domingo, 15 de septiembre de 2013

Vuelta a Mallorca: Ariant - La Font Gallarda

No he podido hacer la crónica antes pues he estado de vacaciones estos días terminando el GR-11. Ha costado unos 50 días repartidos en 4 años pero es algo que recomiendo a todos aquellos que tengan tiempo y ganas de hacerla porque si les gusta la montaña disfrutarán de ella, de los contrastes que hay entre el Atlántico y el Mediterráneo, de los paisajes por las alturas de las montañas, de los prados alpinos y los bosques de pinos o de hayas. Disfrutarán seguro.
Nos hemos reunido 19 personas para realizar la primera excursión de la nueva temporada. Empezamos al marcha a la altura del km 5,300 de la carretera Pollença-Lluc. Pasan unos pocos minutos de las nueve de la mañana. Pasamos las barreras del predio de Ariant y empezamos a caminar por el camino/carretera asfaltada que llega hasta las casas de la Torre d'Ariant en el valle del mismo nombre. Al principio el camino es suave pero poco a poco va picando para arriba de forma inmisericorde y se empieza a oír algún resoplido que otro. Se ve que el verano ha hecho de las suyas y el desentreno se nota. Son unos 5 km de subida más o menos continua hasta llegar al coll d'Ariant, después toca bajar y en seguida llegamos a las casas de la Torre d'Ariant donde la cabecera del grupo hace un poco de tiempo para juntarnos todos. Desde al lado de las casas se ven los campos de labor del predio. Parece mentira encontrar en la sierra una extensión tan grande y mas o menos llana donde poder cultivar la tierra. Las casas también se las ve bien conservadas y todo ello invita a quedarse a vivir para siempre en un sitio de esos. Pero tenemos que seguir.
Jaume, nuestro guía en estas etapas de la Volta a Mallorca, nos conduce por un sendero a ratos empedrado. Hemos dejado las casas a la izquierda y pasado una barrera y en poco tiempo llegamos a otro bucólico rincón: la Font de la Mare de Deu. Bajo unos plateros, rodeados de vegetación y a la sombra del Pa de Figa hay una fuente de mina con una imagen de la Virgen. Ahí paramos a merendar. La boca de la fuente está cerrada con una rejilla, pero hay posibilidad de coger agua fresca. Son las diez y media.
Bien descansados y merendados, una media hora después, retomamos la marcha bajando al camino que va de la Torre d'Ariant a Ariant de Baix atravesando los campos de cultivo. Por el camino veo que hasta la vegetación silvestre parece estar arreglada, como si unos jardineros se encargaran de quitar las ramas secas o las malas hierbas de un gran jardín. Igual es así y realmente hay quien se encarga de eso. Pero esa es la impresión que me da. Poco antes de llegar a las casas de Ariant de Baix giramos a la derecha y posteriormente otra vez a la izquierda (de nuevo en dirección norte). Seguimos por terreno llano siguiendo un camino hasta encontrar una de las paredes que limitan el terreno de cultivo. A nuestra izquierda tenemos el Puig dels Corbs y el Puig dels Moros. Un botador de madera nos ayuda a salvar la pared y la alambrada. A partir de aquí el terreno cambia y pasamos a la típica vegetación de garriga de la sierra, mucho carrizo, mucha mata; lo típico que nos podemos encontrar en estos lugares tan apartados de la civilización.
Seguimos yendo hacia el norte pero con un poco de tendencia al este, siguiendo la vaguada que nos marca la arista que baja de los dos picos anteriores. Empezamos a ver la Caseta dels Milicians, nuestro próximo objetivo, a la que llegamos unos quince minutos después de pasar la pared. La estructura de la misma se la ve en bien estado, pero el tejado está caído en gran parte. Desde la caseta se nos abre un fantástico mirador de esta parte de la costa desconocida para la gran mayoría de la gente (yo mismo no había estado nunca). A nuestra derecha más próxima, las estribaciones del Puig Gros de Ternelles; se ve en algunos tramos el camino por el que subiremos mas tarde desde la Font Gallarda; más hacia el noreste, toda la arista que cierra por el lado norte la Vall de Ternellas y que remata, allá a lo lejos, el Castell del Rei. Por detrás se ven retales de la Serra de Cornavaques y la Serra de la Font.
Hemos hecho una corta parada. Nos queda ahora lo mas duro. La bajada hacia la Font Gallarda que la haremos por la vaguada que tenemos a nuestros pies. Una bajada vertiginosa hacia el mar por un 'mar de carritx' salpicado aquí y allá por rocas. Es incómodo como tantas otras bajadas pues el mismo carritx se encarga de trabarte los pies y hacerte trastabillar. Por segundo año consecutivo nuestro amigo Adrián tiene problemas en esta primera excursión de la temporada. Si el año pasado fue subiendo por el Pas de s'Argamasa, este año ha sido esta bajada a la Font Gallarda. Pero es que hay bajadas y bajadas. Y la de hoy se lleva la palma. Así que mal o bien va descendiendo con la ayuda siempre cooperante de Biel. De todas formas, quien mas quien menos nota la falta de entreno en este primer esfuerzo serio. Estamos en una vaguada muy cerrada. A nuestra espalda parece que tenemos una muralla de rocas. A cada lado las paredes suben abruptamente y en ellas crecen unos pinos que se agarran a la roca de forma milagrosa. Durante la bajada, aquí y allá aparece alguna peònia, ahora sin flores evidentemente. Casi llegando a la orilla del mar, la fuente nos queda a la izquierda. Adrián se desvía hacia la derecha donde nos esperará a la sobra de unos pinos (como decía María del Monte).
La fuente no está muy lejos. Hay que ir costeando unos cinco minutos hasta encontrar una oquedad entre las rocas con una serie de piletas naturales que se llenan de agua dulce gracias a las filtraciones de las paredes de la cueva. La fuente está bastante expuesta al mar y a los temporales y no sería raro que en según que épocas sea imposible llegar y que incluso el agua que se encuentre sea salada. Incluso ahora, las piletas mas exteriores tienen un regusto a sal.
Aprovechamos para refrescarnos y curiosear por los alrededores mientras algunos también aprovecha para darse un chapuzón en el mar. Hemos llegado a eso de la una del mediodía y un cuarto de hora después volvemos tras nuestros pasos. Dejamos la vaguada por la que hemos bajado atrás y nos dirigimos hacia la Punta de la Sal que es la que cierra la pequeña cala en la que nos encontramos por su parte este. Allí al lado de la pista que sube hasta Ariant nos espera Adrián. Hablamos de comer ahí, pero en vista de la subida que tenemos que realizar, pensamos que mejor hacer la subida y después darle placer al estómago. Toca pues empezar la subida que será larga y fatigosa. Todo lo que hemos bajado antes lo tenemos que subir ahora. La ventaja es que subimos por pista y no la dejaremos hasta el final. Algunos acusan el esfuerzo pero menos mal que no hemos parado a comer antes. Como todo en esta vida, las cosas se acaban y tras una hora de esfuerzo la subida también. Ya por terreno mas llano, llegamos nuevamente a los terrenos de cultivo. Qué mejor sitio que comer que la fuente donde merendamos, y para allá nos dirigimos llegando a las tres y cuarto.
Lo que nos queda tras la comida ya lo conocemos. Un poco de subida hasta llegar al Coll d'Ariant y después bajada hasta los coches que se hace sin mayor complicación a excepción de Jesús que va un poco renqueando. Pero al final llegamos terminando la excursión poco después de las cinco de la tarde.
En total ha sido por mi GPS unos 24 km, la mayor parte por pista o por carretera, pero el tramo de la bajada ha sido lo suficientemente intenso y la belleza del paisaje compensan cualquier defecto.



JLT Ariant - Sa Font Gallarda

CMP Ariant - Sa Font Gallarda

JAO Ariant - Sa Font Gallarda

JLLB Ariant - Sa Font Gallarda

martes, 10 de septiembre de 2013

Nueva temporada; dura excursión para empezar

El domingo que viene (día 15) iniciamos la nueva temporada de excursiones. Ya van 23. Y para empezar tenemos una excursioncita que no va a ser un simple paseo y que corresponde a la vuelta a Mallorca que nuestro amigo Jaume Salom nos prepara.
Hemos quedado a las 9 de la mañana, como siempre, en el punto kilométrico 5,300 de la carretera Pollença a Lluc. Visitaremos la comarca de la Font Gallarda y la Caseta des Milicians.
Os esperamos a todos. Y ataros bien las botas.


Ver Sa Font Gallarda en un mapa más grande

domingo, 16 de junio de 2013

Torrent de Pareis (2013), final de temporada

Una temporada mas que se acaba y como colofón, como siempre, el Torrent de Pareis. Allí estamos preparados a las 8 de mañana en el restaurante de Escorca. Somos pocos, de momento, y eso nos extraña pues algunos de los habituales no han llegado. En cualquier caso, es hora de mover coches y allá que vamos en dirección a La Calobra a dejar algunos. Una vez abajo han avisado a Tomeu Rigo, nuestro guía hoy, que han llegado y que están bajando también a dejar los coches, así que esperamos un poco a que lleguen para subir todos los conductores y empezar la excursión.
Arriba hay novedades. Biel se ha dejado las botas y hará la excursión en sandalias. Son fuertes pero nada que ver con una buena bota de montaña con suela y que cubra el pie de posibles golpes, pero no le va a quitar el hacer la excursión. Recuerdo una de mis primeras veces que hice el torrente, lo hice con náuticas. Con la idea de ir cómodo hasta el lugar de inicio, no me acordé tampoco de coger las botas. Pero cuando uno es joven, es joven. Ahora ni me plantearía hacerlo con otro calzado que no fueran unas botas.
Iniciamos la excursión a eso de las nueve, hora habitual de inicio de las excursiones. Somos 33. También vienen este año los hijos de Jesús, que a este paso se convertirán en expertos conocedores del torrente. También como otros años viene otros amigos que no saben lo que es el torrente y desean conocerlo. Seguro que no se verán defraudados.
Bajamos sin novedad. El día es y será caluroso. Hacemos la parada de rigor para 'ver' cuantos niveles de eco somos capaces de oír.
Sin mas novedad llegamos al Entreforc, aunque Biel medio renegando de su suerte. No se le oye tan dicharachero como otras veces, pero tampoco pierde el humor. Al hacer la parada para merendar saca el barrilillo de cerveza que también va camino de ser un clásico en esta excursión y a su salud echamos unas cañitas.
Aprovechamos y hacemos una visita a la salida de La Fosca, final del Torrent des Gorg Blau. Aquellos que no han estado nunca se sorprenden y maravillan de lo que ven, de lo que tienen en Mallorca que hasta ahora desconocían. En el Entreforc nos encontramos con un hombre que empezaba la excursión mientras esperábamos en el restaurante. Nos chocó entonces pues nos preguntó por donde había que bajar y las alarmas saltaron. Rápidamente nos informamos qué quería hacer pues evidentemente no había estado nunca antes. Nos dice qué quería llegar solo al Entreforc que quería hacer fotos a una planta. Bueno... respiramos un poco. No teníamos ganas de leer ninguna noticia de rescate al día siguiente. Pero eso de las fotos a plantas..., eso me pica la curiosidad y le pregunto a qué planta se refiere. Un hipérico, me contesta. Solo puede ser un hipérico endémico de Mallorca que crece en unos pocos torrentes y sitios frescos de la Serra, porque el otro, la estepa joana, es bastante común pese a ser también endémico. Ese es, me corrobora, el Hypericum hircinum (no tiene que yo sepa nombre vulgar en mallorquín). Y ahí le encontramos, tan ricamente buscando plantas interesantes y haciendo fotos. Lástima que esa planta, que en otras excursiones al torrente he encontrado en abundante floración, en esta ocasión apenas vi dos flores. Se nota que el año está siendo un poco raro. Pero a el no parece que le importe mucho ya que se le veía mas que satisfecho de haberla visto.
Iniciamos el descenso propiamente dicho un poco pasadas las once de la mañana. Enseguida encontramos el primer punto complicado. Salvamos la zona de Sa Llosa que dejamos a la izquierda y llegamos tras un par de toboganes, escalones picados en la piedra y alguna que otra contorsión entre rocas al Gorg des Cingles. De este gorg salimos por la parte de la izquierda en otro paso un poco mas complicado que el anterior y en el que una cuerda nos ayuda a salvarlo. Los pasos no son complicados pero están algo húmedos y cualquier precaución es poca.
El sol calienta bastante. Queda un trecho hasta la Cova des Romagueral, donde empezaremos a tener un poco de sombra. Antes pasamos por el 'Pas des Forat', a la izquierda según nuestro sentido de marcha. En la cueva vemos a una señora mayor que sí parece que lo está pasando mal y a la que recomendamos que se siente un poco y se refresque con agua de un charco. Seguramente le haya dado una pájara. Más adelante está su grupo, muy numeroso de unas 30 o 40 personas. Un poco más allá está esperando la avanzadilla de nuestro grupo. Esperamos a reunirnos todos. Algunos llegan un poco tocados, pero aunque quedan un par de pasos complicados, lo que hay hasta el final es más llevadero. Biel parece que también lo lleva mas o menos bien con su calzado.
Tras la cueva, quedan dos pasos complicados, el del Grassos, estrenyeu-vos y el Pas de s'Estaló que se salvan sin mayor complicación para algunos y con algún problemilla para otros. Al poco llegamos a Es Degotís que esta vez tienen algo más de agua que el año anterior y donde nos refrescamos y descansamos un rato antes de emprender el último trecho del torrente.
La llegada al Gorg Dolç tiene otro de los momentos irrepetibles. No sé como ni porqué, Biel se ha metido en el agua y pensando que podría pasar vadeando el gorg va poco a poco quedándose sin hacer pie, hasta que al final sin remedio se hunde del todo. Tenía también la mochila que se ha llenado de agua. No le queda otra opción que salir nadando dejando a unos turistas con la sorpresa en el rostro y la boca abierta.
A las dos y media llegamos a S'Olla, final de la excursión en otras ocasiones. Pero esta vez, aprovechando que unos compañeros conocen el antiguo acceso a La Calobra por el Carrer Nou, nos dirigimos a ese paso a la izquierda de S'Olla. El sendero está un poco perdido al principio, pero al poco rato empiezan a verse escalones que ascienden por la grieta. A media subida hay un pequeño balcón natural desde el que se domina todo el ensanchamiento final del torrente. Una vista poco usual y que pocos pueden disfrutar. Y mucho menos todos esos turistas que por miles vienen a visitar estas islas. El paso es fatigoso, muy empinado, pero ha valido la pena y aquellos que hagan el torrente, aunque sea un poco duro después, se lo recomiendo. En tres cuartos de hora hemos realizado el paso y nos juntamos con el resto del grupo que ya se ha dado el chapuzón y casi han terminado de comer.
Un año mas he podido terminar sin problemas. Mientras pueda seguiremos haciendo el torrente al menos una vez al año. También los demás lo han hecho sin problemas y tras la comida y el baño ya no se acuerdan de la fatiga. La temporada ha acabado. Tenemos dos meses de descanso hasta el inicio de la próxima temporada y cuyo programa ya podéis ver en la página web de Santueri.
Hasta entonces.

https://sites.google.com/site/santueri1991/

RBG Torrent de Pareis
JLLB Torrent de Pareis
CMP Torrent de Pareis
JAO Torrent de Pareis

domingo, 9 de junio de 2013

Final de temporada (XXII): Torrent de Pareis

Terminamos otra temporada con la travesía del Torrent de Pareis.
Será el domingo que viene, 16 de junio. Recordad que quedamos una hora antes (a las 08:00) en el restaurante de Escorca. Recordad que movemos coches.
A ver qué tiempo tenemos ya que este año ha estado todo muy revuelto y parece que sigue estando, aunque no creo que encontremos agua, pero quien sabe. En la página siguiente podéis ver las últimas novedades del estado del torrente.

http://www.torrentdepareis.info/pareis%20esp.htm

Nos vemos el domingo.


Ver Escorca en un mapa más grande

domingo, 19 de mayo de 2013

Volta a Mallorca: Pas de sa Roca Llisa

A las 9:20 de la mañana Jaume da el 'sus' y empezamos una nueva etapa de la Volta a Mallorca. Nos hemos reunido 16 personas (la niña de Jesús incluida) con muchas ganas de patear parte de esas comarcas tan inhóspitas que van desde el Torrent de Pareis hasta Formentor, para mi de las mas duras de Mallorca. Hoy tiene además, también para mi, la satisfacción de descubrir sitios desconocidos: el Pas de la Roca Llisa y el valle de la Malè. Qué gran idea ha tenido Jaume, nuestro guía, en esta Volta a Mallorca por etapas.
El día está despejado y se espera que haga sol a raudales, si bien las previsiones, que por suerte no se han cumplido, daban algo de agua al mediodía. Antes de partir nos dice que cambiará un poco el recorrido pero que quedará cubierto con la excursión de la siguiente etapa. Esta zona tiene la desventaja de que el mar queda lejos de las zonas 'civilizadas' y para llegar cerca de la costa hay que hacer mucha etapa de aproximación. Mirando a posteriori la ruta grabada por el GPS, se ve que apenas una sexta parte de la excursión se realizaba cerca del mar. No por ello, y dicho sea por adelantado, ha dejado de ser fantástica.
Como decía, partimos del km 10.900 de la carretera de Pollença a Lluc (en las barreras de la posesión de Mortitx) a las 9:20. Tenemos un tramo de camino por dentro de la posesión atravesando el viñedo hasta llegar a un 'botador' de madera que nos saca de los campos de cultivo entrando en el encinar. Iremos por el sendero de ses Voltes de s'Ullastre, que ya recorrimos en sentido contrario en la última etapa que hicimos. Volvemos por tanto por el mismo sitio pero en sentido contrario, en dirección norte. Es un sendero muy transitado, bien marcado y señalizado con pintura (puntos y flechas, aunque estas últimas señalan en dirección contraria a la que llevamos ahora) y fitas de piedra.
El terreno lo conocemos de sobra pues también Santueri lo ha recorrido en otras ocasiones, aparte de la mencionada. De todas formas, aunque sea conocido sigue siendo incómodo, pues es un rompepiernas y el terreno de lapiaz contribuye a hacerlo mas duro si cabe. Pero es una delicia ver las formas caprichosas que el agua ha esculpido en las piedras. Cuando las rocas faltan aparece el carrizo, invadiéndolo todo, haciéndote tropezar o dejándote manos y piernas como un Ecce Homo gracias a sus hojas serradas.
Dejamos los últimos restos de cultivo atrás y empezamos una ligera bajada hacia el Rafal de Ariant. A nuestra izquierda se ven las cimas del Puig Caracoler de Femenia, el Puig de ses Moles, el Puig Ciuró, ... Ya tenemos el mar delante y bien a la vista, y pronto vemos también a la izquierda el Bec d'Oca. Estamos casi sobre los acantilados que guardan el Rafal d'Ariant y que bajaremos por Ses Voltes de s'Ullastre. Empiezan a aparecer las primeras didaleras que nos acompañarán con sus flores rosadas durante toda la parte costera de la excursión. Empezamos la bajada por Ses Voltes y enseguida vemos las casas abandonadas de el Rafal d'Ariant. No paramos, seguimos adelante hasta la Font de s'Hort o del Rafal, donde sí hacemos la parada para merendar. Ha sido una buena tirada de andar. Tras casi dos horas de marcha se agradece el descanso para reponer fuerzas.
Tras la merienda, a eso de las once y media, vamos en dirección a la caleta de Ariant. Como bien dice Jaume, ahora empieza la excursión propiamente dicha de la vuelta a Mallorca. Atravesamos el Pla del Rafal llegando al Coll de la Caleta. Dejamos de ir hacia el norte para girar un poco a la derecha, bajando la vaguada hacia la Caleta d'Ariant. A nuestra espalda, majestuosa, la Coma de ses Truges. Delante, la costa acantilada, en penumbra a esa hora del día, entre el Cingle Verd y Punta Beca. No bajamos hasta el mar, nos desviamos hacia la Font de la Caleta a la que llegamos casi a la hora del Ángelus. La zona está bastante limpia (recuerdo hace unos años que tenía un montón de basura por todos lados). Echamos un trago de agua (muy fina comentan algunos, aunque un poco lejos para ir a buscar todos los días) y reanudamos la marcha remontando un poco por la ladera opuesta a la que llegamos. Poco a poco vemos mejor a nuestra espalda la Cova de ses Bruixes, en la cara este del Musclo de ses Cordes. El mar en calma invita a darse un chapuzón. La ladera que recorremos, por el contrario, no invita mucho; está llena de áspero carrizo y el sendero apenas está marcado con fites que te intentan dirigir por la zona menos complicada. No llegamos a ver Punta Beca, ya que en entrante de Les Figueretes nos lo tapa. Vemos también un pequeño deslizamiento justo en frente de nosotros, en la parte mas alejada del Cingle Verd. En ocasiones hay que poner todos los sentidos para salvar algún paso complicado entre rocas. Por aquí debe de estar el Pas des Forat, pero sinceramente no recuerdo nada que haga merecedor a ese nombre, de no ser un punto en el que el sendero pasa al lado de una gran roca a la que te puedes agarrar por tener algo mas de seguridad.
Nos acercamos un poco al mar y en algunos puntos hay que agarrarse con firmeza y echarle coraje para salvar algún punto complicado. Una caída, aunque solo sea de un par de metros puede ser muy peligrosa. Nos aproximamos al Pas des Pinetó. Un pino agarrado al acantilado y bajo el que pasa el sendero es el que le da el nombre. Hay que trepar unos metros para salvar un pequeño desnivel pero no es difícil. Tras el paso (es la una menos cuarto), una enorme mata nos sale al encuentro. Creo que no he visto otra que tenga el tronco tan grueso como esta (un poco mas grueso y no se puede abarcar con los dos brazos). Además las ramas están muy retorcidas y enredadas unas con otras. Todo un derroche de imaginación de la naturaleza. Tras el Pas des Pinetó, hay que remontar la ladera dejando el mar a la espalda dirigiéndonos hacia la base del Pas de sa Roca Llisa. La subida es fatigosa. El sol calienta de lo lindo. Menos mal que corre una brisa que refresca un poco y hace mas llevadera la subida. Tardamos una media hora en llegar al pie de los acantilados que es donde se inicia el paso. El Pas de sa Roca Llisa es una placa de piedra, lisa, como su nombre indica, con fuerte pendiente. Al principio hay que trepar unos metros y luego proseguir por dicha placa. Hay algún punto donde poner los pies, pero es muy delicado su paso y mas si tiene algo de humedad (como en esta ocasión). Por suerte se puede rodear y superar sin poner en peligro la integridad física. En otra ocasión, si se presenta, se intentará hacer como toca. Además las fuerzas ya no son como al principio y no es cuestión de forzar la máquina. A eso de la una y veinte dejamos el paso atrás y emprendemos una subida por la ladera (sureste) cubierta, como no, de carrizo. Hay que extremar bien el sentido de marcha pues apenas hay sendero, está todo invadido por el càrritx. Nos acercamos a los terrenos de Ariant y al final de la subida llegamos a una pista apta para coches. Hacia la izquierda iríamos hacia las casas (nos acercamos un poco para ver el valle y casas de la Torre d'Ariant; tras ellas, de izquierda a derecha, el Pa de Figa, el Puig de Gironella y el Puig de l'Esbaldregat). Por la derecha se llega a una explanada donde termina la pista y donde paramos a comer (son las dos y media).
Después de comer dejamos la comodidad de la pista (qué poco ha durado) y nos volvemos a internar por el roquedal. Vamos en dirección al valle escondido de La Malé. Como decía al principio, tenía muchas ganas de conocer este sitio. Mis lecturas de las Rutas Escondidas de Mallorca, en mis años mozos, me lo hacían imaginar como un lugar bucólico rodeado de montañas y casi inaccesible y donde trabajar ese puñado de tierra era casi mas un castigo que una satisfacción. Hoy, tras haber pasado por ahí, me afirmo en la belleza del entorno y en la casi inaccesibilidad del mismo. Por desgracia, el fruto de la tierra no compensa el esfuerzo que hay que dedicar y se nota la dejadez y el abandono. Veo de nuevo las fotos de entonces y las comparo con las de ahora y se nota el avance de la vegetación que invade aquellos terrenos cultivables. Pero como decía, todo es belleza.
Pasamos al lado de una gran piedra, como colocada a propósito, bajo la cual hay un poco de cueva con unas piletas para recoger el agua de lluvia que pueda ir resbalando por la roca o la que pueda venir por escorrentía. Un poco mas adelante un gran acebuche (si alguna vez fue olivo ya no queda nada de el) con un tronco de los mas gruesos que haya visto. Si el tronco de la mata era espectacular, el de este acebuche no le va a la zaga. Llegamos al Pou de la Malé, único lugar donde abastecerse de agua en esta zona. Aquí tiene lugar el momento cómico del día. El pozo tiene agua y algunos tienen ganas de beber un poco. El problema es que está a unos cuantos metros de nosotros. Uno tiene una cuerda, otro tiene una botella y todos los demás dando ideas para poder coger agua. Que si ata la cuerda a la botella, que si el aire hará de flotador y no se llenará, que si la atas una piedra se hundirá, que no ates la piedra arriba, que si la atas abajo mejor, que si me falta cuerda, que si me sobra. Parecía sacado de la antología del humor, igual que Tip y Coll con su famoso número de 'cómo llenar un vaso de agua'. Al final, tras varios intentos apenas podemos coger un culín de agua. Por cierto, Simó, ¿tuvo alguna consecuencia? Espero que no te diera ninguna diarrea.
Dejamos el pozo pasadas las tres y media y abandonamos el valle de La Malé en la misma dirección suroeste por la que hemos entrado. Ascendemos pegados a las paredes acantiladas de nuestra izquierda, estribaciones del Puig de Can Massot. La salida hay que hacerla por el Pas des Garrover, un pequeño collado desde donde divisamos un nuevo panorama de rocas y de montañas. Vemos el Puig Tomir y el Puig Caragoler de Femenía. En medio, al fondo, el macizo del Massanella, con el Puig de Galileu y Puig de n'Alí. Más a la derecha el Puig de ses Moles y el Puig de ses Parades. Nos queda aún un trecho hasta las casas de Mortitx, casi todo el en bajada. Casi un paseo teniendo en cuenta lo que hemos andado. Solo queda deleitarse y disfrutar lo máximo posible con el paisaje que nos rodea y que pronto dejaremos atrás. Llegamos a los terrenos de cultivo de Mortitx y media hora mas tarde a las casas y a los coches, dando por terminada la excursión (un poco después de las 5 de la tarde). Bueno no hemos terminado del todo. Queda disfrutar de un merecido descanso en el bar del Coll de sa Batalla tomando unos refrescos y comentando la excursión.
Han sido unos 14 o 15 kilómetros por un terreno abrupto, difícil de andar e incómodo por las piedras y el carrizo. Pero han sido muy gratificantes. Muy duros pero muy gratificantes.




CMP Pas de sa Roca Llisa
SFu Pas de sa Roca Llisa
JAy Pas de sa Roca Llisa

De CMP Pas de sa Roca Llisa

lunes, 13 de mayo de 2013

Próxima excursión: Mortitx - Pas de sa Roca Llisa - Coll d'Ariant (Volta a Mallorca)

El domingo que viene, día 19, Santueri hará una nueva excursión correspondiente a la Volta a Mallorca que prepara nuestro amigo Jaume Salom. Hemos quedado en las barreras de entrada a Mortitx (km 10.9 de la carretera Pollença a Lluc) a la hora habitual de las 09:00. No sé si habrá que mover coches o no, supongo que si. Lo que sí sé es que será bastante larga y dura. El Pas de sa Roca Llisa también es un punto de complejidad a tener en cuenta. Llevar agua de sobra por si pega el sol y un sombrero y muchas ganas de andar.
Os esperamos.

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domingo, 21 de abril de 2013

Cambio de planes: Cuculla de Fartàritx

Por el título de la entrada ya se nota que algo ha pasado. La idea era hacer el Pas des Pescadors pero al final cambiamos de destino. El día ya empezó mal desde el principio. Llegamos un poco pronto y no había nadie todavía, así que dimos una vuelta por Cala Sant Viçent con la intención de tomar un café (era yo quien tenía ganas) pero no encontramos nada abierto. Mal empieza el día. Como tampoco era cuestión de estar dando vueltas, volvimos al lugar de reunión donde ya habían llegado algunos cuantos. Al poco rato llegan los hermanos del que tenía que ser nuestro guía. Nos dicen que por desgracia está enfermo y no va a poder acompañarnos. Nos indican también que como no conocen muy bien el lugar donde teníamos que ir y por evitar también problemas de paso (íbamos a pasar muy cerca de 'territorio comanche') proponen cambiar la ruta e ir a la Cuculla de Fartàritx. Deliberamos un poco entre todos mirando pros y contras y al final decidimos seguir la propuesta por lo que retomamos los coches y nos dirigimos hacia Pollença y hacia la subida tradicional de la Cuculla por la arista noroeste.
Recuerdo la primera excursión que hice con Santueri fue una que se tenía que ir al Castell del Rei pero que no pudimos hacer tampoco y al final fuimos también a la Cuculla de Fartàritx. Parece que esta zona está gafada.
Hay sitio de sobra para aparcar al lado del Torrent de la Vall d'en Marc y a las nueve y media empezamos a caminar los 25 que nos hemos juntado. Hoy ha querido venir con nosotros un norteamericano, que está estudiando en la isla, con unas curiosas botas/zapatos/guantes con dedos. También quiero mencionar a compañeros del grupo Mitja Horeta Tres Quarts con los que últimamente estamos hermanados; nosotros vamos a sus excursiones, ellos vienen a las nuestras y siempre tan amigos.
Llegamos a Can Huguet y empieza la subida por un camino empedrado, en ocasiones muy bien conservado, que en dirección suroeste sube de forma suave aunque sin dar mucha tregua. Era uno de los caminos tradicionales de acceso a los altozanos de Fartàritx. No hemos andado diez minutos y ya empiezan los coros de 'tengo hambre', 'cuando llegamos' y 'falta mucho', así que apenas media hora después de haber arrancado paramos a merendar al lado mismo del camino. Hemos hecho casi la mitad de la subida sin darnos cuenta.
Retomamos la marcha tras la merienda a eso de las once y, a paso tranquilo y haciendo fotos, me quedo rezagado y en esas que veo a Jesús que baja cual triatleta a todo correr con la mochila a cuestas. Le pregunto qué pasa y al pasar por mi lado adivino a oir no sé qué de GPS. Así que ya entiendo; se lo ha debido dejar olvidado en donde hemos merendado. Alcanzo a los otros que han quedado esperando un poco mas arriba y ahí esperamos todos el desenlace. No parece que haya mucho tránsito por la zona por lo que es fácil que lo encuentre donde lo dejó. Y así fue. Unos diez o quince minutos más tarde le vemos aparecer por el camino. Lo ha encontrado pero se ha pegado una buena paliza de bajada y subida y no precisamente a ritmo tranquilo. Nos queda poco para llegar a las casas de Fartàritx Gran a las que llegamos a eso de las once y veinte y aprovechamos a curiosear un poco por los alrededores. Me llama mucho la atención un antiguo rodillo de trillar que está a lado de la era y que gracias a su peso ha evitado seguramente su expolio. Estoy seguro que más de uno le gustaría tener cosas así para decorar su jardín.
Nos hacemos la foto de grupo en la era y seguimos adelante pasando junto a la Font de Fartàritx que dejamos a la derecha. Vamos en dirección al Pas des Frare con una subida algo durilla. La vez pasada hicimos la excursión al revés, bajando por donde ahora subimos. Es una subida algo empinada pero no difícil. Solo en un punto, en lo que es el paso propiamente dicho, estás cerca del acantilado pero sin ningún riesgo. Con un último zig-zag alcanzamos un collado superando el paso. Ahora queda una subida suave por una ladera de carritx hasta la cima que tenemos al noroeste. Una piedra cae en el pie de una compañera lo que hará que vaya renqueando el resto del día y por otra parte a otro ya le faltan un poco las fuerzas. Pensemos que una vez lleguemos a la cima el resto será todo bajada.
Desde la cima a la que llegamos a las doce y media las vistas son fantásticas. No es que no las hayamos tenido durante todo el camino, pero aquí tienes menos obstáculos y puedes deleitarte mirando en todas direcciones. Hacia el noroeste, toda la parte del Puig Roig, Puig Caragoler, Coll Ciuró y Puig de ses Moles. Algo mas hacia el norte, toda la zona de Mortitx y Ariant con el macizo de Ternelles. Mas hacia el noreste, la Serra de Cornavaques, donde teníamos que haber ido, con el Castell del Rei a su izquierda. A nuestros pies todo el valle por el que va la carretera de Lluc a Pollença. Volviendo al oeste tenemos toda la mole del Puig de Ca y el Tomir. Pollença, las bahías de Pollença y Alcudia, la Península de Llevant, el Pla, etc., todo se divisa desde la cima. El día no está muy claro y nos impide ver otras islas como hemos tenido ocasión de disfrutar otras veces. Estamos un buen rato en la cima pero hay que bajar y lo haremos por el Pas de s'All (otros le dicen el 'Pas de s'ay' porque cuando estás en el y ves su dificultad empiezas a decir 'ay, ay, ay').
Empezamos la bajada descendiendo la ladera hacia el suroeste, acercándonos poco a poco al acantilado. En la parte mas baja, en una especie de collado, está el paso, una canal por la que rápidamente puedes descender los 10 o 15 metros de desnivel que hay. El paso no es complicado aunque no hay que fiarse. Tiene tres escalones o niveles en los que hay que alargar las piernas lo más que se pueda. El resto, ir con cuidado de no resbalar o tropezarse. Superado este punto vemos no muy lejos una palmera al noroeste hacia la que nos dirigimos. Son los terrenos de huerta de las casas de Fartàritx d'en Vila y, además de la palmera y otros frutales, nos reciben en un bucólico rincón un cerezo y un peral bajo cuya sombra paramos a comer y descansar.
Nos ponemos de nuevo en marcha a las dos de la tarde, dejando tan bello rincón, por un camino ancho en dirección al oeste. Por el llegaríamos a las casas de Fartàritx del Recó, pero nos desviamos a mitad de camino hacia la derecha para encontrar el antiguo camino empedrado que baja hacia la Vall d'en Marc y que antaño servía también de comunicación entre estas tierras y el valle. Bajamos haciendo zig-zags y pronto nos encontramos con el Ninot, una peña de forma característica y que dejamos a la izquierda. Rápidamente vamos bajando por el camino sin mas complicaciones que unos pequeños canchales que obligan a asentar bien los pies para no deslizarse o resbalar. Nos vamos acercando a las casas de Es Pujol que dejamos a la derecha y ya por camino ancho y llano llegamos al GR-221, en el que se ven cintas de señalización del pasado ultratrail.
Son las tres y cuarto y nos queda un paseo, un poco largo eso sí, hasta llegar a los coches, si bien tenemos que ir un rato por carretera y patear asfalto, pero queda compensado con otros tramos de camino que hacemos al lado del torrente y que llevando agua es un disfrute para los sentidos. Algunos de nosotros se han adelantado para coger los coches y venir a buscar a esos compañeros que tenían dificultades. A su llegada, además de aquellos también se apuntan otros que no tenían ninguna dificultad en caminar. El resto llegamos a los coches a las cinco menos cuarto y terminamos la jornada tomando unas cervezas, cafés o refrescos en un bar de Pollença.
El día ha acompañado sin hacer mucho calor, y siempre es un disfrute poder contemplar los paisajes desde las alturas. La verdad es que no me canso de ello a pesar de que me canse llegar. Han sido unos quince kilómetros a ritmo tranquilo (a pesar de la carrera extra de Jesús) ascendiendo a una cota modesta pero espléndida. A ver si para otra vez que vengamos a esta zona podemos hacer la excursión que toque y no otra que la sustituya.

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