domingo, 19 de diciembre de 2010

Mola de Son Pacs

Las previsiones meteorológicas anunciaban lluvia y no fallaron. Subiendo por el nuevo puente de Son Espases los limpiaparabrisas limpiaban las gotas de lluvia constantemente. De momento no llovía mucho, pero quién sabe lo que podría pasar durante el día.
Llegando a Valldemossa el tiempo nos da una tregua dejando de chispear. No ha venido mucha gente, y tal y como está el tiempo no parece que lo vayamos a ser.
Al final haremos la excursión once y a las 09:15 nos ponemos en marcha.
Iniciamos el recorrido por las calles de Vallemossa, en dirección a la iglesia y bajamos por el Carrer de ses Roques llises, dejando a la derecha la Font de la Beata. Bajamos hasta llegar a la carretera vieja girando a la izquierda. Poco antes de llegar a la carretera nueva y justo antes de cruzar un puente sobre el torrente, nos desviamos hacia la derecha por un camino asfaltado que pasa entre casas y que deja a la izquierda la depuradora. El camino termina justo antes de la entrada a una propiedad privada. Allí mismo, de frente nace un senderillo que aprovechando un marge atraviesa un encinar hasta llegar a un portillo por donde entramos en los terrenos de Son Salvat. Seguimos por el sendero hasta llegar a las traseras de esas casas. Vamos hacia la izquierda, dejando a la derecha el camino hacia Sa Baduia. Por ahí también se podría subir por un camino, vaguada arriba, hasta alcanzar el Coll de Sant Jordi, collado por el que pasaremos más adelante. Dejamos a la izquierda las casas de Son Brondo y a la derecha una fuente al lado de unos antiguos lavaderos.
Seguimos el camino hasta llegar a S'Estret, al lado de la carretera. Toca ahora la parte dura de la excursión. O por expresarlo mejor, la primera de las partes duras. Hay que subir por la ladera norte del Morro de Sa Bombarda (la pared occidental de S'Estret). A pesar de ser una buena hora para la merienda, optamos por hacer la subida antes de esta. La subida es dura, por terreno pedregoso que a causa de la lluvia está muy resbaladizo. Pasamos junto al abrigo de Son Matge, uno de los primeros poblamientos de nuestra isla. El sendero está mas o menos definido y señalizado con fitas. Demasiadas, a mi entender. En cualquier caso hay que ir hacia el pie de los acantilados y subir dejándolos a la izquierda, hasta llegar a un pequeño marge en una canal empinada. Un poco mas adelante se ve una tubería negra que pasaremos más adelante.
Pasamos la canal y seguimos el sendero. Pasada la tubería que vimos antes, subimos por una pequeña vaguada a nuestra izquierda. Dejamos también a la izquierda un aljibe cuadrado y llegamos justo después a un camino de carro girando a la izquierda. El camino termina al llegar a unas sitges. De frente se ve el cielo entre árboles que anuncia el final de la subida. Cruzamos una pared medianera a la altura de un coll de caçador muy elaborado.
Tras la dura subida de casi una hora llega el momento de descansar y merendar. El sitio en un día soleado es muy agradable con vistas hacia Palma entre los árboles. Hacia el este llegaríamos al extremo de Sa Bombarda desde donde se tiene también una vista de Valldemossa poco común. Las nubes bajas hacen que no podamos disfrutar de ello, por lo que tras la merienda retomamos la marcha, bajando por un senderillo que se dirije, en dirección sur, hacia un ancho camino por el que llegaremos al altiplano de la Mola de Son Pacs.
Llegado a éste giramos a la derecha. Hacia el este se ven, más bien se intuyen, las montañas que recorrimos el mes pasado: Sa Gubia, el Puig de s'Obi y el Penyal de sa Rata. Dejamos a nuestra izquierda un refugio de cazadores, con aljibe y pozo y empezamos una pequeña subida hacia el Puig des Boixos que queda desviado del camino un centenar de metros a nuestra izquierda. El camino desciende en rampas un poco empinadas hasta la planicie de la Mola de Son Pacs. En un momento dado llegamos a un camino asfaltado (uno de los caminos de acceso desde Son Pacs) siguiéndolo hacia la derecha hasta llegar a la Caseta de la Mola, rehabilitada en refugio de cazadores.
Continuamos por un camino que sale a mano derecha atravesando un portillo. El camino es ahora más pedregoso. Llegamos a una bifurcación y seguimos por la derecha. Continuamos un poco más y llegamos a la confluencia con el GR-221. Por la izquierda iríamos a Esporles. Nosotros vamos por la derecha siguiendo el GR durante un rato hasta llegar a un sendero que se desvía hacia la izquierda y que seguimos hasta llegar a un ranxo de carboneros que dejamos a nuestra izquierda a la vez que giramos a la derecha. El camino/sendero se hace menos evidente con árboles que crecen en medio del camino. Pasamos por otro ranxo que dejamos a la derecha hasta llegar a una sitja con dos barracas y un horno de pan. Situados en la sitja giramos a la derecha en ángulo recto. Hay fitas aunque no son buenas de encontrar, al menos en un primer momento. Caminamos en dirección noroeste hasta encontrar los acantilados del espolón de Son Ferrandell que miran a Esporles. Ascendemos hacia la parte alta del espolón siempre con el precipicio a la izquierda. La idea era llegar al extremo del espolón desde donde se divisa una magnífica vista de la marina de Valldemossa y de las montañas que la rodean tanto por la parte de Esporlas como por la de Valldemossa. Pero hoy no era buen día a causa de la niebla por lo que desistimos de llegar al final. Dejando a la espalda el acantilado andamos de frente para encontrar el otro acantilado, el que mira a Valldemossa y una vez llegado a él giramos a la derecha campo a través hasta encontrar un camino que en un momento dado desciende hacia la izquierda en dirección a una sitja. Bajamos un poco más hasta encontrar un sendero que recorre a media altura los acantilados. Nosotros giramos a la derecha. A 50 m dejamos a la derecha la Font de s'Almangra. La fuente está en el fondo de una pequeña cueva entre peñascos. La almangra que le da el nombre, es un compuesto de aluminio y óxido de hierro que mezclado con tierra servía, entre otros usos, para marcar las ovejas. Seguimos sendero adelante hasta llegar a un nuevo ranxo de carboneros, llegando nuevamente al GR cerca de una pared de partió, en donde hay una piedra a modo de escalón y otras tres más del otro lado de la pared. Es el lugar llamado Es Passets. Del otro lado un sendero baja hacia la Font des Verger y Son Ferrandell. Nosotros paramos aquí unos minutos para comer.
Tras la comida, continuamos la marcha siguiendo el trazado del GR que ya no dejaremos hasta Valldemossa. Andamos hacia el noreste entre encinas primero y entre pinos después hasta llegar al Coll de Sant Jordi. Hacia la derecha llegaríamos hacia las casas de Son Salvat y Son Brondo, por donde hemos pasado por la mañana.
Desde el collado seguimos en dirección norte para hacer el último esfuerzo ascendiendo a la Comuna de Valldemossa. La ladera al principio es bastante rocosa con escasos árboles. A nuestro paso dejamos numerosos puestos para la caça al coll. La aparición del encinar y unos miradores naturales sobre la marina de Valldemossa, que apenas se ve por la niebla, nos avisa de la próxima llegada a la parte alta de Sa Comuna donde llanearemos durante un tramo en dirección noreste. La cima de Sa Comuna no es muy evidente y tendríamos que desviarnos del sendero. Tal y como está el día desistimos de ir.
El inicio de la bajada es un poco brusco y en poco tiempo descendemos bastantes metros. Estamos en la ladera norte. El musgo abundante por todas partes da ese toque especial de selva húmeda que la lluvia caída poco antes hace realzar mas. Llegamos poco después al Penyalot, con un aljibe cubierto, un coll de tords y las ruinas de una barraca pegada a las rocas. Hay también una señal del GR que indica 'Valldemossa: 20 min'.
Seguimos la indicación de la señal bajando por un precioso camino empedrado que a ratos se agarra a la montaña para salval algún desnivel importante. Pasamos un portillo y ya vemos Valldemossa casi a nuestro alcance. Justo delante el Molí de la Beata, al que subiremos dentro de un rato. Antes y al lado de las casas de Sa Teulera pasamos por la Font de na Llambies.
Desde la fuente se puede llegar a Valldemossa por el camino de acceso a las casas de Sa Teulera, pero nosotros vamos por el camino de la Comuna en dirección noreste dejando la montaña a la derecha hasta encontrar un pequeño claro desde donde arrancan unas escaleras a la derecha que en poco menos de 5 minutos nos dejan al lado del oratorio de la santa. Hacia la izquierda tenemos el molino, con algunas de sus dependencias en estado ruinoso.
Bajamos nuevamente al camino de la Comuna girando a la derecha y seguimos el sendero hasta llegar en pocos minutos a Valldemossa. Son casi las cuatro de la tarde cuando llegamos al pueblo y hemos recorrido unos 17 km algo exigentes por los importantes desniveles superados. Lástima de los paisajes que no se han podido ver a causa de la niebla, pero por lo demás hemos tenido mucha suerte de que la lluvia apenas ha hecho acto de presencia y nos ha permitido disfrutar de la excursión.
Con ésta acabamos el año 2010. Que el año que viene esté lleno de rutas tan bellas como las que se han hecho este año.
Molt d'anys a tots.

De CMP Mola de Son Pacs


JLT Mola de Son Pacs


CMP Mola de Son Pacs



domingo, 12 de diciembre de 2010

Próxima salida: Mola de Son Pacs

Para el domingo que viene, día 19 de diciembre, se hará la última excursión de este año. Esta vez iremos por la Mola de Son Pacs y la Comuna de Valldemossa. Un servidor, Carlos, hará de guía del grupo.
El lugar de reunión es el restaurante Can Pedro de Valldemossa a la hora habitual de las 9 de la mañana.
Hasta el domingo.


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martes, 23 de noviembre de 2010

Sa Gubia

A las 9:15 empezamos a andar desde el lugar de reunión: el aparcamiento de Can Penasso. Somos 19 (incluido un niño) los que haremos la excursión, que tendrá tres partes más o menos diferenciadas: una primera parte de subida hasta Sa Gubia, una segunda de bajada hasta las cercanías de la posesión de Pastoritx y una final de llaneo hasta el lugar de salida.
El día está medio nublado. Las previsiones meteorológicas anuncian algún que otro chubasco entrada la tarde. De momento el tiempo aguanta a pesar de alguna gotilla de lluvia que no nos alarma.
Iniciamos la marcha subiendo por la carretera en dirección a Sóller. Es un kilómetro escaso pero que debido a su peligrosidad lo hacemos rápidamente. A nuestra izquierda vamos dejando el Puig de son Nassi y el Puig de son Poc. Alturas que iremos rodeando primero por el norte y luego por el oeste. En apenas un cuarto de hora llegamos a la entrada de la posesión de s'Alqueria d'Avall. Pasamos cerca de las casas dejándolas a la derecha y rápidamente las dejamos atrás mientras empezamos a ascender por un camino de carro muy cómodo teniendo la Serra de son Socies a la derecha y el Puig de son Poc a la izquierda.
El camino va trazando continuos zig-zag mientras asciende. A medida que ganamos altura tenemos una vista mas general de las casas de s'Alqueria y del pueblo de Bunyola. En nuestro camino también pasamos por delante de varios cobertizos de piedra para el ganado y que pueden servir para protegerse en un día de mal tiempo. El desnivel, sin ser importante, se hace un poco exigente en algunos tramos. El cielo se ha despejado un poco y el sol empieza a calentar quedando algunos en manga corta. Media hora después de haber dejado la carretera de Sóller, hacemos el alto para la merienda donde recuperaremos las fuerzas necesarias para el último tramo de subida.
Retomada la marcha tras la merienda continuamos subiendo por el ancho camino. Poco a poco nos vamos situando a la misma altura que la aguda cima del Puig de son Poc. Tras el, el pueblo de Bunyola a la derecha y la Comuna de Bunyola, con el Penyal d'Honor a la izquierda. Frente a nosotros, acercándonos poco a poco a el, las paredes casi verticales del Puig de son Nassi. Ocho o diez curvas cerradas mas, pasando al lado de más refugios con pozo incluido y aljibes de agua para el ganado, y llegamos al collado entre el Puig de sa Plana y Sa Gubia. En el hay una lápida del Fomento del Turismo y allí mismo parte el sendero hacia el mirador y el refugio de Leandro Ximenis. Desde el lugar de la merienda hasta este collado han pasado unos tres cuartos de hora.
El sendero hacia el mirador sale del camino por su lado izquierdo. En escasos 10 minutos dejamos a la izquierda el refugio (un cobertizo de obra más limpio que otros que hemos dejado junto al camino) y un minuto después alcanzamos la cima de Sa Gubia, donde nos recibe un mirador casi colgado del vacío y con una esplendida vista sobre el Pla de Mallorca. La poca altura de esta cima (609 m) no quita la magnífica vista que tenemos sobre toda la llanura de Mallorca y parte de la Serra de Tramuntana. También distinguimos a lo lejos, un poco difuminadas, las islas del archipiélago de Cabrera. Las pequeñas cimas más cercanas que nos rodean son Sa Falconera (al otro lado de la vaguada del torrente de Sa Gubia), el Puig de S'obi y el Penyal de sa Rata por el oeste, y por la parte este la Serra d'Alfabia y los montes de la Comuna de Bunyola, con el pueblo a sus pies. En el Pla destaca, a lo lejos, el Puig de Randa.
Regresamos por el mismo sendero llegando de nuevo al camino carretero. Giramos a la izquierda en dirección al predio de Muntanya. Pasamos por nuevas casetas para el ganado, dejamos a la derecha el desvío hacia el Pas de sa Fesa y al poco empezamos a ver a nuestra izquierda los tejados de la posesión. Poco antes de llegar a las barreras de entrada he visto una planta de romaní (romero) de flor casi blanca. No es muy habitual este color, normalmente es de color azulado, y aunque otras veces lo he visto de color azul muy pálido, nunca había visto una mata de flores tan blancas. En poco más de media hora hemos recorrido este tramo.
Desde las barreras seguimos por camino en dirección a la vaguada que tenemos hacia el noroeste (torrent de s'Aubi), pero al poco tiempo nos desviamos por un senderillo que asciende por la ladera izquierda hacia el collado entre el Puig de s'Obi y el Penyal de sa Rata. Aunque hay fitas de tanto en tanto, a ratos perdemos el sendero pero la dirección es siempre en subida hacia el oeste. Al llegar al collado pasamos una pared medianera con rejilla por un botador de madera. Casi frente a nosotros tenemos el Puig de na Fátima y detrás na Ferrana y la Mola de Son Pacs (destino de la excursión del mes que viene). Ya más lejos, la Mola de Planicia y el Galatzó.
Hemos hecho la parte de subida. Empezamos ahora con la segunda parte de la excursión: la bajada. Empezamos faldeando la ladera hacia nuestra derecha (oeste) sin subir ni bajar atravesando un carrizal, pasando al pie de un cortado de la ladera del Penyal de sa Rata y atravesando una pared medianera por su parte más alta. Unas fitas y puntos rojos nos indican el camino. Seguimos en dirección noroeste por el senderillo manteniendo la altura y atravesando terrazas de olivar, donde antiguos incendios han dejado su huella en los troncos, hasta llegar a una especie de mirador sobre Pastoritx. Aquí tenemos un momento de indecisión en la dirección exacta por la que seguir. Optamos por hacer una bajada directa hasta que un precipicio hace que nos desviemos nuevamente hacia el sureste, pasando por una vieja era, buscando el paso más accesible siempre en bajada. Nuestros pasos nos llevan hasta la parte baja de la pared que atravesamos al pie de los peñascos (en un momento dado es una buena referencia).
En ese punto nos volvemos a desviar hacia el noroeste. La bajada no es peligrosa, pero sí un poco delicada y mas teniendo en cuenta que empieza a llover dejando las piedras resbaladizas. Poco a poco, con cuidado, y descendiendo continuamente llegamos al torrente del Comellar de l'Infern o de na Morta. Viendo las fotos aéreas, de seguir un poco más adelante en el mirador sobre Pastoritx hubiéramos acertado la bajada por el Pas des Caragol. Lo bueno es que ha dejado de llover. La mala suerte ha sido que ha llovido en el tramo mas complicado. ¡Qué le vamos a hacer!
Cruzamos el torrente y nos encontramos con un camino empedrado. Giramos hacia la izquierda, torrente abajo, paralelos a el, a veces incluso por su cauce hasta pasar al otro lado y llegar a las abandonadas casas de Raixeta donde paramos para comer. En hora y media hemos bajado desde el collado hasta las casas.
Las casas de Raixeta tienen el patio (o clastra) abierto, no es como en otras posesiones que lo tienen interior. Sobre uno de los portales hay un escudo de armas (según consultas posteriores, de la familia de los Despuig). Corresponde esa parte a la casa de los senyors. Las otras dependencias son las de los amos con instalaciones para ganado, la tafona (almazara), graneros, etc. En una de las paredes que mira mas hacia el sur, hay un reloj de sol muy deteriorado con el gnomon doblado y del que apenas se distinguen las líneas horarias. Todo es abandono: tejados caídos, paredes desconchadas. Apenas quedan vestigios de lo que en su día debieron ser. Una de las dependencias, a la derecha según se sale hacia Raixa por el camino, sí que parece que la han rehabilitado (al menos se ven paredes y tejado nuevos).
Salimos de Raixeta después de haber comido en dirección a Raixa, por camino de carro en ligero descenso y con el torrente a la derecha. A la izquierda tenemos las laderas del Puig Pla primero y de Sa Falconera después. Media hora de camino y empezamos a ver las instalaciones de la finca de Raixa. El camino viejo pasaba por en medio de la clastra de esa posesión pero ahora hay que desviarse, cruzando el torrente y rodear los jardines y el aparcamiento nuevo. Mientras rodeamos las casas, vemos los muros del estanque, la balconada con los arcos y los miradores en la ladera de la montaña.
Terminamos de rodear la finca y dejamos atrás el acceso que hay desde la carretera de Sóller, entrando en un camino flanqueado por paredes. Es el Camí de Passatemps desde donde volvemos a ver las cimas que hemos visto y transitado por la mañana: Sa Gubia, Puig de son Nassi y Puig de son Poc, llegando sin mas problemas a la carretera de Sóller y a Can Penasso poco antes de las cuatro de la tarde.
La excursión en un principio parecía que iba a ser suave, pero así y todo hemos andado más de 18 kilómetros y, para mi, por zonas que no había estado nunca y que sin tener alturas considerables como en otros sitios de la Serra, no por ello tienen menos valor cultural, natural o paisajístico que aquellas.

CMP Sa Gubia


domingo, 14 de noviembre de 2010

Próxima excursión: Sa Gubia

Para el domingo que viene, día 21, haremos la excursión mensual. A ver si esta vez tenemos mejor suerte que el mes pasado y el tiempo no nos impide su finalización.
El objetivo será Sa Gubia, una cima no muy elevada pero desde la que tendremos, seguro, una mágnífica vista sobre el Pla y sobre la sierra.
Nos guiará nuestra compañera Eva. El lugar de reunión és el restaurante Can Penasso (en el kilómetro 14,8 de la carretera de Sóller, pasado el desvío de Bunyola) a la hora acostumbrada de las 9 de la mañana.
Os esperamos a todos.


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domingo, 17 de octubre de 2010

Caseta del Mal Home

A las nueve y pocos minutos salimos en coche desde el campo de fútbol, con idea de evitar y ahorrarnos un trecho de carretera tanto a la ida como a la vuelta. Nos acercamos así hasta el inicio del Camí de Tenja donde dejamos los coches.
El día está plomizo y las previsiones anunciaban lluvia para ese día. De momento aguanta.
A eso de las nueve y media nos ponemos en camino. Delante tenemos la Muntanyeta de Tenja y Es Telègraf. Somos 20 (incluido un niño) los que nos hemos reunido.
Las excursiones con Guillem, siempre tienen algún tipo de sorpresa, bien por alguna actividad o por algo que nos hace pensar o meditar sobre algún tema concreto. Hoy nos propone que durante la merienda nos leerá un relato de Salvador Galmés y que tras la excursión hagamos una crónica de la excursión imitando su estilo en lo que nos sea posible.
No han pasado 15 minutos de marcha cuando empieza a caer una ligera llovizna. Parece que las previsiones meteorológicas se cumplen. Pocos minutos más y la llovizna se convierte en lluvia ligera. Echamos mano de los paraguas, capas y chubasqueros y continuamos un poco. No parece que el tiempo vaya a cambiar así que deliberamos sobre qué hacer. Guillem nos reúne y nos comenta un poco la ruta, caracterizada casi casi por la ausencia de 'ruta'. Es decir, que apenas hay camino o sendero que seguir y que se irá en muchos tramos 'a la mala'. También nos dice que no hay un refugio donde cobijarse en caso de que la lluvia vaya a más. La asamblea se salda con 3 bajas que vuelven a los coches. Guillem nos comenta seguir hasta el lugar previsto de merienda y decidir allí en función de las condiciones que tengamos.
Seguimos unos quince minutos mas, dejando el camino ancho e internándonos ladera arriba por unos bancales. En ese momento abandonan otros dos. Vamos campo a través, entre la vegetación que cubre las terrazas y superando las paredes de piedra. No tarda el agua en empaparnos los pantalones y las botas. Al final llegamos a la Caseta del Mal Home, una pequeña caseta de piedra medio derruida donde se adivinan dos dependencias. Guillem nos comenta que uno de los cuartos, el de la entrada, estaba ocupado por el 'ase'; en el otro (a mi incluso me parecía mas pequeña que la primera) vivía el matrimonio y sus 5 hijos. Parece mentira que pudieran vivir en apenas 10 ó 12 metros cuadrados una familia con 5 hijos. El nombre de la caseta y de su habitante ('el mal home') era debido a que no frecuentaba la iglesia los domingos (se ve que tenía otras obligaciones como su familia y sus escasas pertenencias y no podía dedicarse a la devoción, pero eso estaba mal visto en aquella época). No recuerdo si Guillem comentó que esto era de hace unos 40 o 50 años.
Merendamos, como podemos, bajo la lluvia. En esos momentos cae bastante fuerte y tras una segunda asamblea decidimos abandonar. Pocas veces ha abandonado el grupo una excursión. Los más veteranos comentan que apenas una o dos veces se ha tenido que echar atrás una salida por la lluvia. Pero visto lo visto, y ya que el tiempo no parece cambiar y que tendremos que ir mayormente campo a través, entre zarzas y carrizo, decidimos dejarlo para otro año.
Guillem nos propone ir a Ses Sitges, una granja escuela donde se realizan (realizan) actividades de educación ambiental y colonias de verano. Terminamos de merendar y regresamos por el mismo camino al principio para desviarnos después hacia las casas. Mientras, los conductores han ido a buscar los coches para acercarlos también a las casas.
La llegada supone el final de la excursión, pero el inicio de una velada memorable, con entretenimientos a base de chistes, juegos y anécdotas y conversaciones de otras excursiones o de cualquier tema en general. No faltó un relato de Salvador Galmés ('Hivernal') y una actividad que cuando nos la propuso Guillem no dudamos casi nada en su realización. Consistió en hacer 'orellanas' u orejas. Un postre a base de harina, leche, manteca, huevo y un poco de anís. Jesús se dedicó a mezclar todos los ingredientes y repartir un poco de la masa a cada uno para, con un rodillo, aplanarla muy finamente, cortarla en rectángulos y freírlos en una sartén. La verdad es que quedaron, como dice Arguiñano, ricas, ricas, y dimos buena cuenta de ellas tras la comida, acompañadas de un café y una copa de hierbas y/o de pacharán.
El relato de Salvador Galmés sirvió de ejemplo de lo que Guillem quería que intentásemos hacer. Un pequeño relato de la excursión siguiendo el estilo narrativo de dicho escritor. Desde aquí dejo abierta esta crónica para que cada uno que quiera la termine con su pequeña aportación.
Por cierto. No recuerdo si se comentó entonces, pero mirando la biografía de Salvador Galmés resulta que nació precisamente en Ses Sitges.
Si alguien le interesa realizar la excursión, que deje un comentario para que Guillem lo pueda leer. En todo caso, para el año que viene es seguro que la realizaremos, como asignatura pendiente que nos ha quedado en este inicio de temporada.
Quiero disculparme por no haber publicado esta crónica antes pero mi ordenador ha estado a punto de pasar al reciclaje.

CMP Caseta del Mal Home


domingo, 10 de octubre de 2010

Nueva temporada: Montaña de Calicant y Telègraf

Hola a todos.
La verdad es que la temporada 2010-2011 empezó el mes pasado con la novena etapa de la vuelta a Mallorca (Estellencs-Banyalbufar-Port des Canonge- Son Olesa) que organiza y lleva a cabo nuestro compañero Jaume Salom. Pero no pude hacer ni la entrada de presentación ni la crónica pues no pude asistir a ella. Otras caminatas por los Pirineos me lo impidieron.
Así que sirva esta entrada, aunque por atrasado, como saludos y presentación de la nueva temporada de excursiones cuyo programa (y también el programa infantil) podéis encontrar en la dirección http://www.mallorcaweb.net/stolsantueri/
Para el domingo que viene, 17 de octubre, se realizará la segunda excursión de la temporada: Montaña de Calicant y Telègraf, en las cercanías de Sant Llorenç. El lugar de reunión es precisamente en el campo de fútbol de esta localidad, a la hora habitual de las 9 de la mañana. Nuestro guía será, como en otras ocasiones en las que vamos por Sant Llorenç, Guillem Pont, buen conocedor de aquellas tierras y que siempre nos tiene preparada alguna sorpresa.
Ánimo a todos que os esperamos.


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domingo, 20 de junio de 2010

Torrent de Pareis (2010)

Mientras me acerco hacia Inca por la autopista, empieza a chispear un poco. Por lo visto, las predicciones que indicaban que llovería durante la mañana se van a cumplir. En principio no era mucho, pero subiendo hacia Lluc caen unos cuantos chaparrones cada uno de los cuales va preocupándome más. Al llegar al punto de reunión ya están casi todos listos (la verdad es que me retrasé un poco y llegué mas tarde de la hora acordada) y culminando los preparativos de ver quien mueve los coches para dejarlos en La Calobra. La conversación se centra también en el tiempo, el la lluvia que ha caído y en lo que nos podemos encontrar. Esos chaparrones no han gustado nada. Quedamos con la idea de llegar al menos a S'Entreforc y ver in situ el terreno. Si vemos las piedras muy mojadas daremos media vuelta y regresaremos.
Empiezan a bajar unos coches y aún llegan otras personas con intención de hacer el torrente con nosotros. Les planteamos la situación de que podemos encontrar mal terreno y eso les hace echarse para atrás. Para otra ocasión nos dicen.
Terminamos de hacer el movimiento de coches de rigor y a las 9 estamos prácticamente listos. Según cuenta Tomeu (nuestro guía hoy) mientras estábamos dejando los coches en La Calobra le volvieron las dudas de hacer o no la excursión. Un grupo de 40 o 50 personas ha subido del torrente y lo ponían bastante negro.
Al final nos decidimos y a las 9:10 empezamos la bajada los 18 que componemos el grupo (2 niños incluidos). Pasamos al lado de los terrenos de labor y dejamos la piedra foradada a la derecha. Esta vez no nos paramos en ella, ya que preferimos aprovechar la calma que tenemos en ese momento. Calma que no dura mucho pues se pone a chispear al poco tiempo. Echamos mano del chubasquero, los que lo tienen, y seguimos adelante. Tenemos ya enfrente las grieta que forma S'Entreforc. A la derecha el antiguo cuartel de carabineros (de lejos parece bastante avanzada la rehabilitación que están haciendo) con la mole del Puig Roig y las casas de Cosconar incrustadas en él. Veinte minutos de marcha y hacemos la parada de costumbre para comprobar que el eco del torrente sigue en perfecto estado y funcionando correctamente.
Por detrás de nosotros se oyen voces que indican que otro grupo está bajando. Ha dejado de llover afortunadamente, pero el terreno está mojado y hay que ir con cuidado. Por desgracia ocurre el primer imprevisto de esta excursión. Un resbalón hace golpear con la cabeza en una piedra a una compañera de nuestro grupo. Unas gotas de sangre hacen saltar la alarma. Por suerte ha sido una herida pequeña. No tenemos botiquín pero el grupo que viene detrás sí que tiene un poco de betadine y unas gasas y podemos curar la herida. Desde aquí damos las gracias a ese grupo, los Bous Bufats, por su ayuda desinteresada. Por suerte dejaron ese día las bicis y bajaron al torrente. De nuevo, muchas gracias.
El resto de nuestro grupo está ya en el lecho del Torrent de Lluc, adonde llegamos los rezagados a las 10:30. Nos dirigimos hacia S'Entreforc pegados a la pared de la izquierda, aunque algunos les da por empezar a saltar entre las piedras antes de tiempo, bajando ese tramo del Torrente de Lluc por el mismo cauce. Un cuarto de hora después llegamos a S'Entreforc donde paramos un rato para merendar. Poco tiempo, pues el tiempo aguanta y hay que aprovecharlo. Las rocas están secas como si no se hubieran enterado de la lluvia que había caído poco antes, aunque también es posible que ahí no haya llovido nada.
Retomamos el camino a las 11:00, rodeando el primer tramo delicado, Sa Llosa, al principio por la derecha y después dejándonos resbalar o aprovechando los escalones picados en la piedra inclinada. Arriba, en la pared de la derecha, vemos la entrada más o menos rectangular de la Cova des Soldat Pelut.
Justo después de Sa Llosa toca el primero de los pasos complicados, el Gorg des Cingles, que salvamos sin mayores problemas. Salvamos otro paso donde, por seguridad, utilizamos una cuerda que ha traído nuestro compañero Rafel. También lo pasamos sin mayores complicaciones. Sin embargo nos vamos encontrando una serie de charcos a nuestro paso que en condiciones normales no deberían de haber estado. Se pueden evitar sin muchos problemas, cuando de pronto llegamos a un punto donde se nos planteará un nuevo dilema. Creo que es en el llamado Gorg des Capellà, donde el agua cubre unos 50 ó 70 metros de cauce de lado a lado. No sabemos cuanto cubre ni si hay zonas mejores o peores para pasar. Unos excursionistas, al otro lado del charco, nos dicen por donde han pasado para no meterse en la zona mas profunda. Dicen que el agua llega un poco por debajo de los hombros, aunque claro, eso depende de la altura de cada uno. No las tenemos todas con nosotros, y yo el primero. Por un lado me seduce la idea de pasar, pero por otro lado pienso en los gadgets electrónicos y en la posibilidad de que se escacharren. Lo que está claro es que si pasamos no habrá vuelta atrás. Cuando en la entrada anterior comentaba que después de haber hecho el torrente muchas veces siempre había algo de él que me sorprendía, no esperaba encontrarme con esto. Nunca, excepto una vez (por no recordar el paso), había tenido necesidad de meterme en las pozas. Aquella vez fue en uno de los últimos gorgs (el Gorg de sa Figuera o el Gorg Dolç). En esta ocasión tenemos el contratiempo antes de la mitad del recorrido. Hay que decidirse si pasamos o no y al final optamos por hacerlo con gran alegría... para los niños.
Toca el engorro de descalzarse, cambiarse de ropa poniéndonos el bañador, guardarlo todo en la mochila y con ella sobre la cabeza ir pasando. El agua está fría, bastante fría, aunque si hubiera hecho sol nos hubiera parecido más fría todavía. Por desgracia algunos no pueden evitar el chapuzón de cuerpo entero con caída de la mochila en el agua. Así vamos pasando, de uno en uno, para después, en la otra orilla, vuelta a vestirte, a calzarte, etc., etc. En esos momentos son las doce y cuarto.
Pensando en la aventurilla pasada y que ya no nos podría ocurrir nada más, continuamos el descenso, a veces por el cauce, a veces rodeando un poco por las orillas, a veces haciendo contorsionismo en ciertos pasos. A la altura del Gorg de la Figuereta (desconozco si la higuera que le da nombre es una a la que le hice una foto y que de forma increíble salía de una roca) ya vemos la Cova del Romagueral, con su característica forma de pera o de campana a la que llegamos a la una menos cuarto. A partir de aquí nos adentramos en la parte más estrecha del torrente, lugar donde se sitúa el Salt des Soldat Pelut.
Con sol y a ciertas horas, este tramo con los claro-oscuros que se forman y la vegetación colgando de las paredes es realmente fascinante. Hoy, con el cielo nublado no lo es tanto pero sigue impresionando ver las señales del nivel que puede tener el agua y que nos cubrirían con creces. Llegamos al paso de Grassos, estrenyiu-vos, a la derecha del cauce, donde con la ayuda de Tomeu, que nos indica donde poner los pies, lo salvamos sin mucha complicación. Pero al llegar al siguiente paso, en el Gorg de sa Creu, por la izquierda, una nueva sorpresa. Otra vez vemos que el agua nos cierra el paso. Nuevamente están las personas que nos indicaron por dónde pasar anteriormente y esta vez nos dicen que aquí no hay tutía, que no se hace pie y hay que nadar se quiera o no se quiera. Por suerte podemos pasar las mochilas por el otro lado del paso dejándolas caer para que la recoja otro compañero y, sin impedimentos, poder atravesar a nado los 20 metros que nos separan de la otra orilla. No acabamos de calzarnos de nuevo y andar un poco para, en seguida, casi aún con los pies mojados, nuevo paso por el agua, en el Gorg des Degotís. Esta vez hacemos una cadena para pasar las mochilas hasta la otra orilla aprovechando unas rocas más o menos cerca de la superficie (un hueco bastante ancho entre ellas dificulta ir andando con la mochila a cuestas, por lo que el chapuzón no nos lo quita nadie). En esos momentos ya nos da igual lo que podamos encontrar. Al principio puedes tener más o menos reparo, pero a estas alturas ya poco te importa. Si no fuera por las cámaras de fotos, teléfonos y similares, la verdad es que estaría siendo una gozada. Bromeamos con comentarios del trabajo que le ha llevado a Tomeu llenar esas pozas que si con camiones que si con una manguera.
A eso de la una y media llegamos a Es Degotís, que en esta ocasión gotean como nunca antes había visto. Pero esta vez no les hacemos prácticamente ningún caso. No ha sido un día de calor y ya bastante remojados estamos. Creo que es la primera vez que no he bebido o me he refrescado con el agua de esta fuente.
Aún hemos de pasar un último gorg, aunque esta vez no es necesario quitarse la mochila de la espalda, pues el agua solo llega a las rodillas. Sólo la incomodidad de quitarte las botas antes y ponértelas después. Estamos en el Gorg de sa Figuera, y en seguida llega el Gorg Dolç, donde evitamos otro remojón aprovechando un madero entre dos piedras.
Una hora después de Es Degotís llegamos a S'Olla, ensanchamiento del torrente justo antes de su desembocadura. Sanos y salvos, quitando alguna que otra caída (afortunadamente sin consecuencias; ¿verdad, Joana Maria y Kika?) y varios chapuzones. Una trinchera con agua nos corta el acceso a la playa. La mayoría nos quedamos antes. Ya no hay ganas de más remojones aunque algunos sí que pasan llegando hasta la orilla del mar que ese momento estaba muy agitado.
Como dije, el Torrent de Pareis siempre tiene alguna sorpresa, y esta vez han sido las pozas con agua que han puesto la guinda a la excursión. Ocho de nosotros hacían el torrente por vez primera y seguro que lo recordarán toda la vida. Y está claro que si para otra vez que vayamos me entero de que nos vamos a encontrar con agua, dejo de lado aparatos electrónicos y cosas de valor y a disfrutar como un enano.
Si buscais en el google 'Bous Bufats', podréis ver un vídeo suyo que muestra cómo pasaron ellos (igual a como pasamos nosotros). En sus fotos podéis ver cómo curaron a nuestra compañera.
A nuestros álbumes podéis acceder picando en las fotos siguientes.



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