sábado, 26 de marzo de 2011

Camí des Correu, Camí de Baix y Camí des Pescadors

Primermente corregir el error de la entrada anterior, donde hacía la introducción a la excursión y donde ponía Camí de la Mar, en vez de Camí de Baix. Me lió el camino que hicimos hace poco en la etapa de la vuelta a Mallorca. Una vez aclarado este punto pasamos a la crónica de la excursión.
Salimos de Esporles a las 09:20 (un café a última hora tuvo la culpa de salir un poco mas tarde). Somos 18. Un poco antes nos despedimos de unos compañeros del pueblo que no han podido venir en las últimas excursiones.
Callejeamos por el pueblo siguiendo el GR de la Ruta de Pedra en Sec. Vamos por el lateral sur de la iglesia y en seguida llegamos a unos escalones de piedra en subida. Es el inicio del Camí des Correu. A la derecha tenemos las laderas de la Fita del Ram, donde destaca a media altura El Castellet, asomando entre los árboles. Cruzamos la carretera hacia Banyalbufar / Valldemosssa y caminamos paralelos a esta, dejando a la izquierda las casas de Sa Granja. El camino está cerrado a ambos lados por rejilla. En algunos sitios el talud de tierra hacia la carretera ha cedido dejando agujeros que si van a mas pueden ser peligrosos. Pasamos de nuevo la carretera y ascendemos por sendero hasta alcanzar un portillo por el que entramos en el encinar. El camino asciende, empedrado, hacia el Coll des Pi. Dejamos el predio de Ses Mosqueres a nuestra derecha y una extraña huella en una piedra en el suelo llamada Sa Potada des Cavall relacionada con leyendas del rey Jaume I. Poco más adelante, a la derecha se abre un claro a la derecha. Es la Era des Moro y aprovechamos para descansar y merendar. Ha pasado poco más de una hora desde nuestra salida.
Tras la reanudación nos quedan 10 minutos de subida hasta el Coll des Pi y el inicio de la bajada hasta Banyalbufar. Aquí está uno de los tramos empedrados mejor conservados y más bonitos. Seguimos caminando entre encinas con vestigios aquí y allá de la presencia de la antigua actividad humana: hornos de cal, sitjas, barracas, etc. Pasamos por los terrenos de Son Sanutges y el mar hace acto de presencia y nos acompañará en la segunda parte de la excursión. El terreno se hace más pendiente. Empezamos a encontrar marjades con diferentes cultivos a nuestra derecha mientras a la izquierda seguimos teniendo encinar. Un par de curvas mas y llegamos a la Font de la Vila, entubada para aprovechamiento hídrico del pueblo. Seguimos bajando entre cultivos, terrazas y estanques, maravillándonos por el ingenio para aprovechar el más mínimo rincón de tierra cultivable y la más mínima gota de agua. Entramos en la población y llegamos a la plaza de la iglesia.
Aquí tenemos dos posibilidades, ir hacia el puerto para ascender a continuación hacia el inicio del Camí de Baix o ir por la carretera hacia el mismo inicio. El mar revuelto hace que optemos por la segunda opción, por lo que, intentando pasar el mal trago cuanto antes, andamos el kilómetro y medio que nos separa de la Volta des General, inicio del Camí de Baix. Este camino transcurre entre pinos a media ladera del Puig de ses Planes (a nuestra derecha). El camino está perfectamente señalizado con indicaciones en las bifurcaciones para evitar pérdidas. El camino se acerca al pie de unos acantilados en la zona llamada Es Corral Falç. Poco mas adelante llegamos a los terrenos de Son Bunyola cuyas casas vemos a nuestra derecha. A la izquierda, la punta de s'Aguila se adentra en el mar. De haber hecho hoy el Camí de la Mar que hicimos hace dos meses, no hubiéramos podido pasar de tan agitado que estaba hoy. El último tramo del camino transcurre cerca del mar con abundantes ejemplares de brezo blanco (o bruc). Cerca del puerto, poco antes de llegar, en un rincón un poco protegido del aire hacemos la parada para comer.
Tras la comida reanudamos la marcha, bordeando un momento la costa hasta llegar a las casas del Port des Canonge. Vamos por el camino o calle principal dejándolo atrás. Al final de la urbanización dejamos el asfalto, donde la carretera empieza a zigzaguear para salvar el desnivel de los acantilados y laderas que cierran el Port des Canonge. Vamos por el antiguo Camí des Pescadors, por la vaguada o a la orilla de un torrente. El camino, a ratos empedrado, asciende sin cesar, a ratos mas empinado que otros. No hay muchas marcas pero tampoco hay posibilidad de pérdida, exceptuando en un punto en donde parece que sigue recto, cuando realmente hay que desviarse girando un poco a la derecha (si nos fijamos veremos que hay restos del antiguo empedrado). Llegamos a un puente sobre el torrente con un vial del antiguo proyecto de urbanización, hoy afortunadamente abandonada, pero con presencia de mobiliario urbano (farolas, sobre todo) en desuso.
En ese lugar giramos a la izquierda por el vial para en seguida girar de nuevo a la derecha (flecha indicadora) reanudando la subida por la vaguada. Queda superar un desnivel de unos 100 metros por sendero y después camino ancho hasta llegar de nuevo a la carretera del puerto. Caminamos por ella, en subida, unos metros atajando alguna que otra curva, hasta llegar a un collado. En el, una nueva indicación nos desvía a la izquierda. Queda un último repecho por sendero hasta llegar a la balconada de Mirant de Mar, con una explanada y un mirador sobre la costa del Port des Canonge y donde nos hacemos la foto de grupo de rigor. Ya ha pasado lo peor y desde ahora todo será llano o cuesta abajo.
Un camino de carro entre pared y rejilla nos conduce hasta la carretera de Banyalbujar a Valldemossa, que andamos (hacia la izquierda, dirección Valldemossa) durante un centenar de metros, para desviarnos a la derecha por un camino no muy visible al lado de una pared. Dejamos unas casas a la derecha y el camino pasa a camino de carro ancho y llano (Camí de Son Dameto). Ya se ve Esporles que parece que nos llama y nosotros respondemos a su llamada. En este tramo solo hay dos cruces un poco críticos, especialmente uno que es una 'trifurcación' (dos hacia la izquierda y uno a la derecha) y que hay que ir por el de en medio (el segundo de la izquierda).
Al encontrar las primeras casas, descendemos por un camino escalonado que nos conduciría hacia la carretera de salida del pueblo hacia Banyalbufar. En vez de ir por ella, vamos por la Calle Major (paralela a la carretera) hasta llegar a la Calle de Sant Pere donde al fondo vemos la iglesia a la que llegamos dando por concluida la excursión.
Han sido 22 kilómetros de excursión por tres caminos emblemáticos de Esporles y Banyalbufar. Dos de ellos muy conocidos y el tercero (el Camí des Pescadors) no tanto, pero no por ello menos interesante. El tiempo además ha acompañado y nos ha permitido disfrutar de nuevo de otro rincón de nuestra isla.
De CMP Correu, Baix y Pescadors

CMP Correu, Baix y Pescadors

sábado, 12 de marzo de 2011

La Siguiente: Camins des Correu, de la Mar i des Pescadors

El domingo que viene, 20 de marzo, Santueri hará la excursión mensual programada. En esta ocasión la ruta discurrirá por tres caminos catalogados: Camí des Correu (de Esporles a Banyalbufar, incluido en el GR de la Pedra en Sec), Camí de la Mar (de Banyalbufar al Port des Canonge) y Camí des Pescadors (del Port des Canonge a Esporles, quizás algo menos conocido).
La ruta es larga, pero muy maja e interesante, con unos paisajes que merecen la pena.
El guía será Martí Janer.
El lugar de reunión se ha puesto en la iglesia de Esporles, a la hora de costumbre (las 09:00).
Hasta el domingo.


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domingo, 20 de febrero de 2011

Mola de Tuent (cambio de planes)

Por segunda vez el mal tiempo ha hecho cambiar los planes previstos. La idea era recorrer desde el Nudo de la Corbata, la zona de Es Castellots, los Clots de l'Infern, acercarnos a la Cova de sa Campana para llegar a la Calobra.
Pero como decía las condiciones meteorológicas no eran las adecuadas y la lluvia y la niebla han sido factores determinantes. Esa zona no puedes recorrerla sin buena visibilidad; un despiste puede tener graves consecuencias. Y después está el terreno que, mojado, siempre es peligroso.
Por tanto, una vez reunidos los 15 que a las nueve decidimos cambiar el destino. Nos decidimos por la Mola de Tuent. Una excursión sencilla en caso de que siguiera haciendo mal tiempo, y con posibilidad de cobijo en la torre de vigilancia, pero que nos serviría para 'quitarnos el mono' en caso de que mejorara.
Nos dirigimos en procesión motorizada hacia el Coll de Sant Llorenç y la ermita del mismo nombre a la que llegamos a eso de las nueve y media. El tiempo seguía inestable, aunque ya no se notaba tanto la niebla que la teníamos sobre nuestras cabezas. Continuaba, sin embargo, chispeando, aunque débilmente.
Al haber reducido la excursión decidimos hacer la merienda antes de empezarla, así también alargaríamos un poco el tiempo entre ésta y la comida. Demoramos el inicio de la marcha media hora mientras dábamos cuenta de los bocadillos y a las 10 empezamos la subida rodeando la ermita por un sendero que va por su izquierda.
El sendero no tiene pérdida y va ganando altura suavemente por entre carrizos, jaras y romeros. No tiene tampoco complicaciones exceptuando un pequeño escalón que se salva con la ayuda de un pasamanos de acero y unos escalones de hierro clavados en la roca. Luego de este paso no hay más dificultades. Sólo ir continuamente ascendiendo por la ladera de la Mola de Tuent.
Las hierbas están mojadas de la lluvia caída, pero esta situación va cambiando pues el cielo se va despejando poco a poco y el sol empieza a asomar secando la vegetación. Las vistas se van ampliando cada vez más a nuestro alrededor. El llogaret de Sa Calobra a nuestros pies hacia el este, Cala Tuent hacia el oeste y las laderas del Puig Major a nuestra espalda, al sur. Nosotros seguimos ascendiendo en dirección norte.
De esta manera llegamos en una hora a la ermita y a la caseta refugio de la Mola de Tuent. La torre de vigilancia está un poco mas arriba. Desde la misma ermita las vistas son maravillosas y mas aún teniendo en cuenta que el cielo está, al menos por nuestra zona, prácticamente despejado. Subimos hasta la torre, que tiene la forma y disposición típica de las torres de vigilancia que rodean a Mallorca; cilíndrica y con una entrada a cierta altura a la que se accede actualmente por unos escalones de hierro clavados a la pared de la torre. Un corto pasillo separa esa entrada de una estancia circular abovedada con una chimenea justo frente a la entrada. Una escalera de caracol interior accede a la terraza de la torre donde descansa un cañón de hierro. Desde esta terraza vemos el este todavía dominado por las nubes. El oeste sin embargo está claro distinguiéndose el Puig de Bàlitx por detrás del Coll de Biniamar y la Torre de Na Seca. A su izquierda toda la crestería de la montaña de Montcaire. En la costa se intuye la línea del Camí de sa Costera (no se ven las casas de la fábrica de electricidad cercanas a la Font des Verger). En primer término el Morro des Forat con la torre del mismo nombre y Cala Tuent.
A lo lejos vienen hacia nosotros unas nubes muy densas mientras un buitre pasa por encima de nuestras cabezas. Las nubes no son de agua pero pronto nos rodea una niebla bastante densa que nos hace bajar a la estancia de la chimenea. Unos cuantos troncos dejados por otros excursionistas nos invitan a encender un fuego para calentar un poco el ambiente. No parece en principio mala idea pero el mal tiro de la chimenea hace que nos arrepintamos un poco mas tarde apagándolo. Aunque sea pronto aprovechamos para comer.
Tras la comida vemos que las nubes han pasado dejando una atmósfera limpia. Bajamos de la torre y vemos en todo su esplendor toda la costa este que no pudimos ver anteriormente con el Morro de sa Vaca en primer término, el Morro d'en Bordils con la Torre de Lluc en su cima y los sucesivos Morro d'en Llobera, Musclo des Llorers y Punta Beca. Más hacia el este la grieta que forma el Torrent de Pareis. Detrás las cimas de la Roca Roja y el Puig Roig. Dominando el sur está el Puig Major, y la serpenteante carretera que baja a La Calobra desde el Coll de Cal Reis.
Empezamos el descenso que lo haremos por el mismo camino de subida. Por suerte el sol ha secado todo signo de humedad del terreno y podemos hacer la bajada sin miedo a patinazos.
Apenas han sido tres kilómetros y 2 horas escasas de marcha. No se ha podido hacer la excursión prevista, pero hemos podido disfrutar de las vistas de este privilegiado observatorio.

De CMP Mola de Tuent


JLT Torre de sa Mola de Tuent


CMP Mola de Tuent


domingo, 13 de febrero de 2011

Próxima excursión: Clots de l'Infern - Cova de sa Campana

El domingo que viene toca excursión. Esta vez iremos por la zona de la carretera de La Calobra. El lugar de reunión será en el aparcamiento del 'Nudo de la Corbata' a la hora habitual de las 09:00. Habrá que hacer movimiento de coches ya que acabaremos la excursión en La Calobra, así que conviene ser puntuales.
Nuestro guía será Jesús, que nos llevará por esas escarpadas comarcas. La excursión se prevee un poco durilla pero seguro que emocionante. Os esperamos a todos.


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domingo, 16 de enero de 2011

Vuelta a Mallorca: Son Olesa - Son Marroig

Empezamos la excursión propiamente dicha a las 09:45. Antes los conductores han hecho el movimiento de coches para dejar unos cuantos en Son Marroig y regresar hasta el punto de partida. Somos 23 personas y el tiempo invita a caminar. Hay un poco de niebla por los alrededores pero no hace frío y el sol calienta de forma inhabitual en esta época del año.
Pasamos frente a la fachada principal de las casas de Son Olesa y frente a los jardines que están a continuación. En la primera curva de la carretera que conduce hacia la urbanización, nos desviamos de ésta hacia la derecha por un botador que salva una pared con rejilla. Caminamos por un sendero entre cultivos para seguidamente entrar en un bosque de encinas. Estamos en el Camí de Son Olesa a Sa Marina, que comunicaba esta posesión con el puerto de Valldemossa. El camino baja bien definido (y además fitado con hitos y con puntos de pintura roja) atravesando el bosque haciendo lazadas hasta salir de él y continuar descendiendo por las laderas del Torrent des Salt. La niebla y el sol crean un ambiente algo misterioso a nuestro alrededor. Empezamos a ver las casas del puerto de Valldemossa o de Sa Marina. A lo lejos se divisa La Foradada, principal destino de nuestra excursión.
Continuamos bajando siguiendo el camino que en ocasiones conserva el antiguo empedrado. El puerto está cada vez mas cerca. Llegamos a una caseta y a continuación descendemos un largo y empinado tramo escalonado hasta llegar casi al torrente cuyo sonido del agua alcanzamos a oír. Llevamos tres cuartos de hora desde la posesión y nos queda todavía otro cuarto hasta llegar al puerto. El sendero se allana y discurre entre carrizos por antiguos bancales ahora abandonados. La humedad ha sido constante en toda la bajada ocasionando algún que otro resbalón, por suerte sin consecuencias. Al final, sorteando un montón de piedras de una obra salimos a los viales del Puerto de Valldemossa y llegamos al embarcadero donde, bajo la atenta mirada de unos orondos y rollizos gatos que acechan cualquier migaja que les damos o que se nos cae del bocadillo, merendamos. No hay mucho movimiento en el pueblo. Sin embargo en el puerto, en el poco tiempo que estuvimos allí, llegaron tres barcas después de haber hecho un paseo matutino por un mar completamente en calma.
Tras la merienda, atravesamos la playa de cantos rodados y subimos por una empinada rampa de cemento ganando altura rápidamente. Acabada la pista nos desviamos a la izquierda por un sendero no muy definido en dirección primero este y luego norte-noreste. Vamos por una especie de cresta. Cuando se allana un poco giramos en dirección nuevamente este pasando al lado de una caseta y llegando enseguida a la altura de una curva de la carretera que baja al puerto. No llegamos a la carretera. La dejamos a la derecha mientras giramos a la izquierda por una pista ancha y cómoda después de atravesar un portillo. Hemos llegado al Camí de ses Vinyes.
Este tramo será el más cómodo de la excursión ya que apenas tiene desnivel y el camino es ancho y sin piedras. A medida que andamos vemos arriba a nuestra derecha diferentes miradores, mandados construir por el archiduque Luis Salvador, asomados a los acantilados. A nuestra izquierda vamos dejando casas y posesiones, como las de Font Figuera y S'Estaca. Poco antes de ésta dejamos también a la izquierda unas marjadas de viñedo. Menos de diez minutos después de S'Estaca dejamos el desvío que baja al Caló de s'Estaca.
Seguimos durante un tramo más por camino ancho. La Foradada se nos vuelve a presentar a nuestros ojos. Desde nuestra posición no se ve todavía el característico agujero. Poco a poco vamos llegando a la parte más complicada de la ruta: el Camí de la Mar, o lo poco que queda de el. Hemos de bajar hacia el mar, pasando por antiguas construcciones e incluso un merendero mandado construir por el archiduque. La presencia de este hombre se ha hecho constante en toda la excursión: caminos, miradores, posesiones, ... Todo tiene relación con el en mayor o menor medida. El Camí de la Mar también fue mandado construir por él. Un camino que iba desde Es Guix hasta la Foradada a la orilla del mar. En su día, su construcción se realizó pensando en que aguantara los oleajes y temporales. Pero más de 100 años son muchos años y hoy en día apenas quedan unos pocos restos del suelo enlosado y de las paredes de contención del camino. Casi todo este tramo lo hacemos saltando de piedra en piedra. Aunque no tienen mucho sentido, hay fitas por aquí y por allá intentando señalar el mejor camino. La forma de avanzar es similar a la que se hace en algunos tramos del Torrent de Pareis y podría servir de entrenamiento para hacerlo. A medida que avanzamos se ve cada vez mejor el agujero que da nombre a La Foradada.
Ascendemos unos metros sobre el mar hasta alcanzar un tramo más cómodo y plano por el que llegamos al inicio del istmo de la Foradada. El camino discurre por el lado norte del istmo hasta la altura de la Punta Prima donde gira a la izquierda. El camino sube hasta Es Xalet, que dejamos a la izquierda. Unos pocos escalones en bajada y llegamos al embarcadero. Allí terminamos esta segunda parte de la excursión y hacemos la parada para la comida.
Tras la comida se propone a quien lo desee subir a la Foradada. Nos apuntamos diez de nosotros. Los demás nos esperarán en el embarcadero. La subida no es muy complicada. Primeramente aprovechando unas cornisas en zig-zag en las paredes de piedra que tenemos a nuestra izquierda y que nos dejan en un pequeño altiplano. De allí arranca un sendero fitado que rápidamente coge altura. No tiene mucha complicación aunque la pendiente es algo elevada. En poco tiempo llegamos a la cima, presidida por un hito geodésico con una placa de mármol con una inscripción de la situación geográfica. Desde la cima se ven las ruinas de la capilla de Ramón Llull, destruida por un rayo. Foto de rigor del grupo y empezamos la bajada por el mismo camino de subida. Hacia la mitad de la bajada, nos desviamos para ir, algunos, al agujero que da nombre a este relieve geográfico. Solo bajan siete. Los otros tres, entre los que me incluyo, nos quedamos esperando arriba, en una especie de cornisa desde donde divisamos sus movimientos. Por encima del agujero destaca un gran nido hecho en su día por alguna rapaz (a lo mejor un águila pescadora) y que ahora está ocupado por un cormorán. A esta corta distancia y con los compañeros al pie es donde se aprecia la grandeza de este monumento natural. El 'Forat' tiene unos 20 m de diámetro. Según comentan después, la bajada tiene un primer punto complicado, que es después de esa repisa donde esperábamos, donde hay que bajar (y luego subir) por una canal un poco aérea. Le sigue una ancha rampa de tierra suelta. Por último hay otro paso complicado donde hay que agarrarse 'hasta con los dientes' (desde arriba ese paso no se podía ver) hasta llegar al agujero.
De vuelta al embarcadero, empezamos la parte final de la excursión, subiendo por el Camí de sa Foradada hasta Son Marroig. El camino es ancho y cómodo aunque se sube con un poco de lentitud. El cansancio se nota en las piernas. Ha sido además una excursión extraña, ya que, al contrario que la gran mayoría, empiezas bajando y terminas subiendo. A nuestro paso dejamos un mirador a la derecha y que se asciende por una escalera de piedra. Después se pasa por un lugar que parecen las paredes de alguna antigua cueva que debió colapsar hace muchos años. Se ven restos de coladas de piedra y demás formaciones calcáreas. Seguimos subiendo hasta llegar al Pla de ses Figueres, donde aparecen los olivos con sus retorcidas y enrevesadas formas características. Tras pasar un portillo, ya sobre camino asfaltado, llegamos a las casas de Son Marroig. Vemos el templete del mirador de Son Marroig y un poco después alcanzamos a la explanada del mirador del Galliner (la verdad es que no lo conocía por este nombre) y que es el mas visitado de esta zona, pues está al lado del aparcamiento.
En total han sido casi 16 kilómetros, algo duros en algunos tramos, pero que con el día espléndido que nos ha acompañado ha permitido disfrutar de una jornada fantástica por un entorno también maravilloso.

De CMP De Son Oleza a Son Marroig


CMP De Son Oleza a Son Marroig


JLT De Son Oleza a Son Marroig


domingo, 9 de enero de 2011

Tercer domingo: Son Olesa - Son Marroig (vuelta a Mallorca)

El domingo que viene, tercero del mes, haremos nuestra habitual excursión. Esta vez corresponde a una etapa de la vuelta a Mallorca (la décima). Como en otras excursiones de la vuelta a Mallorca, nuestro guía será Jaume Salom.
Hemos quedado en las casas de Son Oleza (desvío en el km 72.8 de la carretera Ma 10) a las 09:00.
Como también es habitual habrá que mover coches por lo que es conveniente ser puntuales.
La excursión promete ser interesante al ir en ocasiones al borde del mar. Esperemos que no haya temporal que malogre el disfrute de la misma.


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domingo, 19 de diciembre de 2010

Mola de Son Pacs

Las previsiones meteorológicas anunciaban lluvia y no fallaron. Subiendo por el nuevo puente de Son Espases los limpiaparabrisas limpiaban las gotas de lluvia constantemente. De momento no llovía mucho, pero quién sabe lo que podría pasar durante el día.
Llegando a Valldemossa el tiempo nos da una tregua dejando de chispear. No ha venido mucha gente, y tal y como está el tiempo no parece que lo vayamos a ser.
Al final haremos la excursión once y a las 09:15 nos ponemos en marcha.
Iniciamos el recorrido por las calles de Vallemossa, en dirección a la iglesia y bajamos por el Carrer de ses Roques llises, dejando a la derecha la Font de la Beata. Bajamos hasta llegar a la carretera vieja girando a la izquierda. Poco antes de llegar a la carretera nueva y justo antes de cruzar un puente sobre el torrente, nos desviamos hacia la derecha por un camino asfaltado que pasa entre casas y que deja a la izquierda la depuradora. El camino termina justo antes de la entrada a una propiedad privada. Allí mismo, de frente nace un senderillo que aprovechando un marge atraviesa un encinar hasta llegar a un portillo por donde entramos en los terrenos de Son Salvat. Seguimos por el sendero hasta llegar a las traseras de esas casas. Vamos hacia la izquierda, dejando a la derecha el camino hacia Sa Baduia. Por ahí también se podría subir por un camino, vaguada arriba, hasta alcanzar el Coll de Sant Jordi, collado por el que pasaremos más adelante. Dejamos a la izquierda las casas de Son Brondo y a la derecha una fuente al lado de unos antiguos lavaderos.
Seguimos el camino hasta llegar a S'Estret, al lado de la carretera. Toca ahora la parte dura de la excursión. O por expresarlo mejor, la primera de las partes duras. Hay que subir por la ladera norte del Morro de Sa Bombarda (la pared occidental de S'Estret). A pesar de ser una buena hora para la merienda, optamos por hacer la subida antes de esta. La subida es dura, por terreno pedregoso que a causa de la lluvia está muy resbaladizo. Pasamos junto al abrigo de Son Matge, uno de los primeros poblamientos de nuestra isla. El sendero está mas o menos definido y señalizado con fitas. Demasiadas, a mi entender. En cualquier caso hay que ir hacia el pie de los acantilados y subir dejándolos a la izquierda, hasta llegar a un pequeño marge en una canal empinada. Un poco mas adelante se ve una tubería negra que pasaremos más adelante.
Pasamos la canal y seguimos el sendero. Pasada la tubería que vimos antes, subimos por una pequeña vaguada a nuestra izquierda. Dejamos también a la izquierda un aljibe cuadrado y llegamos justo después a un camino de carro girando a la izquierda. El camino termina al llegar a unas sitges. De frente se ve el cielo entre árboles que anuncia el final de la subida. Cruzamos una pared medianera a la altura de un coll de caçador muy elaborado.
Tras la dura subida de casi una hora llega el momento de descansar y merendar. El sitio en un día soleado es muy agradable con vistas hacia Palma entre los árboles. Hacia el este llegaríamos al extremo de Sa Bombarda desde donde se tiene también una vista de Valldemossa poco común. Las nubes bajas hacen que no podamos disfrutar de ello, por lo que tras la merienda retomamos la marcha, bajando por un senderillo que se dirije, en dirección sur, hacia un ancho camino por el que llegaremos al altiplano de la Mola de Son Pacs.
Llegado a éste giramos a la derecha. Hacia el este se ven, más bien se intuyen, las montañas que recorrimos el mes pasado: Sa Gubia, el Puig de s'Obi y el Penyal de sa Rata. Dejamos a nuestra izquierda un refugio de cazadores, con aljibe y pozo y empezamos una pequeña subida hacia el Puig des Boixos que queda desviado del camino un centenar de metros a nuestra izquierda. El camino desciende en rampas un poco empinadas hasta la planicie de la Mola de Son Pacs. En un momento dado llegamos a un camino asfaltado (uno de los caminos de acceso desde Son Pacs) siguiéndolo hacia la derecha hasta llegar a la Caseta de la Mola, rehabilitada en refugio de cazadores.
Continuamos por un camino que sale a mano derecha atravesando un portillo. El camino es ahora más pedregoso. Llegamos a una bifurcación y seguimos por la derecha. Continuamos un poco más y llegamos a la confluencia con el GR-221. Por la izquierda iríamos a Esporles. Nosotros vamos por la derecha siguiendo el GR durante un rato hasta llegar a un sendero que se desvía hacia la izquierda y que seguimos hasta llegar a un ranxo de carboneros que dejamos a nuestra izquierda a la vez que giramos a la derecha. El camino/sendero se hace menos evidente con árboles que crecen en medio del camino. Pasamos por otro ranxo que dejamos a la derecha hasta llegar a una sitja con dos barracas y un horno de pan. Situados en la sitja giramos a la derecha en ángulo recto. Hay fitas aunque no son buenas de encontrar, al menos en un primer momento. Caminamos en dirección noroeste hasta encontrar los acantilados del espolón de Son Ferrandell que miran a Esporles. Ascendemos hacia la parte alta del espolón siempre con el precipicio a la izquierda. La idea era llegar al extremo del espolón desde donde se divisa una magnífica vista de la marina de Valldemossa y de las montañas que la rodean tanto por la parte de Esporlas como por la de Valldemossa. Pero hoy no era buen día a causa de la niebla por lo que desistimos de llegar al final. Dejando a la espalda el acantilado andamos de frente para encontrar el otro acantilado, el que mira a Valldemossa y una vez llegado a él giramos a la derecha campo a través hasta encontrar un camino que en un momento dado desciende hacia la izquierda en dirección a una sitja. Bajamos un poco más hasta encontrar un sendero que recorre a media altura los acantilados. Nosotros giramos a la derecha. A 50 m dejamos a la derecha la Font de s'Almangra. La fuente está en el fondo de una pequeña cueva entre peñascos. La almangra que le da el nombre, es un compuesto de aluminio y óxido de hierro que mezclado con tierra servía, entre otros usos, para marcar las ovejas. Seguimos sendero adelante hasta llegar a un nuevo ranxo de carboneros, llegando nuevamente al GR cerca de una pared de partió, en donde hay una piedra a modo de escalón y otras tres más del otro lado de la pared. Es el lugar llamado Es Passets. Del otro lado un sendero baja hacia la Font des Verger y Son Ferrandell. Nosotros paramos aquí unos minutos para comer.
Tras la comida, continuamos la marcha siguiendo el trazado del GR que ya no dejaremos hasta Valldemossa. Andamos hacia el noreste entre encinas primero y entre pinos después hasta llegar al Coll de Sant Jordi. Hacia la derecha llegaríamos hacia las casas de Son Salvat y Son Brondo, por donde hemos pasado por la mañana.
Desde el collado seguimos en dirección norte para hacer el último esfuerzo ascendiendo a la Comuna de Valldemossa. La ladera al principio es bastante rocosa con escasos árboles. A nuestro paso dejamos numerosos puestos para la caça al coll. La aparición del encinar y unos miradores naturales sobre la marina de Valldemossa, que apenas se ve por la niebla, nos avisa de la próxima llegada a la parte alta de Sa Comuna donde llanearemos durante un tramo en dirección noreste. La cima de Sa Comuna no es muy evidente y tendríamos que desviarnos del sendero. Tal y como está el día desistimos de ir.
El inicio de la bajada es un poco brusco y en poco tiempo descendemos bastantes metros. Estamos en la ladera norte. El musgo abundante por todas partes da ese toque especial de selva húmeda que la lluvia caída poco antes hace realzar mas. Llegamos poco después al Penyalot, con un aljibe cubierto, un coll de tords y las ruinas de una barraca pegada a las rocas. Hay también una señal del GR que indica 'Valldemossa: 20 min'.
Seguimos la indicación de la señal bajando por un precioso camino empedrado que a ratos se agarra a la montaña para salval algún desnivel importante. Pasamos un portillo y ya vemos Valldemossa casi a nuestro alcance. Justo delante el Molí de la Beata, al que subiremos dentro de un rato. Antes y al lado de las casas de Sa Teulera pasamos por la Font de na Llambies.
Desde la fuente se puede llegar a Valldemossa por el camino de acceso a las casas de Sa Teulera, pero nosotros vamos por el camino de la Comuna en dirección noreste dejando la montaña a la derecha hasta encontrar un pequeño claro desde donde arrancan unas escaleras a la derecha que en poco menos de 5 minutos nos dejan al lado del oratorio de la santa. Hacia la izquierda tenemos el molino, con algunas de sus dependencias en estado ruinoso.
Bajamos nuevamente al camino de la Comuna girando a la derecha y seguimos el sendero hasta llegar en pocos minutos a Valldemossa. Son casi las cuatro de la tarde cuando llegamos al pueblo y hemos recorrido unos 17 km algo exigentes por los importantes desniveles superados. Lástima de los paisajes que no se han podido ver a causa de la niebla, pero por lo demás hemos tenido mucha suerte de que la lluvia apenas ha hecho acto de presencia y nos ha permitido disfrutar de la excursión.
Con ésta acabamos el año 2010. Que el año que viene esté lleno de rutas tan bellas como las que se han hecho este año.
Molt d'anys a tots.

De CMP Mola de Son Pacs


JLT Mola de Son Pacs


CMP Mola de Son Pacs