domingo, 16 de febrero de 2020

Volta a Mallorca: Cala Egos - Cala Figuera (etapa 31)

Cuando llegamos ya están todos esperando, excepto los conductores que ya han salido hacia Cala Figuera para dejar los coches. Jaume, nuestro guía, ha esperado para acompañar al último chófer. Al final, los 19 que nos hemos reunido, empezamos a andar a eso de las diez y cuarto.
Cruzamos la playa de Cala Egos y pronto salimos a la costa para ir bordeándola. Un poco antes de entrar en la bahía de Porto Petro paramos a merendar. En ese corto tramo que hemos hecho ya nos damos cuenta de cómo será casi todo el resto del camino. Muy pedregoso y en ocasiones con rocas afiladas. También hemos visto posibles consecuencias de los recientes temporales; paseos cementados de acceso al mar desde las casas están totalmente rotos y algunas placas de cemento están desplazadas unos cuantos metros de donde deberían estar. Si es verdad que fue la tormenta Gloria quien hizo este destrozo, las olas batieron sobre la costa con verdadera fuerza.
Tras parar veinte minutos para merendar, emprendemos la marcha entrando en los terrenos de Porto Petro. Del otro lado de la cala vemos la Punta de sa Torre, con Sa Torre d’en Bossa, antigua fortaleza de defensa. Vamos recorriendo la costa acercándonos al núcleo urbano de Porto Petro con su blanca iglesia. Salimos al asfalto y recorremos después la costa pegados a antiguas casas a la orilla del mar. Tras una pasarela de madera llegamos al club náutico con multitud de barcas mayoritariamente llaüts.
En seguida llegamos a una pequeña playa, el Caló des Homes Morts, con un gran pino en la misma orilla del agua. Entramos de nuevo en terreno rocoso, mientras rodeamos la Punta de sa Torre, llegando hasta Sa Torre d'en Bossa. Desde ahí se ve casi toda la ensenada de Porto Petro, y al fondo, el Castell de Santueri y el Puig de Sant Salvador. Continuamos un rato por el lapiaz costero hasta salir a una calle, la Avinguda Jorn Utzon, arquitecto danés, cuya obra mas conocida es el edificio de la ópera de Sídney. En esta calle diseñó y construyó Can Lis, cuando se estableció en Mallorca a principios de los años setenta. Volvemos otra vez a la orilla del acantilado teniendo el mar a la izquierda y chalets a la derecha. Llegamos a Sa Barca Trencada, previo al Parc Natural de Mondragó. Pasamos por un antiguo búnker y llegamos a la playa de Cala Mondragó. Tras un corto tramo de paseo cementado llegamos a la playa de S'Amarador y tras una pequeña subida que nos deja en un mirador, paramos a comer en las rocas observados de cerca por un par de gaviotas de Audouin, especie amenazada hace unos años y que afortunadamente se está recuperado poco a poco. Esta pareja nos mira como pidiendo comida; parece que sus hábitos, antes bastante esquivos, también están cambiando poco a poco.
Reanudamos la marcha costera, pasando por pequeñísimas calas y por el borde de acantilados. En ocasiones se ven en la orilla del mar antiguas canteras donde se extraía el marés o piedra de Santany para la construcción. También tenemos que salvar un pequeño barranco llegando a s'Estret des Temps y en seguida al faro y torre de Cala Figuera, otra antigua torre defensiva. El faro tiene además un radar costero. Aprovechamos el sitio para hacer la foto de grupo y retomamos la marcha. Nos queda un tramo de camino rocoso a la entrada de la ensenada de Cala Figuera. Al fondo vemos el ramal que tiene el pequeño puerto pesquero. Recorremos al ensenada oriental entre las casas de pescadores y el mar, llegando al final y volviendo por la otra orilla. No hay muchas barcas en esta zona. Giramos hacia la ensenada occidental, mas resguardada, con el puerto pesquero y donde sí hay mas barcas. Durante el recorrido costero, descubrimos unas estrellas de mar con su vistoso color rojo casi al alcance de la mano. Terminamos este bonito paseo final pasando entre las redes de los pesqueros amarrados a puerto. Y para finalizar un refresco en uno de los bares cercanos.
Así y todo, hoy hemos andado unos 17 kilómetros, pasando por parques naturales, pequeñas calas solitarias en esta época del año y encantadores pueblos costeros. Ha sido la penúltima etapa de la Volta a Mallorca. En mayo terminará este proyecto de Jaume Salom que comenzó el 18 de mayo de 2005.

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Fotos de la excursión

domingo, 19 de enero de 2020

Puig de Maria

Hoy la crónica será corta, al igual que ha sido la excursión. Las previsiones pronosticaban mal tiempo. Y efectivamente así ha sucedido.
No eran las 9 de la mañana cuando ya estaba Tomeu esperando. En total hemos sido 7 los que nos hemos reunido para intentar ascender al Puig de Ca. Yo tenía que hacer de guía.
Esperamos unos minutos a ver si por un casual el pronóstico se equivocaba, pero aun cuando a ratos parecía que amainaba, poco después volvía a llover con ganas. En vista de lo cual y de que no van a cambiar las cosas, decidimos cambiar de destino por otro puig algo mas cómodo, y al menos para aprovechar un poco la mañana lluviosa.
Vamos hacia Pollença para subir al Puig de María. Como sigue lloviendo decidimos hacer sólo el último tramo que obligan a hacerlo a pie. Dejamos los coches en una explanada a media altura y equipados con las capas y chubasqueros subimos la cómoda carretera. Al poco termina el asfalto y empieza el camino empedrado que no dejamos hasta el final. Y ya está. En media hora hablando y comentando chismes varios hemos hecho la subida. Apenas hay vistas de los alrededores a causa de la niebla y la lluvia, que nos animan a cobijarnos en el santuario, visitándolo así como las dependencias adyacentes. Tras la visita merendamos/comemos en la sala común y después tomamos algo en la cafetería.
Todo muy ligth, muy de dominguero, pero...
La bajada también la hicimos con lluvia pero sin nada mas destacable.
Solo una cosa mas, el año que viene, en el mismo mes, se volverá a intentar el Puig de Ca, que no creo que se mueva de su sitio hasta entonces.

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Unas pocas fotos de la excursión

domingo, 17 de noviembre de 2019

Puig de Galatzó

Hoy hemos sido poquitos. Solo 8. Pero con ganas de patear, aunque ya adelanto que no hemos cumplido con la previsión.
Unos minutos después de las nueve de la mañana, emprendemos la ruta en dirección a las casas de Galatzó. El guía en esta ocasión es Adrián. Seguimos el GR-221-C. Caminamos entre campos de cultivo mientras llegamos a las casas. Nos sorprende en las cercanías de las casas unas plantas robustas de grandes hojas que no sabemos qué puede ser. Mis conocimientos botánicos no recuerdan una especie de estas características que crezca de forma natural. Es posible que sea una planta foránea que se haya naturalizado. Tras dejar las casas con su característica fachada llena de piedrecillas a la izquierda entramos rápidamente en el Comellar de ses Sínies. Seguimos un camino ancho que va por el fondo del valle. Por la derecha tenemos el Puig des Caragol y la Moleta de Galatzó y a la izquierda el Puig Batiat, Sa Cadira des Bisbe, Es Moletó y la Mola de s'Esclop. Poco a poco sin darnos cuenta vamos ascendiendo por el comellar, y poco después de pasar un horno de cal muy bien restaurado y al calor del sol que nos está acompañando hacemos la parada para merendar.
Hacemos una parada corta, apenas 20 minutos, tras la cual retomamos la marcha. Pronto dejamos un área recreativa a la derecha y el Pou de ses Sínies a la izquierda y el camino, mejor dicho, sendero empieza a empinarse, un poco al principio y tras la Font des Polls algo mas. La subida se hace dura y hacemos varias paradas para tomar aire y esperar a los rezagados. Dejamos unos cuantos rotllos de sitja que indican que por aquí antes había encinar pero que ahora ha desaparecido prácticamente. Al rato llegamos a un cruce que en su día estaría bien señalizado pero ahora falta una indicación importante que es hacia donde nos tenemos que dirigir, y eso hace que nos despistemos y tomemos la dirección equivocada. Vamos hacia s'Esclop, dejando el Puig de Galatzó a la espalda. Así llegamos al collado de la Serra des Pinotells donde revisamos la ruta y decidimos regresar hasta el cruce y tomar la dirección correcta. Este sendero ya no es el GR pero está bien marcado. Pero no quita que poco antes del cruce del Pas des Cossis y siguiendo unas fitas equivocadas nos desviamos nuevamente esta vez hacia Sa Moleta Rassa, una pequeña cima que teníamos que haber rodeado por la izquierda peo que ahora estamos subiendo la ladera. Poco antes de la cima la dejamos a la derecha y vamos fora camí para encontrarnos con el sendero 'oficial'. Ya llevamos casi 4 horas de marcha y hay que pensar en la vuelta (en estas fechas oscurece pronto, y mas teniendo en cuenta que el sol nos ha dejado y hay algo de nube y aire). Así que decidimos andar un poco mas hasta que encontremos un sitio al abrigo del viento para parar a comer y descansar antes de volver hacia los coches. Paramos poco antes de llegar al cruce del Pas de Na Sabatera y el desvío hacia la cima. No es mucho lo que queda, pero ya lo haremos en otra ocasión. A fin de cuentas, el Puig de Galatzó no se va a mover de ahí y se puede ir en otro momento. Comemos con unas preciosas vistas de la costa de Estellencs, cuyo pueblo vemos a nuestros pies. Antes de regresar, Adrián y Biel se adelantan hacia el Pas de Na Sabatera al que llegan en poco tiempo. Allí un letrero indica que quedan unos 45 minutos hasta la cima.
Regresamos por el mismo camino, rodeando esta vez sí, la Moleta Rassa. La vuelta no tuvo ningún despiste. Y al llegar a las casas de Galatzó nos detenemos un momento para visitar la tafona y otras dependencias. Como se ha visto, no hemos cumplido con el objetivo de la excursión, pero ha sido una buena pateada de algo mas de 18 kilómetros. Así que nos vamos satisfechos y si se quiere, el año que viene se vuelve a intentar ya sea por el mismo o por otro camino.

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Fotos de la excursión

sábado, 19 de octubre de 2019

Coves de Llevant

Hoy tocaba una excursión mas de espeleología que de caminar. De vez en cuando hay que hacer algo diferente y Jesús nos ha preparado una pequeña ruta por los alrededores de Porto Cristo. El plato fuerte era la visita a unas cuevas, algunas conocidas y otras no tanto.
Empezaremos en el aparcamiento del Estany d'en Mas, en Cala Romantica. Llegaremos hasta casi Cala Falcó y regresaremos. Una excursión cortita, de poco mas de 6 kilómetros, ideal para el día que hemos encontrado y en el que puede haber algún chubasco que nos pille de camino. A las 9 estamos ya esperando la salida. Jesús me entrega un recuerdo del grupo y por el que le quedo muy agradecido. A las nueve y cuarto emprendemos la marcha (en total somos 19, grandes y pequeños), atravesando la playa para remontar la ladera opuesta por una rampa empinada rodeados de pinar. Casi será lo mas fatigoso que haremos, pues en poco tiempo remontas una treintena de metros o algo mas. El terreno se suaviza y la vegetación pasa a ser la típica de las marinas costeras: matas, acebuches, cojinetes espinosos y otras plantas habituadas a zonas cercanas al mar. El terreno es muy rocoso, nada fácil de andar sin mirar donde pones los pies.
Apenas media hora después nos hemos de desviar del recorrido para bajar a la orilla del mar. Ahí está la primera de las cuevas que visitaremos: la Cova de ses Pedreres. Destrepamos un poco de ancantilado donde mas fácil parece y recorremos la costa hacia el sur. Unos 5 minutos después encontramos un agujero de poco mas de medio metro de diámetro. Hay que gatear a través de el para entrar en la cueva. Una vez dentro sorprende las dimensiones de la cueva. Es una cueva pequeña sin muchas galerías y recovecos pero es alta y amplia. El fondo es de arena y se ven por aquí y por allá depósitos de Posidonia que indican que la cueva es inundada periódicamente a causa de los temporales. Es curioso también que hay formaciones de estalactitas y estalagmitas muy recientes y de rápido crecimiento, identificables por el color blanco casi inmaculado de ellas. Algunas de estas formaciones crecen incluso sobre depósitos de Posidonia. En las paredes se ven las típicas coladas formando como pisos y al final de la cueva se encuentras unas cuantas columnas mas o menos gruesas. Aquellos interesados pueden leer un artículo sobre esta cueva de la revista Endins en este enlace.
Retrocedemos por el mismo camino y ascendemos de nuevo por donde hemos bajado anteriormente. Andamos una media hora y nos volvemos a desviar de nuevo. Tenemos que bajar de nuevo a la costa. Esta vez la bajada es un poco mas complicada, pero no difícil. Una vez abajo tenemos al sur una pequeña explanada de tierra a modo de collado a escasos dos o tres minutos. La Cova des Moro está allí cerca. Pero antes de entrar a visitarla haremos la parada para la merienda. Una vez terminada, vamos hacia la cueva. Está detrás de unas matas en la pared del acantilado, allí mismo donde hemos merendado. La entrada está definida por unas rocas al estilo de los talaiots, con una gran piedra a modo de dintel. Jesús nos indica que dentro aún se ven restos (cuerdas principalmente) de las excavaciones que se han estado haciendo en la que se encontraron abundantes restos de Myotragus. También hay una serie de cuerdas para hacer recorridos hacia otras partes de la cueva y poder volver al camino principal sin problemas. Entramos por la puerta y a través de un pasillo de piedra entramos en la sala principal que es bastante grande. A nuestra derecha encontramos unos agujeros producto de las excavaciones y las cuerdas que indicaba Jesús, pero que parece que ya hace mucho que no se utilizan. La cueva no tiene galerías secundarias, pero tiene sus pequeñas maravillas que hace que nos detengamos y hagamos fotos cada poco. En esta cueva, al contrario que la anterior, no se ven formaciones recientes y se ven pocas estalactitas que tengan esa típica gota de agua en su extremo. También podéis leer un artículo de esta cueva en la revista Endins picando en el siguiente enlace.
Tras la visita, ascendemos de nuevo a la garriga superior. Jesús nos invita a hacerlo por una 'chimenea' cercana en vez de subir por donde bajamos. Está a unos 20 metros a la izquierda saliendo de la cueva. Es un poco escarpado y algunos prefieren subir por el lugar de bajada. Ya solo queda visitar la Cova des Pirata, una de las típicas de esta zona y que seguramente recibe un montón de visitantes cada año. Vamos hacia el noroeste hasta encontrar un camino ancho. A los 10 minutos giramos a la derecha por otro camino y cinco minutos después en una depresión en medio de unas matas e higueras encontramos la entrada a la cueva. Es ésta muy grande y con numerosos rincones dignos de fotografiar. Tiene la ventaja de que se ven 'pasillos' por donde han caminado todos los que la visitan y además se encuentran escalones trabajados en la propia piedra (en su día se la quiso dar un uso turístico). En la parte mas profunda, además, hay un 'pequeño' lago, lo que la hace mas interesante si cabe. Perderse en ella es difícil y no hay zonas especialmente peligrosas. Pero no quita que no haya que ir con cuidado, mirando donde se pisa no vaya a ser que haya algún agujero o alguna sima. Ya puestos a poner referencias, os pongo una de un artículo muy completo también de la revista Endins en este enlace. Veréis que la parte que está sumergida es casi tan grande como la que no lo está.
Hay incluso comunicación con la Cova des Pont, que está muy cerca y a la que nos acercamos después de visitar la Cova des Pirata. Pero solo vimos un poco de la entrada y del puente que le da nombre.
El regreso a Cala Romántica lo hicimos por el camino que pasa por la depuradora y las instalaciones de un hotel, dejándonos casi en el aparcamiento. Es pronto por lo que buscamos un rincón donde comer y tomar un café o un refresco después. Es entonces cuando caen unas pocas gotas pero que mas que fastidiar, ayudan a refrescar un poco el ambiente.
Como se ha dicho, una excursión cortita pero muy interesante por la visita a las cuevas. A aquel que las visite que tenga las máximas precauciones (patinazos, tropezones, llevar linternas y pilas de recambio e ir acompañado mejor que solo) y respeto a lo que la naturaleza a tardado tantos años en crear.

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Fotos de la excursión
Vídeo de la excursión (20 Mb). Gracias Jesús.


sábado, 21 de septiembre de 2019

S'Estaca

Añado esta entrada de la primera excursión de la temporada 2019-2020 para poner el enlace de las fotos que hizo Jaume. Por lo visto se lo pasaron en grande.

Fotos y Vídeo (29 Mb) de la excursión.

domingo, 16 de junio de 2019

Torrent de Pareis (2019)

Como siempre, la última excursión de la temporada es el Torrent de Pareis. Hoy nos hemos juntado 26 (algunos niños incluidos, que lo hacen por primera vez). Seis de nosotros han quedado para remontar, como otras veces han hecho. A la vez que hacemos el habitual movimiento de coches, el resto esperamos con impaciencia. El día está soleado y se espera calor.
Una vez ha llegado el coche con los conductores, tomamos desde Escorca el sendero desde la carretera y que rodea los campos de cultivo llegando a la Penya Foradada. Es el inicio del Camí des Burgar. Tras esa roca característica (fuera del sendero, a la derecha) empieza la bajada propiamente dicha hacia S'Entreforc (que lo tenemos y vemos delante de nosotros). El camino de bajada se hace sin complicaciones y parando un momento a probar el funcionamiento del 'eco'. Un rato largo mas tarde llegamos a S'Entreforc donde ya nos están esperando nuestros compañeros que han remontado. En S'Entreforc coincidimos con otro grupo que también está haciendo la excursión. Es un grupo numeroso que ha llegado en autocar a Escorca, pero aquí abajo solo hay una pequeña parte. El resto o están visitando Sa Fosca o han empezado la bajada. En una de las pareces de S'Entreforc, mas o menos a media pared, hay una pareja de escaladores.
Tras la merienda y el descanso empezamos propiamente la excursión. Ascendemos un poco para bajar a Sa Llosa y llegar a la primera dificultad: el Gorg des Cingles. Arriba a la derecha nos vigila la Cova del Soldat Pelut. Salvado el primer escollo vienen otros dos casi seguidos y después un tramo mas o menos cómodo, eso si, saltando de piedra en piedra, llegamos a la Cova del Romagueral, donde descansamos un poco a la sombra de las paredes.
Nos hemos fijado durante el camino en una serie de trampas con mariposas dentro. Recuerdo haber leído a principio de año algo de una plaga que ataca el boj. Y en efecto, es la oruga de la Cydalima perspectalis o polilla asiática del boj la que estamos viendo en las trampas. Aunque fuera de ellas hay centenares de ellas, algunas volando, o posadas o muertas en los charcos. Son las que vemos... las que no vemos deben de ser innumerables. Vemos también muchas matas de boj literalmente comidas por la oruga de esta mariposa. Esa misma polilla la vi a millares en una carretera de Francia en mis recorridos pirineísticos. Confiemos que puedan erradicar esta nueva plaga que invade nuestro medio natural.
Tras la cueva está el tramo mas estrecho y mas sombreado, conocido como Salt des Soldat Pelut. Nos quedan unos pocos pasos complicados entre ellos el de S'Estaló, objeto de discusión estos últimos meses tras la noticia de que unas piedras lo habían bloqueado un poco. Al final no parece que esté diferente de otros años. Hay una cuerda colocada, al igual que en otros sitios, y que ayuda un poco en la bajada. Tras este paso viene el Gorg de sa Creu y el del Grassos Estrenyeu-vos, y así llegamos a Es Degotis, esa especie de fuente a la que se llega con ganas de refrescarse. También ha cambiado la fisonomía. De la higuera que había encima no queda casi nada. Menos mal que gotea un poco y podemos tomar una pequeña ducha.
Queda la parte mas sencilla pero también soleada. Además nos cruzamos de tanto en tanto con turistas que ascienden por el torrente 'a ver donde llega'. Al final terminamos en la playa de piedras de la desembocadura ocupada por gran cantidad de turistas y nativos, tomando un baño o el sol. Nosotros aprovechamos también para nadar, aquellos que quieren, o descansar un rato antes de ir a comer a una pequeña terraza encima del centro médico.
Una nueva temporada ha terminado. Por suerte no hemos tenido ningún percance grave. La próxima temporada está a la vuelta de la esquina cargada de nuevas excursiones.
Feliz Verano.

Fotos y Vídeo (29 Mb) de la excursión. Gracias, Jaume.

domingo, 19 de mayo de 2019

Volta a Mallorca: Cala Marçal - Cala Serena (etapa 30)

La excursión de hoy es una nueva etapa de la Volta a Mallorca. Ya van quedando menos y para el año que viene se terminará el proyecto que comenzó Jaume hace tiempo. Hoy hemos quedado en la playa de Cala Marçal. Y a las nueve ya estamos los que somos (11), listos y dispuestos para empezar a andar. Pero antes, hay que mover coches, por lo que tardaremos un poco en salir mientras vamos y venimos. Dejaremos los coches en Cala Serena (final de excursión).
Falta un cuarto de hora para las diez cuando empezamos a caminar por el paseo (lado sur) que bordea la playa, solitaria en estos momentos. En seguida dejamos la zona de servicios y vamos bordeando la costa para al poco rato pasar entre unas casas y salir a 'mar abierto'. El mar está casi en calma y solo se ven algunas nubes a lo lejos. Ya nos damos cuenta del terreno que pisaremos durante casi toda la excursión. Terreno áspero muy erosionado por el aire, lluvia y mar. Si nos acercamos a la orilla del acantilado, el mar está a unos 15 ó 20 metros por debajo. Andamos hacia el sur entre las rocas sorteándolas mal o bien. Hoy van a sufrir las suelas y será una dura prueba para ellas. Frente a nosotros tenemos un islote (el Faralló d'en Fred) separado unas decenas de metros de la costa. Al poco tiempo pasamos por una cueva o agujero por la que podríamos llegar al mar (con el equipo adecuado, evidentemente) que vemos al fondo.
La roca que pisamos apenas tiene tierra pero en la poca que hay crecen plantas acostumbradas y adaptadas a este tipo de ambientes extremos: flors de tot l'any, sabinas, coixinet de monja, saladinas, ... y un poco mas separada de la costa, la garriga de mata y ullastre junto con lletreras. Llegamos a Cala Brafi, una pequeña cala con un poco de playa arenosa y una caseta medio derruida. Encontramos unas personas que se tuestan sin pudor al sol de la mañana. Nos alejamos un poco de la playa y hacemos la parada habitual para merendar bajo los pinos. Hemos andado de momento tres cuartos de hora. Al sol hace calor, pero a la sombra aunque parezca mentira hace algo de fresco.
Como la excursión es cortita nos tomamos la merienda con calma así que tardamos un poco mas que lo habitual en emprender la marcha. Seguimos hacia el sur bordeando la costa. Llegamos a una nueva cala, Cala Estreta, muy estrecha, como su nombre indica, y pedregosa, pero muy coqueta. Tras ella, al poco rato pasamos por un agujero en las rocas. Nos comenta Jaume que es un secret de contrabando, donde en tiempos del estraperlo se escondía la mercancía que llegaba por mar.
Poco después llegamos a Cala sa Nau, una nueva playa arenosa, con servicios (chiringuito, vigilante, ...). Ya hay bastante gente tomando el sol, aunque nadie está dentro del agua. Se ve que está fría todavía. Hemos tardado una hora aproximadamente desde la parada de la merienda. Dejamos la cala atrás y pasamos al lado de unas cuevas artificiales de uso funerario de la edad del bronce. Una nota mas de cultura en este ambiente costero. El siguiente punto destacable por el que pasamos es por Sa Foradada del Llevant, un agujero en una roca similar a la conocida Foradada (aunque salvando las distancias). Aprovechamos la ocasión para hacer la foto de grupo.
Seguimos adelante llegando a Cala Mitjana, donde una arboladura (que me perdonen si no se llama así) colocada en las rocas nos da la bienvenida. Por desgracia, poco antes de llegar, un mal paso ha hecho que una de nosotros caiga haciéndose unas magulladuras y rozaduras en piernas y manos. Por suerte no parece nada grave. En Cala Mitjana entramos en una zona mas selecta y privada, aunque en ningún momento hay señales que nos impidan seguir la excursión. Cuando llegamos, un gran velero sale de la cala. Nosotros recorremos la orilla viendo campos de césped y jardines bien cuidados y casas que a saber lo que valdrán. También pasamos por una pequeña cala de arena y por un embarcadero. Desde la cala anterior han pasado unos tres cuartos de hora.
Nos queda el último tramo que hacemos sin complicaciones. Llegamos a las primeras casas de Cala Serena y vamos bordeando la costa entre las casas y el acantilado, hasta que giramos por un pasillo entre chalets por el que llegamos a las calles de la urbanización y por ellas y tras bajar unas escaleras llegamos a la playa de Cala Serena, a la que llegamos a eso de las dos de la tarde. Hora de comer. El agua del mar está fría como suponíamos y como mucho nos mojamos los pies, aunque Jesús y Guillem sí que se meten en el agua del todo.
Ha sido una excursión cortita, suave, con buen tiempo y por paisajes muy vistosos. Apenas 8 ó 9 kilómetros. Como ha sido corta, una vez de vuelta a los coches nos acercamos a s'Horta a tomar un refresco y comentar la excursión.
Por último solo recordar que ya tenéis el programa de excursiones de la temporada que viene (2019-2020). Como comentario al mismo solo quiero indicar que hay una marcada como de alta dificultad. Aquí os dejo el enlace: Santueri 2019-2020, aunque también podéis descargarlo de nuestra página web.

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Fotos de la excursión