El próximo domingo hay excursión. Aprovecharemos para rebajar esas 'panades' y 'crespells' y demás manjares que hemos comido estos días.
La salida será por Valldemossa, en la zona de sa Talaia Vella, ermita de la Trinitat y pasos de la Paella y de l'Ermità. El guía será Jesús y esperemos que no nos lleve por sitios tan escarpados como la del mes pasado, aunque la previsión es que sea durilla.
El lugar de reunión es el campo de fútbol de Valldemossa, cerca del cementerio, a las 9:00 de la mañana.
Hasta el domingo.
Ver Valldemossa - campo de fútbol en un mapa más grande
lunes, 9 de abril de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
Del Nudo de la Corbata a La Calobra
A las nueve de la mañana nos hemos reunido 22 personas para realizar la excusión de este domingo. Estamos en el chiringuito del Nudo de la Corbata (carretera de acceso a La Calobra) y el día es magnífico y las previsiones son de que continúe así hasta la noche.
La excursión empieza en el Nudo de la Corbata y terminará en La Calobra. Tenemos que mover por tanto unos cuantos coches para dejarlos en el aparcamiento de la Calobra. Nos ponemos al volante y hacemos la operación para en seguida ponernos en marcha. Son las diez menos cuarto cuando, guiados por Jesús, empezamos a andar por la carretera (en dirección a Lluc) para, enseguida (apenas han sido 50 metros), desviarnos a la derecha ya campo a través. Apenas hay trazas de sendero, aunque hay fitas y puntos y flechas rojas indicando la dirección a seguir. Vamos en dirección al mas cercano de Es Castellot (el otro está detrás y no se ve) que dejaremos a nuestra izquierda mientras lo rodeamos, a ratos con pequeñas escaladas, llegando a las cercanías de una 'pared de partió' en el collado que separa los dos Castellots. Mientras tanto una pareja de buitres vuela sobre nosotros en busca de la térmica que les haga ganar altura.
Al llegar a la pared, giramos a la derecha y la cruzamos empezando un descenso hacia una de las dos explanadas cubiertas de vegetación que tenemos en frente, hacia el norte. Vamos hacia la que está más a la izquierda, la mas amplia. Estas explanadas por las que pasamos reciben el nombre geológico de dolinas. Son depresiones en el terreno en forma de embudo y llenas de tierra. En algún lugar de esa depresión tiene un sumidero por donde desagua el exceso de agua de lluvia. El microclima que se crea en estos pequeños entornos junto con el tipo de sustrato hace que favorezca un determinado tipo de vegetación dominada principalmente por el bruc (erica arborea) o brezo blanco, hermano del más conocido ciprell, de flor rosa.
Nos vamos acercando lentamente. Todo el terreno por el que discurre la excursión es muy incómodo de andar. Si no es el carrizo, son las ramas de los arbustos o las grietas de las piedras que nos hacen andar con pasos discontinuos obligando incluso a hacer uso de las manos. Llegamos a esa primera dolina y la recorremos de sur a norte. En un pequeño despiste me desvío del 'sendero' (la verdad es que no hay un sendero bien definido) y localizo uno de los sumideros de la depresión, un agujero oculto entre el carrizo. Después de cruzar la dolina salimos de ella girando un poco a la izquierda ascendiendo por la ladera. Poco después hacemos la parada para merendar.
Veinte minutos mas tarde (son las once y media) reanudamos la marcha en dirección NNW bajando por una canal estrecha y llena de brezo. Los ramilletes de flores blancas destacan en el extremo de las ramas cubiertas de sus pequeñas acículas verde oscuras. Los arbustos nos superan en altura. A cada lado, las paredes de las rocas con aristas afiladas producto de la erosión por el agua nos cierran el paso.
La bajada por la canal nos lleva a otra pequeña depresión, ésta con brezos especialmente altos (de 3 metros o más de altura). Salimos a un pequeño balcón desde el que dominamos la mole majestuosa del Puig Roig, con el pequeño, en comparación, cuartel de carabineros en su base. Mas abajo se intuye la grieta del Torrent de Pareis. Por el lado contrario se ve la vaguada aún con nieve de la Coma Fosca y el Puig Mayor. Todo el terreno que nos rodea es igual de inhóspito, pero no por ello deja de ser fascinante.
Seguimos bajando por la canal y alcanzamos otra dolina un poco más grande que la anterior (aunque no tanto como la primera de todas) con un gran pino que se agarra a las rocas de forma increíble. La salida de la dolina es un poco complicada pues tenemos que hacer uso de manos y pies trepando por las rocas en pequeña escalada. Un poco más arriba y llegamos a otro balcón natural esta vez sobre la costa de Tramuntana. De frente tenemos el Morro de Sa Vaca. A sus pies la desembocadura del Torrent de Pareis, con una perspectiva a vista de pájaro para mi totalmente novedosa. Desde la arista en la que nos encontramos desciende la ladera hacia el Torrente del que no vemos mas que la parte final, como he dicho. Nos quedamos un rato observando y disfrutando del paisaje que nos rodea.
Continuamos siguiendo la arista hacia el oeste. Son casi las doce y media y aún queda un buen trecho hasta la parada prevista para comer, en la Torre des Bosc que ya se ve aunque muy camuflada por las montañas que la rodean. La caminata por la arista es fatigosa. Además de lo incómodo de caminar por este terreno de lapiaz hay que sumar pequeñas y no tan pequeñas trepadas por las rocas. El paisaje que tenemos alrededor es absolutamente desolador con rocas afiladas como cuchillos debido a la erosión del agua dejando muy poco terreno para que brezos y carrizos crezcan. Casi todo es roca pelada. Un paisaje inhóspito visitado únicamente por algún grupo excursionista como hoy nosotros. No conviene despistarse de las marcas y fitas que hay indicando el camino ya que la salida de esta comarca podría resultar enormemente dificultosa por no decir peligrosa. Terminamos de crestear y antes de empezar la bajada hacia la carretera, nos asomamos a otro balcón desde donde, además de todo lo visto anteriormente, se intuye un poco la entrada a la Cova de sa Campana. En este último tramo hemos vuelto a ir nuevamente en dirección NNW. Desde ese balcón giramos otra vez hacia el Oeste en bajada para, tras atravesar una franja de pinar, llegar a la carretera de la Calobra.
Aprovechamos para agruparnos para a continuación caminar por la carretera, en bajada, durante unos 300 metros para salir de ella, salvando el quitamiedos, por la derecha en un lugar donde hay un resto de un antiguo camino (quizás era el antiguo camino de acceso a La Calobra). Ahora no hay marcas definidas, pero sí que hay fitas de piedra que nos marcan un sendero que se dirige hacia el norte. Aun queda un trecho hasta llegar a la torre y el grupo se estira cada vez mas, siendo necesario parar de vez en cuando para reagruparnos. Se nota que las fuerzas empiezan a faltar (al menos a mí sí que me faltan). Media hora después de dejar la carretera y pasar por un estrecho collado llegamos a la Torre des Bosc o de Sa Calobra. Son las tres de la tarde.
La torre está en un evidente estado de ruina. No hay cubierta y una parte de los muros se ha desmoronado por el paso del tiempo y la escasez de cuidados. Pero desde allí se divisa un bello paisaje del Torrent de Pareis y el Morro de sa Vaca, así como las calas de La Calobra y de la desembocadura del torrente. El mar es de un azul transparente y está prácticamente en calma. Incluso tenemos la suerte de ver las evoluciones de un delfín que nada cerca de la costa. Hacemos la parada para comer y descansar después de la caminata que hemos dado.
Para variar se me olvida encender el GPS una vez reanudamos la marcha (unos tres cuartos de hora después) y no me acuerdo hasta que hemos empezado la bajada hacia La Calobra. Previamente hemos salido de la torre por el mismo camino que hemos hecho para llegar a ella, pasando por ese estrecho collado y girando a la derecha por una ladera de carrizo. En línea recta serían unos 200 o 250 metros desde la torre hasta donde nos desviamos a la derecha. Encontramos restos de camino empedrado, más o menos conservados. Es el antiguo camino de acceso o Camí Vell de La Calobra. El camino hace unos zig-zags y tras atravesar un pinar llegamos al aparcamiento de La Calobra a las cuatro y media dando por concluida la excursión.
La dureza del camino, el inhóspito terreno, su soledad pero también la belleza de los paisajes hacen que la excursión tenga que ser conocida y admirada al menos una vez por aquellos amantes del montañismo y senderismo. No ha sido muy larga, según el GPS unos 8 ó 9 kilómetros (teniendo en cuenta el tramo que no estuvo conectado), pero muy intensa y emocionante en algunos pasos.
La excursión empieza en el Nudo de la Corbata y terminará en La Calobra. Tenemos que mover por tanto unos cuantos coches para dejarlos en el aparcamiento de la Calobra. Nos ponemos al volante y hacemos la operación para en seguida ponernos en marcha. Son las diez menos cuarto cuando, guiados por Jesús, empezamos a andar por la carretera (en dirección a Lluc) para, enseguida (apenas han sido 50 metros), desviarnos a la derecha ya campo a través. Apenas hay trazas de sendero, aunque hay fitas y puntos y flechas rojas indicando la dirección a seguir. Vamos en dirección al mas cercano de Es Castellot (el otro está detrás y no se ve) que dejaremos a nuestra izquierda mientras lo rodeamos, a ratos con pequeñas escaladas, llegando a las cercanías de una 'pared de partió' en el collado que separa los dos Castellots. Mientras tanto una pareja de buitres vuela sobre nosotros en busca de la térmica que les haga ganar altura.
Al llegar a la pared, giramos a la derecha y la cruzamos empezando un descenso hacia una de las dos explanadas cubiertas de vegetación que tenemos en frente, hacia el norte. Vamos hacia la que está más a la izquierda, la mas amplia. Estas explanadas por las que pasamos reciben el nombre geológico de dolinas. Son depresiones en el terreno en forma de embudo y llenas de tierra. En algún lugar de esa depresión tiene un sumidero por donde desagua el exceso de agua de lluvia. El microclima que se crea en estos pequeños entornos junto con el tipo de sustrato hace que favorezca un determinado tipo de vegetación dominada principalmente por el bruc (erica arborea) o brezo blanco, hermano del más conocido ciprell, de flor rosa.
Nos vamos acercando lentamente. Todo el terreno por el que discurre la excursión es muy incómodo de andar. Si no es el carrizo, son las ramas de los arbustos o las grietas de las piedras que nos hacen andar con pasos discontinuos obligando incluso a hacer uso de las manos. Llegamos a esa primera dolina y la recorremos de sur a norte. En un pequeño despiste me desvío del 'sendero' (la verdad es que no hay un sendero bien definido) y localizo uno de los sumideros de la depresión, un agujero oculto entre el carrizo. Después de cruzar la dolina salimos de ella girando un poco a la izquierda ascendiendo por la ladera. Poco después hacemos la parada para merendar.
Veinte minutos mas tarde (son las once y media) reanudamos la marcha en dirección NNW bajando por una canal estrecha y llena de brezo. Los ramilletes de flores blancas destacan en el extremo de las ramas cubiertas de sus pequeñas acículas verde oscuras. Los arbustos nos superan en altura. A cada lado, las paredes de las rocas con aristas afiladas producto de la erosión por el agua nos cierran el paso.
La bajada por la canal nos lleva a otra pequeña depresión, ésta con brezos especialmente altos (de 3 metros o más de altura). Salimos a un pequeño balcón desde el que dominamos la mole majestuosa del Puig Roig, con el pequeño, en comparación, cuartel de carabineros en su base. Mas abajo se intuye la grieta del Torrent de Pareis. Por el lado contrario se ve la vaguada aún con nieve de la Coma Fosca y el Puig Mayor. Todo el terreno que nos rodea es igual de inhóspito, pero no por ello deja de ser fascinante.
Seguimos bajando por la canal y alcanzamos otra dolina un poco más grande que la anterior (aunque no tanto como la primera de todas) con un gran pino que se agarra a las rocas de forma increíble. La salida de la dolina es un poco complicada pues tenemos que hacer uso de manos y pies trepando por las rocas en pequeña escalada. Un poco más arriba y llegamos a otro balcón natural esta vez sobre la costa de Tramuntana. De frente tenemos el Morro de Sa Vaca. A sus pies la desembocadura del Torrent de Pareis, con una perspectiva a vista de pájaro para mi totalmente novedosa. Desde la arista en la que nos encontramos desciende la ladera hacia el Torrente del que no vemos mas que la parte final, como he dicho. Nos quedamos un rato observando y disfrutando del paisaje que nos rodea.
Continuamos siguiendo la arista hacia el oeste. Son casi las doce y media y aún queda un buen trecho hasta la parada prevista para comer, en la Torre des Bosc que ya se ve aunque muy camuflada por las montañas que la rodean. La caminata por la arista es fatigosa. Además de lo incómodo de caminar por este terreno de lapiaz hay que sumar pequeñas y no tan pequeñas trepadas por las rocas. El paisaje que tenemos alrededor es absolutamente desolador con rocas afiladas como cuchillos debido a la erosión del agua dejando muy poco terreno para que brezos y carrizos crezcan. Casi todo es roca pelada. Un paisaje inhóspito visitado únicamente por algún grupo excursionista como hoy nosotros. No conviene despistarse de las marcas y fitas que hay indicando el camino ya que la salida de esta comarca podría resultar enormemente dificultosa por no decir peligrosa. Terminamos de crestear y antes de empezar la bajada hacia la carretera, nos asomamos a otro balcón desde donde, además de todo lo visto anteriormente, se intuye un poco la entrada a la Cova de sa Campana. En este último tramo hemos vuelto a ir nuevamente en dirección NNW. Desde ese balcón giramos otra vez hacia el Oeste en bajada para, tras atravesar una franja de pinar, llegar a la carretera de la Calobra.
Aprovechamos para agruparnos para a continuación caminar por la carretera, en bajada, durante unos 300 metros para salir de ella, salvando el quitamiedos, por la derecha en un lugar donde hay un resto de un antiguo camino (quizás era el antiguo camino de acceso a La Calobra). Ahora no hay marcas definidas, pero sí que hay fitas de piedra que nos marcan un sendero que se dirige hacia el norte. Aun queda un trecho hasta llegar a la torre y el grupo se estira cada vez mas, siendo necesario parar de vez en cuando para reagruparnos. Se nota que las fuerzas empiezan a faltar (al menos a mí sí que me faltan). Media hora después de dejar la carretera y pasar por un estrecho collado llegamos a la Torre des Bosc o de Sa Calobra. Son las tres de la tarde.
La torre está en un evidente estado de ruina. No hay cubierta y una parte de los muros se ha desmoronado por el paso del tiempo y la escasez de cuidados. Pero desde allí se divisa un bello paisaje del Torrent de Pareis y el Morro de sa Vaca, así como las calas de La Calobra y de la desembocadura del torrente. El mar es de un azul transparente y está prácticamente en calma. Incluso tenemos la suerte de ver las evoluciones de un delfín que nada cerca de la costa. Hacemos la parada para comer y descansar después de la caminata que hemos dado.
Para variar se me olvida encender el GPS una vez reanudamos la marcha (unos tres cuartos de hora después) y no me acuerdo hasta que hemos empezado la bajada hacia La Calobra. Previamente hemos salido de la torre por el mismo camino que hemos hecho para llegar a ella, pasando por ese estrecho collado y girando a la derecha por una ladera de carrizo. En línea recta serían unos 200 o 250 metros desde la torre hasta donde nos desviamos a la derecha. Encontramos restos de camino empedrado, más o menos conservados. Es el antiguo camino de acceso o Camí Vell de La Calobra. El camino hace unos zig-zags y tras atravesar un pinar llegamos al aparcamiento de La Calobra a las cuatro y media dando por concluida la excursión.
La dureza del camino, el inhóspito terreno, su soledad pero también la belleza de los paisajes hacen que la excursión tenga que ser conocida y admirada al menos una vez por aquellos amantes del montañismo y senderismo. No ha sido muy larga, según el GPS unos 8 ó 9 kilómetros (teniendo en cuenta el tramo que no estuvo conectado), pero muy intensa y emocionante en algunos pasos.
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domingo, 11 de marzo de 2012
Próxima excursión: Clots de l'Infern - Cova de sa Campana
El domingo que viene haremos una excursión que el año pasado no pudimos hacer por culpa del mal tiempo. El lugar de reunión será en el aparcamiento del 'Nudo de la Corbata' a la hora habitual de las 09:00. Pasaremos por Es Castellot, Clots del l'Infern, Cova de sa Campana y Torre des Bosc. Habrá que hacer movimiento de coches ya que acabaremos la excursión en La Calobra.
Jesús volverá a guiar al grupo y esperemos que el tiempo acompañe mejor que el año pasado. El recorrido es duro, pero pensad que es todo cuesta abajo. Hasta el domingo.
Ver Nudo de la Corbata en un mapa más grande
Jesús volverá a guiar al grupo y esperemos que el tiempo acompañe mejor que el año pasado. El recorrido es duro, pero pensad que es todo cuesta abajo. Hasta el domingo.
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domingo, 19 de febrero de 2012
Puig de Massanella: nieve y aplazado
El día amanecía con buen tiempo. Apenas se veían nubes por Palma. Sin embargo las predicciones hablaban de un cambio hacia el mediodía. En esas condiciones nos reunimos 19 valientes para hacer un recorrido exigente por las montañas cercanas a Lluc. El lugar de reunión es la Font Coberta del Monasterio. A las 9:00 estamos ya a punto pero dejamos pasar unos minutos por si llegaba algún rezagado.
La idea de la excursión era subir hacia el Galileu por 'Ses Voltes' siguiendo el GR. Después también por el GR ir hacia el Coll del Telègraf (con la intención de subir al Galileu) y de ahí al Coll des Prat. Allí bajar un poco en dirección a la Font des Prat para desviarnos enseguida hacia el Coll de n'Argentó. Subida y bajada al cercano pero apenas conocido Puig de ses Bassetes y por fin subir al Massanella por la arista SW. Concluiríamos la excursión bajando por la Font de s'Avenc. Todo un reto que por desgracia no pudo realizarse en su totalidad, aunque la verdad, el recorrido no estuvo nada mal ya que la nieve que encontramos nos hizo disfrutar de otra forma.
Empezamos la subida exigente hacia la urbanización de Son Macip y ses Voltes des Galileu. Ya en el aparcamiento de Lluc se veían montones de nieve acumulada por la limpieza del mismo. A medida que ascendíamos se veía cada vez mas nieve por los alrededores. Hay que cruzar la carretera y paramos un momento para agruparnos. A los que vamos por delante nos llega la noticia de que dos compañeros lo han dejado. Ana tenía problemas y se tenía que retirar y Juan se ha ido con ella.
Aún tardaremos un rato en parar para merendar (lo haremos después de la fuerte subida que nos espera hasta llegar a las cases de Neu del Galileu). Así que no paramos mas que un momento y reanudamos la marcha por el GR. El sendero está perfectamente indicado y no hay pérdida posible y tras pasar un portillo se convierte en camino de carro. Cada vez hay más nieve invadiendo en ocasiones el ancho camino. Nos cansaremos de ella, bueno... la verdad es que no.
Llegamos al primero de los pozos de nieve. Esta excursión me encanta por las numerosas construcciones relacionadas con la nieve que se encuentran. Hace muchos años cuando no había neveras ni fábricas de hielo se construían pozos donde acumular la nieve que caía en el invierno para que, convertida en hielo, bajarla hacia las ciudades o hacia donde hiciera falta.
En esos momentos la nieve cubre todo el suelo e incluso algunas ramas de los árboles. Empezamos la subida por el rehabilitado Camí de Nevaters de ses Voltes des Galileu. Hay bastante gente que sube por el mismo camino que nosotros con la idea de subir hacia el Galileu. El camino escalonado asciende inmisericorde y las vistas son cada vez más fantásticas sobre el Clot d'Aubarca y la montañas del Puig Roig y Puig Tomir (este último también con bastante nieve). El ascenso requiere de alguna que otra parada bien para descansar bien para admirar el paisaje. Acabado el zig-zag una amplia revuelta nos deja al calor del sol y al altiplano de las Cases de Neu des Galileu. Unos pocos minutos mas y llegamos a las recientemente reconstruidas casas y pozo de nieve. Aprovechamos para descansar y merendar. A lo lejos hacia el norte se ven unas negras nubes que no presagian nada bueno. De momento disfrutamos del sol y del campo nevado que nos rodea.
Tras el descanso retrocedemos un poco hasta encontrar el desvío que conduce hacia el Coll des Telègraf y el Coll des Prat. No hay rastro del sendero por ningún lado. Sin embargo, no hay problema en perderse. Lo único que hay que hacer es seguir por donde otros excursionistas han pasado antes y cuyas huellas están bien reflejadas en la nieve. Hay que procurar pisar por donde la nieve esté más dura sin salirse de las huellas. Allí donde la nieve está virgen se corre el riesgo, nunca desagradable, de hundirse hasta la cintura como bien pudimos comprobar. El sendero tradicional es mas suave que lo que hacemos, ya que vamos casi en línea recta, sin zigzaguear como hubiera sido normal y así, en poco tiempo, llegamos al pequeño collado que desciende a la vaguada del Torrent de Comafreda. A nuestra izquierda queda el Puig d'en Galileu. El tiempo ha cambiado. Ya no hace sol y se está encapotando bastante. La idea que teníamos de subir al Galileu la descartamos. Aunque en 15-20 minutos (en condiciones óptimas se puede subir y bajar al pico) preferimos seguir adelante aprovechando la 'bonanza'. Hacemos un corto descenso para, en seguida y tras vadear el Torrent de Comafreda, volver a remontar hacia el Coll des Telègraf. Empieza a chispear y tenemos que cubrirnos con chubasqueros o capas de agua. Pasamos al lado de las casas de nieve que hay cerca del collado y llegamos al mismo. Empeoran las condiciones. Ya no solo es la fina lluvia que cae (no muy molesta la verdad, aunque incómoda), sino también la niebla que va cayendo y que impide ver unas decenas de metros mas allá. Los acantilados del Massanella apenas se ven. Decidimos seguir adelante hacia el Coll des Prat.
La rampa que nos separa del Coll des Prat es mas corta pero más empinada y la lluvia y la niebla la hacen un poco mas dura. Pero nadie se queja. De todas formas, la decisión creo que la tenemos clara y al llegar al collado decidimos, creo que acertadamente, dejar para otro año la ascensión. Todos parecen de acuerdo y la excursión, y lo que nos queda de recorrido, ha merecido la pena. De no haber sido por la niebla es posible que lo hubiéramos intentado. Habríamos ido hacia el Coll de n'Arbona para ascender al altiplano del Massanella por el espolón SW. Pero como dicen: 'Hay más días que longanizas' y el año que viene, por estas mismas fechas (¿verdad Tomeu?) haremos un segundo intento.
Aprovechamos la escapatoria del Camí de Comafreda por el que descenderemos (algunos irán directamente ladera nevada abajo). A medida que bajamos las condiciones cambian. Ya no llueve y la niebla se ha quedado arriba, en la cumbre, donde sigue haciendo mal tiempo. El descenso, sin fatigas, y el buen tiempo, nublado pero sin lluvia, hace que afloren las ganas de disfrutar de la nieve y bien sea tirando bolas o dejándose deslizar por las laderas utilizando cualquier cosa como trineo, nos lo pasamos en grande durante el descenso, hasta llegar al bosque, donde en un recodo del camino, pasada la Font de sa Teula aprovechamos para comer.
El último tramo es muy llevadero, todo en ligera bajada por camino ancho, pasando al lado de la Font de s'Hort de Comafreda y casi en la carretera por la Font des Guix. El último tramo lo hacemos por asfalto. Martí se queda en la gasolinera, dice que la rodilla le molesta. Nosotros seguimos por un ramal de la urbanización de Es Guix y llegamos en poco tiempo al aparcamiento.
Para el año que viene lo volvemos a intentar. Estoy seguro de que Biel estará contento de que haya sido así, ya que tenía muchas ganas de subir y no pudo venir a la excursión. Aunque se ha perdido una salida que sin haber ascendido a ningún pico era bastante exigente, superando un desnivel considerable y andando más de 16 kilómetros en unas condiciones a las que no estamos muy acostumbrados. El año que viene nos espera el Massanella de nuevo, ojalá en mejores condiciones.
La idea de la excursión era subir hacia el Galileu por 'Ses Voltes' siguiendo el GR. Después también por el GR ir hacia el Coll del Telègraf (con la intención de subir al Galileu) y de ahí al Coll des Prat. Allí bajar un poco en dirección a la Font des Prat para desviarnos enseguida hacia el Coll de n'Argentó. Subida y bajada al cercano pero apenas conocido Puig de ses Bassetes y por fin subir al Massanella por la arista SW. Concluiríamos la excursión bajando por la Font de s'Avenc. Todo un reto que por desgracia no pudo realizarse en su totalidad, aunque la verdad, el recorrido no estuvo nada mal ya que la nieve que encontramos nos hizo disfrutar de otra forma.
Empezamos la subida exigente hacia la urbanización de Son Macip y ses Voltes des Galileu. Ya en el aparcamiento de Lluc se veían montones de nieve acumulada por la limpieza del mismo. A medida que ascendíamos se veía cada vez mas nieve por los alrededores. Hay que cruzar la carretera y paramos un momento para agruparnos. A los que vamos por delante nos llega la noticia de que dos compañeros lo han dejado. Ana tenía problemas y se tenía que retirar y Juan se ha ido con ella.
Aún tardaremos un rato en parar para merendar (lo haremos después de la fuerte subida que nos espera hasta llegar a las cases de Neu del Galileu). Así que no paramos mas que un momento y reanudamos la marcha por el GR. El sendero está perfectamente indicado y no hay pérdida posible y tras pasar un portillo se convierte en camino de carro. Cada vez hay más nieve invadiendo en ocasiones el ancho camino. Nos cansaremos de ella, bueno... la verdad es que no.
Llegamos al primero de los pozos de nieve. Esta excursión me encanta por las numerosas construcciones relacionadas con la nieve que se encuentran. Hace muchos años cuando no había neveras ni fábricas de hielo se construían pozos donde acumular la nieve que caía en el invierno para que, convertida en hielo, bajarla hacia las ciudades o hacia donde hiciera falta.
En esos momentos la nieve cubre todo el suelo e incluso algunas ramas de los árboles. Empezamos la subida por el rehabilitado Camí de Nevaters de ses Voltes des Galileu. Hay bastante gente que sube por el mismo camino que nosotros con la idea de subir hacia el Galileu. El camino escalonado asciende inmisericorde y las vistas son cada vez más fantásticas sobre el Clot d'Aubarca y la montañas del Puig Roig y Puig Tomir (este último también con bastante nieve). El ascenso requiere de alguna que otra parada bien para descansar bien para admirar el paisaje. Acabado el zig-zag una amplia revuelta nos deja al calor del sol y al altiplano de las Cases de Neu des Galileu. Unos pocos minutos mas y llegamos a las recientemente reconstruidas casas y pozo de nieve. Aprovechamos para descansar y merendar. A lo lejos hacia el norte se ven unas negras nubes que no presagian nada bueno. De momento disfrutamos del sol y del campo nevado que nos rodea.
Tras el descanso retrocedemos un poco hasta encontrar el desvío que conduce hacia el Coll des Telègraf y el Coll des Prat. No hay rastro del sendero por ningún lado. Sin embargo, no hay problema en perderse. Lo único que hay que hacer es seguir por donde otros excursionistas han pasado antes y cuyas huellas están bien reflejadas en la nieve. Hay que procurar pisar por donde la nieve esté más dura sin salirse de las huellas. Allí donde la nieve está virgen se corre el riesgo, nunca desagradable, de hundirse hasta la cintura como bien pudimos comprobar. El sendero tradicional es mas suave que lo que hacemos, ya que vamos casi en línea recta, sin zigzaguear como hubiera sido normal y así, en poco tiempo, llegamos al pequeño collado que desciende a la vaguada del Torrent de Comafreda. A nuestra izquierda queda el Puig d'en Galileu. El tiempo ha cambiado. Ya no hace sol y se está encapotando bastante. La idea que teníamos de subir al Galileu la descartamos. Aunque en 15-20 minutos (en condiciones óptimas se puede subir y bajar al pico) preferimos seguir adelante aprovechando la 'bonanza'. Hacemos un corto descenso para, en seguida y tras vadear el Torrent de Comafreda, volver a remontar hacia el Coll des Telègraf. Empieza a chispear y tenemos que cubrirnos con chubasqueros o capas de agua. Pasamos al lado de las casas de nieve que hay cerca del collado y llegamos al mismo. Empeoran las condiciones. Ya no solo es la fina lluvia que cae (no muy molesta la verdad, aunque incómoda), sino también la niebla que va cayendo y que impide ver unas decenas de metros mas allá. Los acantilados del Massanella apenas se ven. Decidimos seguir adelante hacia el Coll des Prat.
La rampa que nos separa del Coll des Prat es mas corta pero más empinada y la lluvia y la niebla la hacen un poco mas dura. Pero nadie se queja. De todas formas, la decisión creo que la tenemos clara y al llegar al collado decidimos, creo que acertadamente, dejar para otro año la ascensión. Todos parecen de acuerdo y la excursión, y lo que nos queda de recorrido, ha merecido la pena. De no haber sido por la niebla es posible que lo hubiéramos intentado. Habríamos ido hacia el Coll de n'Arbona para ascender al altiplano del Massanella por el espolón SW. Pero como dicen: 'Hay más días que longanizas' y el año que viene, por estas mismas fechas (¿verdad Tomeu?) haremos un segundo intento.
Aprovechamos la escapatoria del Camí de Comafreda por el que descenderemos (algunos irán directamente ladera nevada abajo). A medida que bajamos las condiciones cambian. Ya no llueve y la niebla se ha quedado arriba, en la cumbre, donde sigue haciendo mal tiempo. El descenso, sin fatigas, y el buen tiempo, nublado pero sin lluvia, hace que afloren las ganas de disfrutar de la nieve y bien sea tirando bolas o dejándose deslizar por las laderas utilizando cualquier cosa como trineo, nos lo pasamos en grande durante el descenso, hasta llegar al bosque, donde en un recodo del camino, pasada la Font de sa Teula aprovechamos para comer.
El último tramo es muy llevadero, todo en ligera bajada por camino ancho, pasando al lado de la Font de s'Hort de Comafreda y casi en la carretera por la Font des Guix. El último tramo lo hacemos por asfalto. Martí se queda en la gasolinera, dice que la rodilla le molesta. Nosotros seguimos por un ramal de la urbanización de Es Guix y llegamos en poco tiempo al aparcamiento.
Para el año que viene lo volvemos a intentar. Estoy seguro de que Biel estará contento de que haya sido así, ya que tenía muchas ganas de subir y no pudo venir a la excursión. Aunque se ha perdido una salida que sin haber ascendido a ningún pico era bastante exigente, superando un desnivel considerable y andando más de 16 kilómetros en unas condiciones a las que no estamos muy acostumbrados. El año que viene nos espera el Massanella de nuevo, ojalá en mejores condiciones.
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domingo, 12 de febrero de 2012
Próxima excursión: Massanella (y algo más)
El domingo que viene, tercer domingo de més, haremos la excursión mensual de Santueri. Este mes toca el Puig de Massanella (aunque también se intentará subir los picos de Galileu y Bassetes).
El lugar de reunión es la Font Cuberta de Lluc, a la hora habitual de las 09:00.
Esta vez me toca a mi guiar al grupo.
Con las últimas nevadas que han caido, es posible que encontremos nieve en algún rincón. Esperemos que la que encontremos no afecte a nuestro recorrido. De todas formas será un poco durilla.
Os esperamos.
Ver Font Cuberta en un mapa más grande
El lugar de reunión es la Font Cuberta de Lluc, a la hora habitual de las 09:00.
Esta vez me toca a mi guiar al grupo.
Con las últimas nevadas que han caido, es posible que encontremos nieve en algún rincón. Esperemos que la que encontremos no afecte a nuestro recorrido. De todas formas será un poco durilla.
Os esperamos.
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domingo, 15 de enero de 2012
Talaia des Cap Vermell - Cova des Cingles
La primera excursión del año no iba a ser muy larga pero la habían catalogado como dura, por lo que algo debía de tener. La zona a recorrer era por la parte sur de Capdepera (Puig Negre y Cap Vermell). A las 9 ya estamos casi todos reunidos cerca de la playa de La Font de sa Cala, que en esa época del año está desierta y si no fuera por algún mobiliario urbano (duchas, papeleras, etc.) tendría una imagen bucólica.
Nos hemos reunido 22 personas (incluida una niña). Nos tenemos que desplazar un poco con los coches para ir hasta el punto de salida, en una de las calles de la urbanización de la Cala Provençal, un poco más hacia el sur. Tomeu Garau será nuestro guía hoy. A las 9:20 empezamos a caminar en dirección oeste por la calle de la urbanización, hasta llegar a un camino de tierra que se adentra en el pinar en la misma dirección. El camino es ancho y transcurre entre los pinos primero y por terreno despejado después. A nuestra izquierda tenemos las laderas del Puig Negre, que será la mayor elevación que subiremos. Frente a nosotros las Penyes Jerònies que dejaremos a la derecha.
Seguimos por el llamado Camí de sa Cala hasta llegar a una especie de cruce. Hacia la derecha iríamos hacia la Font de sa Cala, de frente hacia las antiguas casas de Cas Garriguer de s'Heretat. Nosotros iremos hacia la izquierda, hacia el sur, por un sendero ya mas estrecho y que va ascendiendo una vaguada, dejando, como hemos dicho, las Penyes Jerònies a la derecha, llegando hasta un collado desde donde se ve Canyamel, sus playas, su torrente y su campo de golf (parece que hoy en día todas las calas, además de su urbanización, tienen que tener su campo de golf). Si bajáramos por la otra ladera llegaríamos a la carretera de acceso a Canyamel. Nosotros giramos hacia el este para emprender la subida hacia el Puig Negre. De momento el sendero ha estado en todo momento definido. A partir de ahora ya no hay sendero, al menos no tan visible, pero sí que hay fitas que marcan aquí y allá la subida. Pero lo que realmente marca son las espinas de una gatova (Genista lucida) que nos dejan marcados piernas y brazos a pesar de los pantalones o el jersey. A todos menos a Biel, fiel a su costumbre de llevar pantalón corto, que dice que no le pican. ¿Será verdad?
Llegamos a un collado que separa dos cimas. Ascenderemos a la de la derecha, más alta. Por suerte el arbusto espinoso (que además de ser molesto es endémico de Mallorca) ya no es tan abundante. Ya no hay incluso tanta vegetación y casi todo lo que hay es carrizo. Del otro lado del collado bajaríamos hacia Cala Procençal. Giramos un poco hacia la derecha para terminar de subir el Puig Negre, con un último tramo más pedregoso. Son las diez y media más o menos y aprovechamos para merendar y disfrutar del paisaje.
Al reanudar la marcha una media hora después se me olvida poner el GPS en marcha por lo que esta parte de la excursión no quedará registrada. La bajada la hacemos en dirección sureste. Tenemos de frente la torre de vigilancia de la Talaia Vella o de s'Heretat. A pesar de no haber un sendero definido hay fitas que nos marcan el camino además de tener una buena referencia en la torre. La bajada es algo pronunciada pero buena de hacer. Al final vamos 'cresteando' siempre en el mismo sentido hasta tener casi encima la torre. Ahí es donde arranco de nuevo el GPS al darme cuenta de que no lo tenía puesto en marcha. La subida se hace por el lado contrario, por el sur, al que llegamos. Por el lado norte es bastante escarpado. Rodeamos las peñas por la derecha, siguiendo también unos puntos azules que han aparecido y que marcan un sendero bastante definido que será el que nos conduzca hasta la torre. La Torre de la Talaia Vella o de s'Heretat está en bastante mal estado. La parte del muro donde está el acceso a la torre está caído y un puntal evita que haya mas desprendimientos y mas degradación de la misma. Evidentemente la subida es un peligro, aunque en vista de su estado dudo que a alguien se le ocurra subir. Cerca de la torre hay una garita, bastante mas moderna, y que servía para hacer también vigilancia aunque de otro tipo ya que se trataba evitar el contrabando que había en esta zona. Un poco ladera abajo una caseta, ahora en ruinas, debía de hacer las funciones de cuartel de carabineros.
Continuamos el recorrido un cuarto de hora después (a las doce y diez) por el mismo sendero que hemos utilizado para subir pero continuando en la misma dirección, sureste, en dirección al hito geodésico de s'Heretat o Talaia Vella. Después de la bajada hay una especie de altiplano y allí nos desviamos a la izquierda, noreste, por una ladera de lapiaz con carrizo. El terreno hace que el andar se haga dificultoso por tener que ir saltando de roca en roca evitando tropezar o enredarse con el carrizo. Así y todo alguno de nosotros no puede evitar una caída que por suerte no tuvo mayores consecuencias a pesar de haber sangre de por medio. Por este motivo, por lo incómodo de este tramo, la excursión la calificaron como 'dura'.
Poco a poco vamos llegando todos hasta la orilla del mar. Hemos hecho esta bajada para visitar una cueva que hay en esta zona: la Cova des Cingles (o de Na Mitjana como indican en otros sitios). Nos agrupamos en una pequeña cala donde dejaremos las mochilas y algunos de nosotros esperarán al resto pues no visitarán la cueva. Para ir hasta ella hay que ir siguiendo la costa hacia el norte manteniendo la altura sobre el mar. A unos 100 metros de donde nos hemos reunido antes, en un muy pequeño anfiteatro formado por las rocas, está la entrada a la cueva, en un agujero en el suelo en la base de la pared. Cerca del agujero se ven restos de anclajes oxidados que indican que en su día la entrada estuvo cerrada. Una vez pasada esa entrada, hay que recorrer a gatas una pequeña sala de techo bajo hasta llegar a otro agujero sobre la cavidad principal de la cueva. Hay una altura de unos 5 o 6 metros que podemos salvar gracias a una escalera de aluminio de varios tramos atados con cuerdas y sujeto todo el conjunto a una columna cercana.
Unas velas puestas por aquí y por allá iluminan el interior. Aprovecho para decir que el uso de velas para iluminar cuevas parece que se está poniendo de moda, pero por desgracia lo único que hacemos es destruir en pocos años lo que la naturaleza ha tardado miles o millones de años en formar. Una linterna basta y sobra para poder disfrutar del espectáculo que se nos abre a nuestros ojos. Una serie de estalactitas con un ensanchamiento en forma de globo en su extremo cuelgan del techo aquí y allá. Un pequeño lago con fondo arenoso en medio de la cavidad, con una pequeña playa también de arena (como dice Tomeu, un buen sitio para poner la toalla en la playa sin que te quemes por el sol). Otra estalactita con forma de cortina agrupada colgando sobre el lago a modo de lámpara. Gruesas columnas parecen separar unas salas de otras. Si bien no es muy amplia, es fácil estar mucho tiempo contemplando todos y cada uno de los recovecos que tiene, incluyendo una pequeña ventana al mar a través de una fisura entre las rocas. Tomeu también nos ha contado que hace unos años vinieron a recoger muestras de unas gambas que hay en el lago, algunas de las cuales podemos ver en su oscuro, ahora alterado por nuestras linternas, deambular. Son bastante grandes, unos 5 o 6 cm, y en sus idas y venidas se atreven a acercarse casi a nuestra mano metida en el agua. He buscado intentando descubrir si corresponde a alguna especie en particular endémica de esta cavidad o si por el contrario es bastante corriente, pero no he encontrado nada que me lo indique. Terminamos la visita y nos juntamos con los que habían quedado en la pequeña cala esperando y aprovechamos también para comer. Lo que queda de excursión no es mucho.
Son cerca de las tres de la tarde. Después de casi dos horas, entre la visita y la comida, emprendemos de nuevo la marcha. Nos toca subir por la vaguada que tenemos a nuestra espalda (mirando hacia el mar) desviándonos un poco hacia la derecha. Hay hitos que nos indican la dirección a seguir. Al llegar a un pequeño collado, encontramos un sendero bien definido señalado con puntos azules. Es un nuevo acceso hacia la torre de vigilancia. Nosotros lo tomamos en bajada por la otra ladera del collado (dirección noroeste). Pasamos al lado de una sitja bastante grande y cruzamos el cauce seco de un torrente. El sendero se hace mas ancho, casi camino, y se allana, pasando junto a un gran forn de calç (de los mayores que he visto). Poco antes de las tres y media llegamos al lugar donde hemos dejado los coches cerrando el circuito.
Ha sido un recorrido corto, alrededor de 8 kilómetros (más o menos, y teniendo en cuenta que un trecho no lo pude capturar con el GPS), pero exigente, y aderezado con la visita a la cueva, que le añade un punto de misterio. La cueva, las cuevas en general, siempre son espectaculares y por si solas compensan con su belleza el esfuerzo dedicado en la excursión.
Nos hemos reunido 22 personas (incluida una niña). Nos tenemos que desplazar un poco con los coches para ir hasta el punto de salida, en una de las calles de la urbanización de la Cala Provençal, un poco más hacia el sur. Tomeu Garau será nuestro guía hoy. A las 9:20 empezamos a caminar en dirección oeste por la calle de la urbanización, hasta llegar a un camino de tierra que se adentra en el pinar en la misma dirección. El camino es ancho y transcurre entre los pinos primero y por terreno despejado después. A nuestra izquierda tenemos las laderas del Puig Negre, que será la mayor elevación que subiremos. Frente a nosotros las Penyes Jerònies que dejaremos a la derecha.
Seguimos por el llamado Camí de sa Cala hasta llegar a una especie de cruce. Hacia la derecha iríamos hacia la Font de sa Cala, de frente hacia las antiguas casas de Cas Garriguer de s'Heretat. Nosotros iremos hacia la izquierda, hacia el sur, por un sendero ya mas estrecho y que va ascendiendo una vaguada, dejando, como hemos dicho, las Penyes Jerònies a la derecha, llegando hasta un collado desde donde se ve Canyamel, sus playas, su torrente y su campo de golf (parece que hoy en día todas las calas, además de su urbanización, tienen que tener su campo de golf). Si bajáramos por la otra ladera llegaríamos a la carretera de acceso a Canyamel. Nosotros giramos hacia el este para emprender la subida hacia el Puig Negre. De momento el sendero ha estado en todo momento definido. A partir de ahora ya no hay sendero, al menos no tan visible, pero sí que hay fitas que marcan aquí y allá la subida. Pero lo que realmente marca son las espinas de una gatova (Genista lucida) que nos dejan marcados piernas y brazos a pesar de los pantalones o el jersey. A todos menos a Biel, fiel a su costumbre de llevar pantalón corto, que dice que no le pican. ¿Será verdad?
Llegamos a un collado que separa dos cimas. Ascenderemos a la de la derecha, más alta. Por suerte el arbusto espinoso (que además de ser molesto es endémico de Mallorca) ya no es tan abundante. Ya no hay incluso tanta vegetación y casi todo lo que hay es carrizo. Del otro lado del collado bajaríamos hacia Cala Procençal. Giramos un poco hacia la derecha para terminar de subir el Puig Negre, con un último tramo más pedregoso. Son las diez y media más o menos y aprovechamos para merendar y disfrutar del paisaje.
Al reanudar la marcha una media hora después se me olvida poner el GPS en marcha por lo que esta parte de la excursión no quedará registrada. La bajada la hacemos en dirección sureste. Tenemos de frente la torre de vigilancia de la Talaia Vella o de s'Heretat. A pesar de no haber un sendero definido hay fitas que nos marcan el camino además de tener una buena referencia en la torre. La bajada es algo pronunciada pero buena de hacer. Al final vamos 'cresteando' siempre en el mismo sentido hasta tener casi encima la torre. Ahí es donde arranco de nuevo el GPS al darme cuenta de que no lo tenía puesto en marcha. La subida se hace por el lado contrario, por el sur, al que llegamos. Por el lado norte es bastante escarpado. Rodeamos las peñas por la derecha, siguiendo también unos puntos azules que han aparecido y que marcan un sendero bastante definido que será el que nos conduzca hasta la torre. La Torre de la Talaia Vella o de s'Heretat está en bastante mal estado. La parte del muro donde está el acceso a la torre está caído y un puntal evita que haya mas desprendimientos y mas degradación de la misma. Evidentemente la subida es un peligro, aunque en vista de su estado dudo que a alguien se le ocurra subir. Cerca de la torre hay una garita, bastante mas moderna, y que servía para hacer también vigilancia aunque de otro tipo ya que se trataba evitar el contrabando que había en esta zona. Un poco ladera abajo una caseta, ahora en ruinas, debía de hacer las funciones de cuartel de carabineros.
Continuamos el recorrido un cuarto de hora después (a las doce y diez) por el mismo sendero que hemos utilizado para subir pero continuando en la misma dirección, sureste, en dirección al hito geodésico de s'Heretat o Talaia Vella. Después de la bajada hay una especie de altiplano y allí nos desviamos a la izquierda, noreste, por una ladera de lapiaz con carrizo. El terreno hace que el andar se haga dificultoso por tener que ir saltando de roca en roca evitando tropezar o enredarse con el carrizo. Así y todo alguno de nosotros no puede evitar una caída que por suerte no tuvo mayores consecuencias a pesar de haber sangre de por medio. Por este motivo, por lo incómodo de este tramo, la excursión la calificaron como 'dura'.
Poco a poco vamos llegando todos hasta la orilla del mar. Hemos hecho esta bajada para visitar una cueva que hay en esta zona: la Cova des Cingles (o de Na Mitjana como indican en otros sitios). Nos agrupamos en una pequeña cala donde dejaremos las mochilas y algunos de nosotros esperarán al resto pues no visitarán la cueva. Para ir hasta ella hay que ir siguiendo la costa hacia el norte manteniendo la altura sobre el mar. A unos 100 metros de donde nos hemos reunido antes, en un muy pequeño anfiteatro formado por las rocas, está la entrada a la cueva, en un agujero en el suelo en la base de la pared. Cerca del agujero se ven restos de anclajes oxidados que indican que en su día la entrada estuvo cerrada. Una vez pasada esa entrada, hay que recorrer a gatas una pequeña sala de techo bajo hasta llegar a otro agujero sobre la cavidad principal de la cueva. Hay una altura de unos 5 o 6 metros que podemos salvar gracias a una escalera de aluminio de varios tramos atados con cuerdas y sujeto todo el conjunto a una columna cercana.
Unas velas puestas por aquí y por allá iluminan el interior. Aprovecho para decir que el uso de velas para iluminar cuevas parece que se está poniendo de moda, pero por desgracia lo único que hacemos es destruir en pocos años lo que la naturaleza ha tardado miles o millones de años en formar. Una linterna basta y sobra para poder disfrutar del espectáculo que se nos abre a nuestros ojos. Una serie de estalactitas con un ensanchamiento en forma de globo en su extremo cuelgan del techo aquí y allá. Un pequeño lago con fondo arenoso en medio de la cavidad, con una pequeña playa también de arena (como dice Tomeu, un buen sitio para poner la toalla en la playa sin que te quemes por el sol). Otra estalactita con forma de cortina agrupada colgando sobre el lago a modo de lámpara. Gruesas columnas parecen separar unas salas de otras. Si bien no es muy amplia, es fácil estar mucho tiempo contemplando todos y cada uno de los recovecos que tiene, incluyendo una pequeña ventana al mar a través de una fisura entre las rocas. Tomeu también nos ha contado que hace unos años vinieron a recoger muestras de unas gambas que hay en el lago, algunas de las cuales podemos ver en su oscuro, ahora alterado por nuestras linternas, deambular. Son bastante grandes, unos 5 o 6 cm, y en sus idas y venidas se atreven a acercarse casi a nuestra mano metida en el agua. He buscado intentando descubrir si corresponde a alguna especie en particular endémica de esta cavidad o si por el contrario es bastante corriente, pero no he encontrado nada que me lo indique. Terminamos la visita y nos juntamos con los que habían quedado en la pequeña cala esperando y aprovechamos también para comer. Lo que queda de excursión no es mucho.
Son cerca de las tres de la tarde. Después de casi dos horas, entre la visita y la comida, emprendemos de nuevo la marcha. Nos toca subir por la vaguada que tenemos a nuestra espalda (mirando hacia el mar) desviándonos un poco hacia la derecha. Hay hitos que nos indican la dirección a seguir. Al llegar a un pequeño collado, encontramos un sendero bien definido señalado con puntos azules. Es un nuevo acceso hacia la torre de vigilancia. Nosotros lo tomamos en bajada por la otra ladera del collado (dirección noroeste). Pasamos al lado de una sitja bastante grande y cruzamos el cauce seco de un torrente. El sendero se hace mas ancho, casi camino, y se allana, pasando junto a un gran forn de calç (de los mayores que he visto). Poco antes de las tres y media llegamos al lugar donde hemos dejado los coches cerrando el circuito.
Ha sido un recorrido corto, alrededor de 8 kilómetros (más o menos, y teniendo en cuenta que un trecho no lo pude capturar con el GPS), pero exigente, y aderezado con la visita a la cueva, que le añade un punto de misterio. La cueva, las cuevas en general, siempre son espectaculares y por si solas compensan con su belleza el esfuerzo dedicado en la excursión.
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sábado, 7 de enero de 2012
Próxima excursión: Puig Negre - Cova des Cingle - Cala Provençals (Capdepera)
Para el domingo que viene, a las puertas de Sant Antoni se hará la excursión planificada del tercer domingo del mes. Esta vez iremos por Capdepera: Puig Negre y Talaia des Cap Vermell. También visitaremos la Cova des Cingle por lo que traed linternas.
El lugar de reunión es la playa de la Font de sa Cala a las 9 de la mañana, hora habitual.
El guía será Tomeu Garau. Os esperamos
Ver Capdepera en un mapa más grande
El lugar de reunión es la playa de la Font de sa Cala a las 9 de la mañana, hora habitual.
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