tras la visita a la cueva toca la hora de reponer fuerzas. Lo hacemos allí mismo y a las dos emprendemos de nuevo la marcha. Ahora será ya todo bajada hasta los coches. Del mismo modo que a la subida, la bajada la hacemos por senderos apenas indicados. Se nota que es un sendero y en ocasiones hay fitas, pero es fácil despistarse. Mirando el track, se ve que vamos casi paralelos a la ruta de subida pero un poco mas hacia el norte. Al final llegamos a uno mas marcado que es el que tomaremos hacia la izquierda (suroeste). Es el que cruzamos por la mañana. Por el descendemos casi imperceptiblemente. El camino transcurre plácidamente entre el encinar recorriendo el Pla de Sobremunt. Después de un tramo en dirección sur volvemos a ir de nuevo hacia el suroeste hasta encontrar las primeras casas y carreteras asfaltadas de la zona de Es Campassos. Allí, a la altura de unos postes de telefonía, y un poco apartado de la carretera, hay un mirador sobre la zona de Es Verger, y desde donde vemos ya los coches que nos esperan y a los que llegamos unos minutos pasados las tres de la tarde.
La excursión termina tomándonos una cerveza, refresco o café en un bar de Esporles comentando la excursión.
Lamento no describir mejor el camino realizado. Hay muchos senderos por esta zona y todos parecen iguales. También hay muchas marcas de pintura e hitos aquí y allá para ir a diferentes sitios. Si uno va sin prisa esta zona es un buen sitio para 'perderse' y descubrir lugares nuevos y hermosos. Y cuando digo 'perderse' lo digo de modo figurado. Hay que tener también conocimientos de orientación e ir con mapas o aparatos que nos indiquen donde estamos, si bien aquí, tarde o temprano te encuentras con gente o con caminos mas transitados, por lo que lo único que puede ocurrir es tener que andar un poco mas de la cuenta.
Ha sido corta la salida de este domingo. Pero ha sido interesante. Si bien conocía parte de la ruta, la subida por el Pas de Na Lluïsa y recorrer el encinar del Pla de Sobremunt no lo había hecho nunca. Según el GPS han sido unos 10.5 kilómetros realizados en unas 4 horas de andar efectivo.

De CMP Pas de Na Lluïsa


CMP Pas de Na Lluïsa


domingo, 18 de noviembre de 2012

Mola de Planícia

Nos retrasamos un poco a la salida, Unos compañeros se han demorado pues tenían que comprar pan en el pueblo. Mientras, esperamos en el aparcamiento de Sa Granja de Esporles y hablamos del tiempo que encontraremos durante el día. Todas las previsiones indican que lloverá durante el día, pero no sabemos cuando será. De momento está un poco nublado, pero a ratos también sale el sol entre las nubes.
Cuando llegan nos ponemos en marcha, casi a las nueve y media, andando por la carretera para encontrar el desvío del GR221 hacia Banyalbufar (por el Camí des Correu). Vamos remontando poco a poco siguiendo la ruta de Gran Recorrido. Enseguida encontramos a unas personas que están buscando esclatasangs, aunque dicen que no han encontrado y las paneras las tienen prácticamente vacías.
Esto hace que nuestros instintos buscadores se acentúen y mientras caminamos miramos aquí y allá por si encontramos, pero, salvo algunas gírgoles d'estepa, no encontramos nada que merezca la pena. Casi todas son especies o venenosas o sin valor culinario y en ese sentido, mas vale no arriesgarse.
Seguimos ascendiendo por el camino y al poco llegamos a Sa Potada des Cavall donde dicen que el Rei En Jaume saltó con su caballo desde la península (u otro sitio) y cayó aquí dejando una huella en una roca en medio del camino. Es otra leyenda de las que se le atribuyen. Al poco tiempo de dejar atrás la huella paramos a merendar en una sitja a la izquierda del camino. Será además el sitio donde nos desviaremos para hacer el ascenso a la Mola de Planícia. Han pasado cinco minutos de las diez y todavía no llueve.
Merendamos rápido, en apenas quince minutos, y continuamos por unas rodadas que ascienden (sureste) la ladera en dirección contraria a la que hemos llevado hasta ahora. Hay marcas azules de pinturas y habrá marcas durante toda la ruta hasta la cima. Las rodadas se convierten en poco tiempo en un sendero que, girando hacia el oeste, zigzaguea entre el terreno pedregoso de lapiaz y encinar que nos rodea, subiendo de forma un poco más exigente por una vaguada entre el Puig de sa Barca y el Molet de sa Granja. Es el Comellar de Ses Rotasses. La subida, siendo un poco mas dura, también es mas agradecida pues la umbría del bosque y el musgo tapizando los troncos y las piedras le dan un aire misterioso al entorno. De vez en cuando aparecen algunos elementos de arquitectura tradicional que abundan en esta zona: aljibes, sitjas, barracas, hornos de cal, etc., típicos de oficios y aprovechamiento del bosque de antaño. Algunos, por desgracia, en estado casi ruinoso. Otros, por el contrario, casi en perfecto estado. Aparecen los primeros esclatasangs. Y de nuevo volvemos los demás a fijarnos en nuestro caminar a ver si encontramos mas.
El sendero gira hacia el sur (hacia el Molet de sa Granja) para realizar el último tramo de esta primera ascensión y después de un inapreciable collado giramos hacia el suroeste por un terreno un poco mas llano. Seguimos rodeados de encinar y no podemos ver apenas nada de lo que nos rodea fuera del bosque. Al rato nos encontramos con una barraca en bastante buen estado, con una cubierta de tejas. En un momento dado, y dejando los escrúpulos a un lado, podría servir de refugio improvisado en caso de fuerte tormenta.
Después de andar de nuevo un poco hacia el sur, siguiendo más o menos la curva de nivel y pasando una pared medianera por un desmonte, llegamos a un pequeño balcón natural a nuestra izquierda. Desde allí vemos la ladera boscosa de la Mola de Planícia a nuestros pies que nos tapa el valle de Son Vic. Más hacia el este la Mola de Son Pacs y más allá, entre nubes, el macizo de Puig des Teix; en la costa vemos en un claro La Foradada.
Retornamos al camino y girando de nuevo hacia el oeste entramos en una nueva vaguada boscosa donde el musgo vuelve a ser protagonista destacado cubriendo rocas, tierra y árboles, los líquenes cayendo como barbas de las ramas de los árboles, pequeños hongos creciendo aquí y allá, el silencio que te envuelve, retazos de niebla que consiguen penetrar entre la arboleda; si no veo en lo que me queda de vida una laurisilva, quiero creer que tendrá el mismo aspecto que este sitio (aunque seguramente más húmeda todavía). Esa vaguada es uno de los sitios más hermosos que he visto en Mallorca. Quizás el tiempo nubloso que nos rodeaba, sin apenas sol, con mucha humedad, le ha dado ese aspecto que me ha gustado tanto. Y sin embargo, parece mentira lo que puede cambiar un mismo sitio visitado en distintas épocas del año. Dentro de dos semanas es posible que ya no tenga el mismo encanto; pero eso es la maravilla de la naturaleza. Cuando encuentras un sitio tan fantástico en el momento apropiado te quedas embobado y casi sin palabras para expresar esa belleza.
La subida no es muy larga, incluso se me hace corta, hasta alcanzar una pared medianera (segurmente la que separa Esporles de Banyalbufar; es la tercera pared que cruzamos) que volvemos a pasar por un desmonte en ella. Giramos a la derecha y el terreno se hace un poco más suave y hay más claros en el bosque. La senda describe un giro hacia el oeste y, dejando la cima principal de la Mola de Planícia a la izquierda, nos desplazamos hacia los acantilados de la cara norte donde hay una caseta ¿observatorio? con tejado de uralita. Pasan diez minutos de las doce cuando llegamos y descansamos durante otros diez minutos observando el poco panorama que vemos entre la niebla que se va formando. A nuestros pies la empinada vaguada del Comellar des Teixos. En la costa se ve el pueblo de Banyalbufar. Un poco mas hacia dentro las casas de S'Arbossar, donde pararemos dentro de unas horas para comer. Hacia el este el Puig des Teix está totalmente cubierto de nubes. La Foradada aún se divisa en la costa. Para cuando empezamos la bajada ya apenas se ve nada; la niebla lo cubre todo aunque sin llegar a ser peligrosa para poder continuar la excursión.
La bajada la hacemos al principio por la misma ruta de subida, pero antes de la pared que atravesamos en la subida giramos hacia el suroeste bajando por una vaguada empinada por la que llegaremos a Els Aljubets. Poco a poco el camino se va haciendo mas ancho, carretero, y así será hasta el final. Mientras bajamos vuelven a aparecer nuevos elementos para recoger y almacenar agua. El primero que encontramos es el aljub des Puig, casi redondo, bastante grande y con cubierta en forma de cúpula. Por dentro parece increíble que se puedan aguantar las piedras sin caerse y sin argamasa que las sujete. Al poco tiempo llegamos a otro aljibe de planta rectangular dividido en dos compartimentos. Estamos en Els Aljubets. Uno de los compartimentos se destinaba para el consumo humano. Normalmente el acceso estaba cerrado por una puerta para que no entraran los animales. El otro lo utilizaban los animales como bebedero, accediendo al agua por una rampa. Aquí se ven flechas y marcas verdes y que seguiremos viendo durante la bajada.
El camino continúa con tendencia ahora hacia el noroeste. La bajada es bastante tendida e incluso en ocasiones tiene zonas casi llanas por lo que se hace muy cómoda si no fuera porque en ese momento empieza a llover, al principio débilmente pero luego con bastante fuerza. De vez en cuando algún trueno descarga su estruendo casi sobre nosotros. La lluvia nos apaga y nos deja ensimismados en nuestros pensamientos. Al final de la fila por un momento recuerdo la leyenda de la Santa Compaña, procesión de almas en pena que vagan por los caminos de Galicia y otras comarcas del norte. Ataviados con nuestras capas y chubasqueros, con la capucha puesta y en silencio, parecemos una de esas procesiones.
La lluvia arrecia mientras rodeamos la ladera oeste de la Mola y giramos, siempre siguiendo el camino, primero con tendencia hacia el norte y luego hacia el noreste. Por una de las vaguadas que dejamos a la izquierda hay una bajada directa hacia las casas de Planícia por el Pas de la Mola. Por el camino hemos ido dejando otras construcciones típicas de antaño, y de la que merece la pena destarcar un horno de cal que aún conserva parte de la pared y puerta de la entrada. Es la primera que he visto en estas condiciones y quien sabe si será la única que queda.
Nuestra ruta nos lleva a un camino ya ancho y apto para los coches (camino hacia las casas de Planícia) y en poco tiempo llegamos a las casas ¿abandonadas? de S'Arbossar, donde nos refugiamos en uno de sus garajes que afortunadamente está abierto. Son las dos y cuarto y aprovechamos para comer a pesar de que el espacio donde nos encontramos no es muy amplio para estar cómodos y más teniendo en cuenta que todos vamos chorreando.
Apenas estamos media hora comiendo y descansando. No da tiempo ni de hacer el chupito de pacharán. Aprovechando un parón de la lluvia seguimos el ancho camino de tierra y dejando las casas, estas sí abandonadas, de Son Sanutges a la derecha llegamos al Camí des Correu. Nuevamente se pone a llover casi con la misma intensidad de antes. Giramos a la derecha, en ascenso, pasamos el Coll des Pi (entre el Puig de s'Argenter a la izquierda y el Puig de sa Barca a la derecha) llegando en poco tiempo a lugar donde merendamos y en poco mas de media hora (a las cuatro de la tarde) llegamos al aparcamiento de Sa Granja terminando la excursión.
La primera parte de la excursión ha sido fantástica con un entorno realmente de ensueño para aquellos que les guste el bosque y la montaña, acompañado además de elementos de arquitectura tradicional para aprovechamiento sostenible del bosque. Después la lluvia nos ha impedido disfrutar la bajada en toda su plenitud. Además algún que otro esclatasang ha caído al zurrón, así que no hay mal que por bien no venga.
Han sido poco mas de 18 km (no creía yo que hubiéramos hecho tantos) bien llevados pues los desniveles no han sido muy importantes, cubiertos en unas 6 horas. Apenas hemos estado tres cuartos de hora parados.

De CMP Mola de Planícia

CMP Mola de Planícia

sábado, 26 de marzo de 2011

Camí des Correu, Camí de Baix y Camí des Pescadors

Primermente corregir el error de la entrada anterior, donde hacía la introducción a la excursión y donde ponía Camí de la Mar, en vez de Camí de Baix. Me lió el camino que hicimos hace poco en la etapa de la vuelta a Mallorca. Una vez aclarado este punto pasamos a la crónica de la excursión.
Salimos de Esporles a las 09:20 (un café a última hora tuvo la culpa de salir un poco mas tarde). Somos 18. Un poco antes nos despedimos de unos compañeros del pueblo que no han podido venir en las últimas excursiones.
Callejeamos por el pueblo siguiendo el GR de la Ruta de Pedra en Sec. Vamos por el lateral sur de la iglesia y en seguida llegamos a unos escalones de piedra en subida. Es el inicio del Camí des Correu. A la derecha tenemos las laderas de la Fita del Ram, donde destaca a media altura El Castellet, asomando entre los árboles. Cruzamos la carretera hacia Banyalbufar / Valldemosssa y caminamos paralelos a esta, dejando a la izquierda las casas de Sa Granja. El camino está cerrado a ambos lados por rejilla. En algunos sitios el talud de tierra hacia la carretera ha cedido dejando agujeros que si van a mas pueden ser peligrosos. Pasamos de nuevo la carretera y ascendemos por sendero hasta alcanzar un portillo por el que entramos en el encinar. El camino asciende, empedrado, hacia el Coll des Pi. Dejamos el predio de Ses Mosqueres a nuestra derecha y una extraña huella en una piedra en el suelo llamada Sa Potada des Cavall relacionada con leyendas del rey Jaume I. Poco más adelante, a la derecha se abre un claro a la derecha. Es la Era des Moro y aprovechamos para descansar y merendar. Ha pasado poco más de una hora desde nuestra salida.
Tras la reanudación nos quedan 10 minutos de subida hasta el Coll des Pi y el inicio de la bajada hasta Banyalbufar. Aquí está uno de los tramos empedrados mejor conservados y más bonitos. Seguimos caminando entre encinas con vestigios aquí y allá de la presencia de la antigua actividad humana: hornos de cal, sitjas, barracas, etc. Pasamos por los terrenos de Son Sanutges y el mar hace acto de presencia y nos acompañará en la segunda parte de la excursión. El terreno se hace más pendiente. Empezamos a encontrar marjades con diferentes cultivos a nuestra derecha mientras a la izquierda seguimos teniendo encinar. Un par de curvas mas y llegamos a la Font de la Vila, entubada para aprovechamiento hídrico del pueblo. Seguimos bajando entre cultivos, terrazas y estanques, maravillándonos por el ingenio para aprovechar el más mínimo rincón de tierra cultivable y la más mínima gota de agua. Entramos en la población y llegamos a la plaza de la iglesia.
Aquí tenemos dos posibilidades, ir hacia el puerto para ascender a continuación hacia el inicio del Camí de Baix o ir por la carretera hacia el mismo inicio. El mar revuelto hace que optemos por la segunda opción, por lo que, intentando pasar el mal trago cuanto antes, andamos el kilómetro y medio que nos separa de la Volta des General, inicio del Camí de Baix. Este camino transcurre entre pinos a media ladera del Puig de ses Planes (a nuestra derecha). El camino está perfectamente señalizado con indicaciones en las bifurcaciones para evitar pérdidas. El camino se acerca al pie de unos acantilados en la zona llamada Es Corral Falç. Poco mas adelante llegamos a los terrenos de Son Bunyola cuyas casas vemos a nuestra derecha. A la izquierda, la punta de s'Aguila se adentra en el mar. De haber hecho hoy el Camí de la Mar que hicimos hace dos meses, no hubiéramos podido pasar de tan agitado que estaba hoy. El último tramo del camino transcurre cerca del mar con abundantes ejemplares de brezo blanco (o bruc). Cerca del puerto, poco antes de llegar, en un rincón un poco protegido del aire hacemos la parada para comer.
Tras la comida reanudamos la marcha, bordeando un momento la costa hasta llegar a las casas del Port des Canonge. Vamos por el camino o calle principal dejándolo atrás. Al final de la urbanización dejamos el asfalto, donde la carretera empieza a zigzaguear para salvar el desnivel de los acantilados y laderas que cierran el Port des Canonge. Vamos por el antiguo Camí des Pescadors, por la vaguada o a la orilla de un torrente. El camino, a ratos empedrado, asciende sin cesar, a ratos mas empinado que otros. No hay muchas marcas pero tampoco hay posibilidad de pérdida, exceptuando en un punto en donde parece que sigue recto, cuando realmente hay que desviarse girando un poco a la derecha (si nos fijamos veremos que hay restos del antiguo empedrado). Llegamos a un puente sobre el torrente con un vial del antiguo proyecto de urbanización, hoy afortunadamente abandonada, pero con presencia de mobiliario urbano (farolas, sobre todo) en desuso.
En ese lugar giramos a la izquierda por el vial para en seguida girar de nuevo a la derecha (flecha indicadora) reanudando la subida por la vaguada. Queda superar un desnivel de unos 100 metros por sendero y después camino ancho hasta llegar de nuevo a la carretera del puerto. Caminamos por ella, en subida, unos metros atajando alguna que otra curva, hasta llegar a un collado. En el, una nueva indicación nos desvía a la izquierda. Queda un último repecho por sendero hasta llegar a la balconada de Mirant de Mar, con una explanada y un mirador sobre la costa del Port des Canonge y donde nos hacemos la foto de grupo de rigor. Ya ha pasado lo peor y desde ahora todo será llano o cuesta abajo.
Un camino de carro entre pared y rejilla nos conduce hasta la carretera de Banyalbujar a Valldemossa, que andamos (hacia la izquierda, dirección Valldemossa) durante un centenar de metros, para desviarnos a la derecha por un camino no muy visible al lado de una pared. Dejamos unas casas a la derecha y el camino pasa a camino de carro ancho y llano (Camí de Son Dameto). Ya se ve Esporles que parece que nos llama y nosotros respondemos a su llamada. En este tramo solo hay dos cruces un poco críticos, especialmente uno que es una 'trifurcación' (dos hacia la izquierda y uno a la derecha) y que hay que ir por el de en medio (el segundo de la izquierda).
Al encontrar las primeras casas, descendemos por un camino escalonado que nos conduciría hacia la carretera de salida del pueblo hacia Banyalbufar. En vez de ir por ella, vamos por la Calle Major (paralela a la carretera) hasta llegar a la Calle de Sant Pere donde al fondo vemos la iglesia a la que llegamos dando por concluida la excursión.
Han sido 22 kilómetros de excursión por tres caminos emblemáticos de Esporles y Banyalbufar. Dos de ellos muy conocidos y el tercero (el Camí des Pescadors) no tanto, pero no por ello menos interesante. El tiempo además ha acompañado y nos ha permitido disfrutar de nuevo de otro rincón de nuestra isla.
De CMP Correu, Baix y Pescadors

CMP Correu, Baix y Pescadors

domingo, 16 de noviembre de 2008

Sa Mola de Na Ferrana

La excursión de hoy nos llevará por las laderas de la Fita del Ram, subiendo por la zona de Na Ferrana (al este de la Fita) y bajando por la Ermita de Maristela. El guía es Sebastià Llaneras. El número de excursionistas es de 19. El lugar de concentración es la Iglesia Parroquial de Esporlas. Después de los saludos de rigor y al cabo de un rato iniciamos la excursión. Son las 09:20.
El día está frío aunque no es necesario abrigarse con chaqueta. Salimos del pueblo por la carretera que conduce a Es Verger. De vez en cuando tomamos algún atajo por sendero empedrado que nos evita alguna curva de la carretera. A la altura de Son Ferrà y Son Poquet vemos frente a nosotros las paredes de la Mola de Na Ferrana por donde tenemos que subir. 'Pero si son acantilados', dice uno. Sebastià confirma que por ahí subiremos. Pasado Son Poquet nos desviamos por el camino de Sa Casa Nova. El camino asciende poco a poco. A nuestro paso las arboceras (madroños) están en plena producción. Quien mas quien menos come uno, dos o más, y las bromas sobre las propiedades embriagadoras de estos frutos no tardan en aparecer.
Después de la merienda, nos desviamos del camino por sendero poco definido, subiendo por un terreno rocoso salpicado de encinas y acebuches hasta llegar a las paredes de la Mola. Al llegar a ellas nos encontramos con el primero de los pasos que salvaremos hoy. Detrás de la pared que tenemos enfrente el sendero asciende por una grieta entre paredes. En poco tiempo salvamos 20 o 30 metros de desnivel ayudándonos de manos, pies, cables de acero y alguna que otra ayuda de compañeros. Parece difícil, pero aparte de un par de escalones un poco mas altos de lo normal, no lo es tanto. Una vez superado el paso, y ya sobre los acantilados que hemos superado, la vista del paisaje que tenemos abarca desde Esporles hasta Palma, con la Serra de Tramuntana al fondo. Continuamos el camino girando hacia el oeste manteniendo la altura y en poco tiempo llegamos a la segunda dificultad del día, aunque esta vez de bajada. Una escalera un poco precaria pero más o menos estable nos ayuda a salvarlo. Es el Pas del Coll d'en Terreta, cuyo nombre hace referencia a un coll de tords cercano. También se supera sin más complicaciones (la escalera lo hace muy sencillo). Dos minutos después pasamos por la base de unos acantilados en donde dos extranjeros están haciendo escalada.
Nos queda un último paso por salvar y lo hacemos aprovechando un escalón en la pared de la montaña que sube en pendiente de casi 45º. El escalón es ancho y no supone tampoco ningún problema. Una vez superado se asciende de forma suave hasta llegar a una pequeña elevación donde volvemos a tener todo un panorama despejado a nuestro alrededor.
Nuestro próximo destino es acercarnos a la cima de la Fita del Ram cresteando la arista del promontorio en donde nos encontramos, andando en dirección oeste y girando hacia el norte poco después. A nuestro paso van apareciendo diversos elementos de arquitectura tradicional para aprovechamiento de recursos de la montaña. También, de tanto en tanto, algún balcón natural nos sirve para observar el paisaje a nuestros pies. Pasamos por el pou de neu de la Fita del Ram, el mas meridional de Mallorca. Estamos muy cerca de la cima de la Fita del Ram, pero no nos desviamos.
Es la una del mediodía. Decidimos ir a comer a la Ermita de Maristela. Estamos a unos 780 metros de altura. A partir de aquí todo es bajada. Poco antes de llegar a Ses Ermites Velles nos desviamos para ver sa Bassa de Son Vic; un bello aljibe construido para el aprovechamiento del agua. Las últimas lluvias han llenado el aljibe casi en su totalidad. Llegamos por fin a la Ermita de Maristela donde comemos.
Continuamos la bajada por el camino tradicional de subida a la ermita. Nos desviamos hacia el Cor de Jesus donde contemplamos una panorámica del pueblo de Esporles. Desde allí bajamos por un sendero no muy definido al principio aunque mas evidente después. Realizamos una última desviación en nuestro itinerario hacia Es Castellet, un peñasco elevado sobre el terreno donde dominamos una bella panorámica en dirección a Sa Granja. Retomamos el sendero y ya sin paradas llegamos a la Iglesia de Esporles a las 16:00 cerrando el circuito.
A partir de la información guardada en GPS, hemos recorrido unos 13 kilómetros en 6 horas y media (incluyendo paradas). La velocidad media, sin contar las paradas, ha sido de unos 3,5 km/h.
Las fotos las podéis ver en la página de Picasa haciendo 'clic' sobre la foto.
Mola de Na Ferrana



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