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domingo, 16 de septiembre de 2012

Vuelta a Mallorca: La Calobra - Mossa

Como otros años por estas fechas tardo en poner la crónica pues he estado de vacaciones por los Pirineos.
A las nueve estamos en el aparcamiento del área recreativa Menut II esperando al bus que nos llevará a la La Calobra, donde iniciaremos la primera excursión de la nueva temporada. En la explanada hace fresco pero nos tememos que no será así el resto del día. La excursión de hoy corresponde a una de las etapas de la Vuelta a Mallorca que prepara Jaume Salom. Mientras esperamos nos saludamos después del parón veraniego. Vemos nuevas caras y caras conocidas también de otro grupo excursionista (Mitja Horeta Tres Quarts).
Por segunda vez hacemos uso del autocar. Estas etapas de la vuelta a Mallorca son complicadas en cuanto a comunicación viaria y es lo más recomendable. De no hacerlo, además de ser largas (la última acabamos casi a las ocho de la noche) tardaríamos bastante en empezar si tenemos que mover coches. El autocar llega y nos montamos rápidamente. A La Calobra llegamos a eso de las diez de la mañana y tras pagar los honorarios del conductor nos ponemos en marcha en dirección a la desembocadura del Torrent de Pareis. Somos 24 (incluida la niña de Jesús). La excursión de hoy promete: remontar un poco el Torrent de Pareis, subir por el Pas de s'Argamassa, llegar al Cuartel de Carabineros (donde pararemos a comer) y hacer la vuelta al Puig Roig hasta Mossa, con un poco de carretera hasta los coches.
Pasamos los túneles y casi enseguida llega la primera dificultad. Empezamos bien. Algunos de los gorgs de la desembocadura del torrente cruzan el camino natural y hay que descalzarse para vadearlos. Nada importante, pero sí un poco engorroso. Diez minutos mas y otro charco, aunque este podemos rodearlo pasando entre la maleza (menos Antonia que pasa en brazos de Biel, así cualquiera).
Poco después paramos. Hemos llegado al punto donde empieza el Pas de s'Argamassa. Pero antes de 'atacarlo' merendaremos. Hasta ahora todo a ido bien, pero tras la merienda habrá que apretarse los machos. Mientras merendamos, vemos por encima de nosotros a un excursionista descansando al sol y poco después continúa su marcha. El está ya remontando el paso. El sol le da de lleno y nos dará a nosotros dentro de poco.
A las once iniciamos el ascenso. El paso está en la ladera izquierda del torrente. Pasamos bajo unas matas y árboles. En el suelo hay signos evidentes de que por ahí ha pasado bastante gente. Como es habitual en estos casos, mirando la ruta recogida por el GPS, veo un montón de puntos erráticos, característicos cuando hay poca cobertura o se está en un sitio sin mucho 'cielo'. En estos casos el GPS no controla mucho. Subimos un poco pero en seguida giramos a la izquierda dejando la pared del acantilado a nuestra derecha. La subida, al principio es suave. Apenas hay sendero y nos guiamos con las fites que hay aquí y allá. La verdad es que nos guía Jaume. Nosotros vamos detrás como ovejas tras el pastor. Pero a Jaume como a tantos otros, les guían esas fites puestas por otros excursionistas para ir por las zonas mas fáciles. Parece mentira que se pueda salir del torrente subiendo por los acantilados. La subida no es complicada, exceptuando dos sitios donde una cuerda en el primero y un cable en el segundo nos ayuda a salvar un desnivel importante. Tampoco es que sean muy necesarias, a no ser que el terreno estuviera mojado o helado. En esos casos sí que necesitas de un agarre, pero en días como hoy, con el sol pegando de lo lindo y que ya vamos notando, las piedras están bien secas y tienen un buen agarre.
Vamos subiendo sin problemas (aunque alguna piedra se desprende y nos da algún que otro susto), de forma continuada hasta llegar a un pequeño collado al lado de un picacho que se veía desde el fondo del torrente. Las vistas del mismo son impresionantes. Unos turistas que pasean por el nos saludan y nosotros correspondemos. A partir de ahora la subida será un poco más suave, pero algunos de nosotros, desgraciadamente, empiezan a sentir la fatiga en el cuerpo. Esta vez la 'pájara' le está tocando a Adrián, que se queja de que las piernas no le responden. Alguna pastilla de azúcar y zumos le ayudarán a continuar, pero no las tiene todas consigo.
El sendero, ahora entre carrizos, se ve más marcado. A nuestra espalda, la grieta del Torrent de Pareis se sigue viendo impresionante, así como su desembocadura (S'Olla), que desde esta altura tiene más grandeza todavía. Por detrás la Mola de Tuent y la Torre de na Seca (por donde fuimos en la anterior etapa de la Vuelta a Mallorca). Más a la izquierda se divisa el Puig Major. Frente a nosotros tenemos Es Turmàs, que tapa la ladera inclinada del Morro de sa Vaca. Seguimos dirección noreste, dejando a la izquierda el sendero que va hacia el Morro de sa Vaca y que pasa por el Pla des Pi que tenemos a nuestra izquierda un poco más abajo. Dentro de poco haremos un giro de 90 grados en nuestra marcha. Pero antes, en el mar, vemos que hay movimiento. Seguramente sean unos delfines dándose un ágape de sardinas u otros peces. Nadan en redondo, concentrando los peces, para luego entrar en el banco y comer lo mas posible. Desde nuestra posición, vemos como al nadar lo mas apretado posible, parece que esté hirviendo y los brillos de los peces lo hacen perfectamente visible. De vez en cuando se ve el lomo de algún delfín que asoma a la superficie.
Hacemos ese giro de 90 grados cambiando el paisaje frente a nosotros. Tenemos como mole dominante el Puig Roig, con la Roca Roja en primer término. Entre nosotros y el, un terreno accidentado y agreste a mas no poder. En la costa destacan el Morro den Bordils (con la torre de Lluc) y el Morro den Llobera. Entre los dos, sin visión directa, Cala Codolar.
Así vamos sorteando rocas, grietas, matas y carrizo, llevando a nuestra derecha las paredes de la zona de Es Forats Grossos y en dirección al Cuartel de Carabineros. Vamos siguiendo más o menos la curva de nivel, pero continuamente hay que subir y bajar para superar piedras y pequeños pasos. Poco antes de llegar, bajo una pequeña cornisa de piedra (una balma), encontramos el Cocó de sa Murtera, una pequeña charca de agua aprovechando la morfología de la roca. Con las pequeñas paradas tardaremos aún tres cuartos de hora en llegar al cuartel.
El cuartel de carabineros ha sufrido una profunda reforma para su rehabilitación, al menos en su cara externa. Recuerdo cuando estaba que casi se caía y sin tejado. Sin embargo, como en otros sitios podrían haber aprovechado para dejar alguna parte en donde se puedan refugiar los excursionistas en caso de mal tiempo. Antes lo podías hacer entre sus ruinas, pero ahora todo está cerrado a cal y canto y no hay sitio donde cobijarse. Aprovechamos la sobra de la cara norte del cuartel para descansar y comer. Son las tres menos cuarto, más o menos. Adrián, bien o mal ha llegado también, pero decidirá regresar directamente a Lluc después de comer. Poli le acompañará.
Terminada la comida, esto no ha acabado todavía. Nos queda rodear la mole del Puig Roig. Hay un sendero bien marcado y no hay que esforzarse en salvar obstáculos. Pero el camino que queda es largo. Nos despedimos de Adrián y Poli a los que recogeremos después. Subimos en dirección al Pas de la Pared (por donde se sube al Puig Roig por la Roca Roja que tenemos de frente, y marcado por una pared divisoria que le da el nombre) hasta encontrar el sendero que rodea el puig. A la derecha iríamos a Es Cosconar y a Lluc. Nosotros vamos por la izquierda. Frente a nosotros tenemos momentáneamente la Torre de Lluc. No vemos la Cala Codolar pero está a su derecha. El sendero gira hacia el noreste mientras asciende levemente. Pasamos por las cercanías de la Font des Nespler (no del Noguer, como pensaba entonces), que no parece llevar con agua. El sol nos calienta la espalda y será así hasta que lleguemos al Pas d'en Segarra donde giraremos hacia el sureste y el Puig Roig nos de sombra. El paso es una pequeña cornisa en el acantilado norte del Puig Roig además de un magnífico balcón sobre toda esa parte de la costa hasta el Morro des Llorers. Por otra parte vemos también el Puig Caragoler y por detrás del Coll des Ases (hacia donde nos dirigimos) el Puig Tomir. De camino al Coll des Ases pasamos bajo unas peñas y balmas, bajo una de ellas está el Cocó de sa Balma (un poco más grande y con más agua que el cocó anterior), donde aprovechamos para refrescarnos con el agua (beber de ella no es muy recomendable). Pasado el collado, nos dirigimos hacia Mossa. Antes pasábamos por delante de las casas. Ahora están cercadas y no se llega a ellas dejándolas a la derecha (al menos no impiden el paso). Enseguida llegamos al camino de acceso y veinte minutos después a los coches (a las siete de la tarde aproximadamente).
Por desgracia el GPS no lo tenía bien configurado por lo que no puedo mostrar el perfil de la excursión. Lo que sí me indica es que han sido unos 20 km. Seguramente hayan sido menos por lo que comentaba de los puntos erráticos, pero no habrán sido menos de 17 o 18. La excursión ha sido, eso sí, fantástica, y la siguiente será, seguro, por el estilo.
Os recuerdo que la dirección de nuestra página web donde podéis consultar y descargar el programa así como otros enlaces ha cambiado. Ahora tenéis que entrar en:

https://sites.google.com/site/santueri1991/

CMP La Calobra - Mossa


domingo, 20 de mayo de 2012

Vuelta a Mallorca: La Calobra - Port de Sóller

Llevamos este año una serie de excursiones algo durillas y, para no ser menos, la de hoy no solo ha sido dura sino que también ha sido larga.
A las nueve estamos en la rotonda siguiente al túnel de sa Mola (entre Sóller y el Port de Sóller). Allí nos espera el autocar. Si, repito: el autocar. Habéis leído bien. Es la primera de las novedades de hoy. Dicen los veteranos de Santueri que por primera vez un autocar nos llevará al punto de salida. Poco a poco han ido llegando todos y algo después de las nueve y cuarto emprendemos, con el autocar al completo (25 adultos y un niño, en este caso una niña), camino a La Calobra que será el lugar de partida. Esa es la segunda novedad. Normalmente las etapas de la vuelta a Mallorca las hemos ido haciendo en sentido de las agujas del reloj. Pero esta vez, por cuestiones logísticas la haremos en sentido contrario. Es más fácil que un autocar te lleve a un sitio a una hora concreta de la mañana, que quedar con el a una hora determinada de la tarde y que cualquier contratiempo puede hacer que uno u otro no estén a esa hora. Así que lo más cómodo era dejar los coches en un aparcamiento del Port de Sóller e ir en autocar a La Calobra. De esta forma solo dependemos de nosotros mismos.
De modo que con optimismo por un lado y preocupación por otro (el autocar parece que no puede con toda la carga; para otra vez dejaré los bastones en casa) disfrutamos del cómodo viaje durante la hora siguiente. Una vez llegado al punto de partida y saldadas las cuentas con el conductor empezamos a caminar carretera arriba. Son las once menos veinte, casi hora y media mas tarde que lo que solemos empezar.
Nos desviamos por un camino asfaltado a la derecha que nos deja en poco tiempo en las casas de La Calobra, un coqueto rincón de nuestra sierra. Seguimos la ascención hacia el Coll de Sant Llorenç, el último tramo bastante empinado, al que llegamos media hora después de iniciada la marcha y donde nos detendremos para merendar.
Reanudamos la travesía por carretera en dirección a Cala Tuent. En teoría hay un sendero que ataja la carretera, pero no está muy definido y nuestro guía, Jaume, opta por seguir por carretera. Poco antes de llegar a la cala, nos desviamos hacia el restaurante Es Vergeret cuyo aparcamiento atravesamos. Desde ahí hay posibilidad de ir directamente hacia el Coll de na Polla y el camino de Sa Costera, pero nosotros nos desviamos hacia el Morro des Forat y la torre del mismo nombre a la que llegamos por un cómodo sendero, con bellas vistas sobre Cala Tuent, a eso de las 12 y media. Algunos quedan en el collado próximo atravesado por una pared medianera con un portillo en el mismo collado. La torre no se ve casi hasta que estamos al lado de ella. Está en estado muy ruinoso y cualquier intento de subir a ella es un peligro.
Después de haberla visto y de visitar sus alrededores, regresamos al collado que hemos dejado atrás con algunos compañeros. Desde allí subimos al Coll de na Polla siguiendo la pared medianera (sureste), a veces sobre ella, a veces dejándola a la izquierda. De momento vamos bien. La ruta está siendo fácil y sin complicaciones y el tramo que viene a continuación también es un cómodo paseo. Frente a nosotros tenemos el Morro de Cala Roja con Es Castellot como punto más elevado. A su izquierda, el Coll de Biniamar. A su derecha, la Torre de na Seca, próximo objetivo de nuestros pasos.
El sendero está bien transitado y no hay pérdida posible. A ratos incluso se ven restos del antiguo empedrado. A los tres cuartos de hora dejamos a la izquierda el desvío que baja hasta la Font des Verger y las casas de Sa Fàbrica. Vamos dejando atrás el Morro de Cala Roja y la Mola de Tuent. El camino entra en dominio del encinar y poco a poco se va empinando, indicando que empezamos la subida al Coll de Biniamar al que llegamos a eso de las dos y media. Al collado llega un camino ancho por el que se puede acceder en coche a las casas de Sa Costera, a nuestra derecha. El camino viene de Bàlitx d'Avall cuyo desvío encontramos al poco tiempo. Allí Jaume nos explica que la parte que nos queda por recorrer es bastante dura y que hay posibilidad de volver a Sóller por Bàlitx, más corto y más cómodo que por donde vamos a ir. Joan y Aina deciden ir por el. Alguno de nosotros nos acordaremos de esa decisión por ellos tomada y a ratos la envidiaremos (a ratos no). Dejamos el cruce de Bàlitx atrás y vamos rodeando Es Castellot hasta encontrar las fitas que marcan el ascenso (una flecha hecha con piedras en el suelo indica el punto de subida) hacia la Torre de na Seca a la que llegamos a las tres de la tarde. Buena hora para comer.
Desde la Torre de na Seca se domina toda la vaguada de Bàlitx d'Avall, atravesada por el Torrent des Llorers (o de na Mora a partir de Bàlitx d'Avall) procedente de Moncaire, hacia cuya desembocadura iremos poco después. Vemos hacia el sureste el Penyal des Migdia y la Serra de Son Torrella, el Puig de sa Bassa al sur, el Camí de Bàlitx y el Puig de Bàlitx hacia el suroeste. La Torre de na Seca está en un poco mejor estado que la visitada anteriormente (la Torre des Forat), pero tampoco está para tirar cohetes. Lo mejor de todo es la vista que se divisa desde ella.
El trozo que viene ahora es el más delicado de la excursión. La bajada desde la torre al Torrent de na Mora. No hay un sendero definido, o al menos yo no lo vi, y hay que estar muy atento a las fitas que marcan la ruta y que conviene seguir con atención, aunque parezca que en ocasiones vayamos hacia atrás. Iniciamos la bajada pasadas las tres y media. El descenso se hace duro y alguno de nosotros va quedando rezagado. Yo tampoco voy con muchas alegrías y algún traspiés y tropezón hace que me lo piense en algún punto delicado; lo mejor es poner sin complejo el trasero en el suelo y bajar de esta forma con mas seguridad. Al ir más lentos nos tenemos que ir agrupando de trecho en trecho y vamos más despacio. Así, bajando con cuidado y esperando a los últimos vamos poco a poco llegando al cañón que forma el cauce del torrente cerca de su desembocadura. Poco antes de llegar a él giramos un poco hacia la izquierda para atravesar el cauce del torrente, ahora sin agua. Llegamos a el a las seis menos diez. Casi dos horas y media de bajada por un terreno lleno de carrizo que te hace tropezar, de piedras afiladas que te cortan las manos (he de tomar nota de los guantes como hacen algunos de nosotros) y de arbustos que tienen la mala costumbre de mover sus ramas para trabarte las piernas e impedirte seguir adelante. Eso sin hablar de la carga y el esfuerzo que sufren las rodillas.
Por suerte terminada la bajada empieza el ascenso hacia el Coll de Cala Ferrera por el Pas de na Cordellina. Hemos dejado a la derecha el tramo final del Torrente del que apenas divisamos como se encajona entre las paredes. Se ven en ellas algunos equipamientos (cuerdas y clavijas) para ayudar en la bajadas de los gorgs. Nosotros ascendemos por una pequeña vaguada que baja del Puig de Bàlitx que tenemos delante (hacia el suroeste). El sendero vuelve a estar bien marcado por las idas y venidas de otros excursionistas. Poco antes de llegar al collado dejamos a la izquierda el sendero por el que pasando por el Pas de s'Heura y sa Tanca des Bous llegaríamos hasta Bàlitx d'Amunt.
En el collado volvemos a esperar un poco a los rezagados. Seguro que Miquel se ha estado acordando de Joan y de Aina que atajaron hacia Bàlitx antes de llegar a la Torre de na Seca. Yo mismo me he acordado de ellos más de una vez.
Son las siete de la tarde. Nos queda una horita más o menos hasta llegar al Port. Por suerte, las previsiones que había de que lloviera por la tarde no se han cumplido y que hubieran hecho la bajada desde la torre algo infernal (aunque seguro que habríamos abortado tomando también el trazado alternativo por Bàlitx). Por el contrario nos ha tocado sufrir un sol de justicia. Pero en bajadas delicadas, es mejor sol que lluvia. Decidimos que el grupo irá a ritmo normal y que Miquel vaya a su ritmo (acompañado del otro Miquel). Al llegar al puerto irán a buscarlo hasta donde permita subir con el coche. Bajamos del collado pasando bajo las paredes extraplomadas del Cavall Bernat des Joncar. Unos cuantos han tomado la delantera. Otros nos quedamos un poco atrás. En un momento dado hay un desvío a la derecha y no sabemos si hay que seguir por él o no. Seguimos el sentido de la marcha (suroeste; por el desvío es posible que se llegue a la Font des Joncar, casi al borde del mar). El camino se ha hecho mas suave, casi llano, y mientras vamos sorteando troncos de árboles caídos, nos acercamos poco a poco a la altura de s'Illeta y a las primeras edificaciones. El sendero se hace mas ancho y ahora es al Penyal Bernat (otra pared extraplomada) al que nos acercamos. Si alguien puede indicar el porqué de esté nombre tan habitual en este tipo de accidentes lo podría indicar para que todos lo sepamos.
En poco tiempo pisamos asfalto. Dejamos a la derecha la Torre Picada y a las ocho de la tarde llegamos a los coches y al bar donde la cerveza (con o sin limonada) pasan sin darnos cuenta y sin ningún remordimiento de la jarra al estómago.
Para mi la excursión ha sido fantástica. Como dije al principio: dura. Sin tener mucho desnivel, es una auténtica etapa de montaña que no tiene nada que envidiar a otras mas montañosas. Según el GPS han sido más de 21 kilómetros. De las mas largas que he hecho con el grupo, recorridos en casi 9 horas y media (de andar efectivo habrán sido entre 7 y 7 horas y media).
Durante la excursión hemos estado comentando si el recorrido realizado hubiera sido más cómodo de haberlo hecho al revés. Bien es cierto que la subida a la Torre de na Seca desde el Torrent de na Mora habría sido de órdago, pero una vez hecha, el resto había sido más llevadero. Quien sabe. Queda entregado el testigo a aquel que quiera tomarlo y que nos cuente su parecer.

De CMP La Calobra - Port de Sóller

CMP La Calobra - Port de Sóller



domingo, 18 de marzo de 2012

Del Nudo de la Corbata a La Calobra

A las nueve de la mañana nos hemos reunido 22 personas para realizar la excusión de este domingo. Estamos en el chiringuito del Nudo de la Corbata (carretera de acceso a La Calobra) y el día es magnífico y las previsiones son de que continúe así hasta la noche.
La excursión empieza en el Nudo de la Corbata y terminará en La Calobra. Tenemos que mover por tanto unos cuantos coches para dejarlos en el aparcamiento de la Calobra. Nos ponemos al volante y hacemos la operación para en seguida ponernos en marcha. Son las diez menos cuarto cuando, guiados por Jesús, empezamos a andar por la carretera (en dirección a Lluc) para, enseguida (apenas han sido 50 metros), desviarnos a la derecha ya campo a través. Apenas hay trazas de sendero, aunque hay fitas y puntos y flechas rojas indicando la dirección a seguir. Vamos en dirección al mas cercano de Es Castellot (el otro está detrás y no se ve) que dejaremos a nuestra izquierda mientras lo rodeamos, a ratos con pequeñas escaladas, llegando a las cercanías de una 'pared de partió' en el collado que separa los dos Castellots. Mientras tanto una pareja de buitres vuela sobre nosotros en busca de la térmica que les haga ganar altura.
Al llegar a la pared, giramos a la derecha y la cruzamos empezando un descenso hacia una de las dos explanadas cubiertas de vegetación que tenemos en frente, hacia el norte. Vamos hacia la que está más a la izquierda, la mas amplia. Estas explanadas por las que pasamos reciben el nombre geológico de dolinas. Son depresiones en el terreno en forma de embudo y llenas de tierra. En algún lugar de esa depresión tiene un sumidero por donde desagua el exceso de agua de lluvia. El microclima que se crea en estos pequeños entornos junto con el tipo de sustrato hace que favorezca un determinado tipo de vegetación dominada principalmente por el bruc (erica arborea) o brezo blanco, hermano del más conocido ciprell, de flor rosa.
Nos vamos acercando lentamente. Todo el terreno por el que discurre la excursión es muy incómodo de andar. Si no es el carrizo, son las ramas de los arbustos o las grietas de las piedras que nos hacen andar con pasos discontinuos obligando incluso a hacer uso de las manos. Llegamos a esa primera dolina y la recorremos de sur a norte. En un pequeño despiste me desvío del 'sendero' (la verdad es que no hay un sendero bien definido) y localizo uno de los sumideros de la depresión, un agujero oculto entre el carrizo. Después de cruzar la dolina salimos de ella girando un poco a la izquierda ascendiendo por la ladera. Poco después hacemos la parada para merendar.
Veinte minutos mas tarde (son las once y media) reanudamos la marcha en dirección NNW bajando por una canal estrecha y llena de brezo. Los ramilletes de flores blancas destacan en el extremo de las ramas cubiertas de sus pequeñas acículas verde oscuras. Los arbustos nos superan en altura. A cada lado, las paredes de las rocas con aristas afiladas producto de la erosión por el agua nos cierran el paso.
La bajada por la canal nos lleva a otra pequeña depresión, ésta con brezos especialmente altos (de 3 metros o más de altura). Salimos a un pequeño balcón desde el que dominamos la mole majestuosa del Puig Roig, con el pequeño, en comparación, cuartel de carabineros en su base. Mas abajo se intuye la grieta del Torrent de Pareis. Por el lado contrario se ve la vaguada aún con nieve de la Coma Fosca y el Puig Mayor. Todo el terreno que nos rodea es igual de inhóspito, pero no por ello deja de ser fascinante.
Seguimos bajando por la canal y alcanzamos otra dolina un poco más grande que la anterior (aunque no tanto como la primera de todas) con un gran pino que se agarra a las rocas de forma increíble. La salida de la dolina es un poco complicada pues tenemos que hacer uso de manos y pies trepando por las rocas en pequeña escalada. Un poco más arriba y llegamos a otro balcón natural esta vez sobre la costa de Tramuntana. De frente tenemos el Morro de Sa Vaca. A sus pies la desembocadura del Torrent de Pareis, con una perspectiva a vista de pájaro para mi totalmente novedosa. Desde la arista en la que nos encontramos desciende la ladera hacia el Torrente del que no vemos mas que la parte final, como he dicho. Nos quedamos un rato observando y disfrutando del paisaje que nos rodea.
Continuamos siguiendo la arista hacia el oeste. Son casi las doce y media y aún queda un buen trecho hasta la parada prevista para comer, en la Torre des Bosc que ya se ve aunque muy camuflada por las montañas que la rodean. La caminata por la arista es fatigosa. Además de lo incómodo de caminar por este terreno de lapiaz hay que sumar pequeñas y no tan pequeñas trepadas por las rocas. El paisaje que tenemos alrededor es absolutamente desolador con rocas afiladas como cuchillos debido a la erosión del agua dejando muy poco terreno para que brezos y carrizos crezcan. Casi todo es roca pelada. Un paisaje inhóspito visitado únicamente por algún grupo excursionista como hoy nosotros. No conviene despistarse de las marcas y fitas que hay indicando el camino ya que la salida de esta comarca podría resultar enormemente dificultosa por no decir peligrosa. Terminamos de crestear y antes de empezar la bajada hacia la carretera, nos asomamos a otro balcón desde donde, además de todo lo visto anteriormente, se intuye un poco la entrada a la Cova de sa Campana. En este último tramo hemos vuelto a ir nuevamente en dirección NNW. Desde ese balcón giramos otra vez hacia el Oeste en bajada para, tras atravesar una franja de pinar, llegar a la carretera de la Calobra.
Aprovechamos para agruparnos para a continuación caminar por la carretera, en bajada, durante unos 300 metros para salir de ella, salvando el quitamiedos, por la derecha en un lugar donde hay un resto de un antiguo camino (quizás era el antiguo camino de acceso a La Calobra). Ahora no hay marcas definidas, pero sí que hay fitas de piedra que nos marcan un sendero que se dirige hacia el norte. Aun queda un trecho hasta llegar a la torre y el grupo se estira cada vez mas, siendo necesario parar de vez en cuando para reagruparnos. Se nota que las fuerzas empiezan a faltar (al menos a mí sí que me faltan). Media hora después de dejar la carretera y pasar por un estrecho collado llegamos a la Torre des Bosc o de Sa Calobra. Son las tres de la tarde.
La torre está en un evidente estado de ruina. No hay cubierta y una parte de los muros se ha desmoronado por el paso del tiempo y la escasez de cuidados. Pero desde allí se divisa un bello paisaje del Torrent de Pareis y el Morro de sa Vaca, así como las calas de La Calobra y de la desembocadura del torrente. El mar es de un azul transparente y está prácticamente en calma. Incluso tenemos la suerte de ver las evoluciones de un delfín que nada cerca de la costa. Hacemos la parada para comer y descansar después de la caminata que hemos dado.
Para variar se me olvida encender el GPS una vez reanudamos la marcha (unos tres cuartos de hora después) y no me acuerdo hasta que hemos empezado la bajada hacia La Calobra. Previamente hemos salido de la torre por el mismo camino que hemos hecho para llegar a ella, pasando por ese estrecho collado y girando a la derecha por una ladera de carrizo. En línea recta serían unos 200 o 250 metros desde la torre hasta donde nos desviamos a la derecha. Encontramos restos de camino empedrado, más o menos conservados. Es el antiguo camino de acceso o Camí Vell de La Calobra. El camino hace unos zig-zags y tras atravesar un pinar llegamos al aparcamiento de La Calobra a las cuatro y media dando por concluida la excursión.
La dureza del camino, el inhóspito terreno, su soledad pero también la belleza de los paisajes hacen que la excursión tenga que ser conocida y admirada al menos una vez por aquellos amantes del montañismo y senderismo. No ha sido muy larga, según el GPS unos 8 ó 9 kilómetros (teniendo en cuenta el tramo que no estuvo conectado), pero muy intensa y emocionante en algunos pasos.

De CMP Nudo de la Corbata - La Calobra

CMP Nudo de la Corbata - La Calobra